Un día, Camilla recibe seis cajas que contienen los restos materiales de su infancia: juguetes, fotografías, cuadernos, fragmentos dispersos de una vida anterior. Entre ellos aparece la imagen de una joven casi adolescente sosteniendo a un bebé: su madre biológica. Adoptada poco después de nacer por una familia estadounidense, Camilla decide viajar a Corea para reconstruir esa historia interrumpida. La búsqueda avanza entre testimonios parciales, versiones contradictorias, silencios persistentes. Surge así el retrato fragmentado de una maternidad temprana marcada por la presión social, los secretos familiares y la incertidumbre sobre el origen. Al mismo tiempo, la investigación revela la memoria íntima de una ciudad portuaria cuya historiacolectiva se entrelaza con la propia.
Con una escritura delicada y contenida, la novela explora identidad, pertenencia y memoria sin caer en el melodrama, componiendo un relato de filiaciones complejas donde lo personal y lo social se reflejan mutuamente. Un texto de resonancia íntima que ilumina, desde la experiencia individual, algunos de los pliegues menos visibles dela Corea contemporánea.
Empieza como una historia bastante convencional: Camilla Portman, una joven estadounidense adoptada en Corea con apenas unos meses, viaja a Jinnam para averiguar quién fue su madre biológica y por qué fue entregada en adopción. Y lo que me ha conquistado es la manera en que el autor utiliza esa búsqueda para construir la vida de su madre a partir de voces ajenas.
Sin embargo, en la lectura conjunta la mayoría de personas no creen que la voz de la madre sea una construcción desde los datos que va conociendo la hija sino una aparición real de su presencia fantasmal.
Versión que me parece un disparate. El propio autor explica que la novela nace de la idea de "abismo" entre las personas y de la necesidad de hablar hacia el otro aun sabiendo que quizá nunca podamos alcanzarlo. Lo que no ocurriría si ambas tienen comunicación directa. Esta posibilidad de interpretación tan alejada de la nota del autor probablemente se deba a una traducción literal que ojalá en ediciones futuras sea mejorada en castellano, como ha ido ocurriendo con autores como Natsume Soseki.
El estilo va pincelando la trama de una dimensión poética cada vez mayor: el mar, la fotografía, los sueños, las canciones, los libros, los objetos guardados durante años... Crea imágenes potentes y delicadas como la secuoya alimentándose de la niebla, recuerdos oníricos muy vívidos como la luna azul, o las camelias de fondo en una foto que le demuestra que el mundo es un lugar mejor de lo que pensaba, entre otras.
La protagonista necesita encontrar una explicación para su propia existencia. De ahí surge una de las ideas más hermosas del libro y lema recurrente: si una madre da existencia a una hija al traerla al mundo, quizá una hija pueda devolverle la existencia a su madre pensándola. "Ahora tengo que pensar en mi madre para hacer que ella exista", viene a plantearse Camilla. La búsqueda se convierte entonces en una forma de amor.
Es en la segunda parte, "Ji-eun", donde la novela da un salto extraordinario. Se empieza a narrar en segunda persona. Ese "tú" es Camilla, contemplada a ratos por la madre muerta, en la voz que su hija reconstruye hacía sí misma. El efecto es desconcertante y como recurso literario me ha cautivado: madre e hija quedan unidas en un tiempo imposible gracias al lenguaje y la memoria. Desde la mirada de su hija, la madre comparte su presente.
La estructura alcanza entonces momentos de enorme belleza. Las voces de los personajes se encajan unas dentro de otras, una voz recuerda otra voz y una historia empieza a contener otra.
Las voces narradoras se desplazan después hacia las antiguas amigas de Ji-eun, que recuerdan desde el presente lo ocurrido. Cada una añade una pieza, demuestran cómo nació el rumor, cómo se deformaron los hechos y cómo una suma de pequeñas maldades, celos, cobardías y silencios puede acabar destruyendo una vida.
Fue de menos a más y después a menos, pero el final lo recompone todo. Alguna parte del libro es muy irregular y, sin embargo, el conjunto termina creciendo retrospectivamente por la forma en que el final reorganiza lo anterior. El párrafo final me ha erizado la piel porque resuelve el misterio con una sola línea y mucha emoción.
Después de toda la novela intentando averiguar quién conoció a Ji-eun, quién la amó, quién la traicionó, quién mintió sobre ella y quién conservó una parte de su historia, el libro termina en ese instante anterior a todo. Dos personas (que serán tres) todavía no saben lo que van a significar la una para la otra cuando se miran por primera vez.
El final no termina la historia, la hace comenzar de nuevo.
Ese es quizá el gran mérito estructural de la novela. Se construye la historia como una serie de capas, la información no se acumula, se reinterpreta. Lo que se sabía cambia cuando aparece otra voz. Lo que parecía un hecho se revela como rumor; lo que parecía una certeza se convierte en una posibilidad; lo que parecía una historia individual acaba siendo el resultado de una red de miradas.
La novela muestra la imposibilidad de conocer por completo a otra persona, como dice el propio autor. Comprender a otro significa intentar cruzar el abismo sabiendo que quizá nunca podremos hacerlo completamente. De ahí el título, que me parece magnífico, con la frase que lo completa:"Si el papel del mar es hacer olas pensar en ti era mi tarea".
Si el papel del mar es hacer olas, el papel de una persona que ha perdido a otra puede ser seguir pensando en ella.
Una novela sobre la identidad, la adopción, el rumor, la memoria, la culpa y el amor. Y sobre todo, una novela sobre el esfuerzo imposible y necesario de llegar hasta el otro.
Sentí que este libro me paseó e hizo y deshizo conmigo cuanto quiso. Creí cada una de sus palabras y tuve que descreerlas cuando fueron desmentidas. Empatice y acompañe a Camilla por todo su trayecto y búsqueda, y en un momento también lo estaba haciendo con Jung Ji-eung sin darme cuenta. Me hizo entrar en etapas oscuras y también luminosas, como es la búsqueda de la verdad y la reconstrucción de la identidad. De las primeras páginas hasta la nota del autor, no dejo de sorprenderme.
«Entonces, ¿por qué la vida nos parece tan corta? Tal vez porque solo tenemos una. Una vida es suficiente si la vives como es debido desde el principio, pero ¿habrá alguien que pueda vivir como es debido en el primer intento?».
No he conseguido exprimir todo el jugo de la novela. El juego de perspectivas y de tiempos ha hecho que me costase seguir el hilo narrativo. Algo que me ha fastidiado, porque es algo diferente que le aporta mucho atractivo a la novela. Además, siento que quedan muchas preguntas en el aire, y que en ese juego de silencios y fundidos a negros nos hemos perdido encuentros entre personajes muy importantes.
Aun así, he disfrutado la novela. Tiene escenas muy emotivas que nos hacen reflexionar sobre cómo influimos en la vida de los demás. Porque, al final, la vida de uno está llena de fragmentos de la vida de otros, y no se puede entender por completo si obviamos las diferentes perspectivas.
Hay historias que solo pueden leerse de una forma, como si estuvieras en un laberinto. Entré a él sin un mapa y tardé algo en darme cuenta de que el mapa no era necesario. Este libro no empieza donde crees que empieza y la memoria no va en línea recta, pero esta novela tampoco. ¿Reconoces esa sensación de entrar en un laberinto y sorprenderte con lo que hay en cada giro? Perderte y volverte a encontrar. La vida. Esta es una historia laberíntica porque no puede catalogarse de otra manera. Contada desde la memoria —ese es el escenario donde nos movemos—. Empezar desde la salida para encontrar cuál es la entrada. En cada giro del camino, una miguita de pan que nos orienta. Nos enfrentamos a tres partes. La primera nos presenta la historia. Una chica adoptada busca sus orígenes. Hasta ahí todo bien. La segunda es una maestría narrativa: desde una segunda persona, el espíritu de su madre le va contando su historia, que a su vez se entrelaza con esa búsqueda de sus orígenes en una zona determinada. Y aunque todo parece perderse en el laberinto de la memoria, hay una frase o una palabra que te vuelve a orientar. La tercera parte, “Nosotras”, desencadena el porqué de todo. No es un libro fácil, ya te lo digo. Me ha cautivado la forma de escribir, en ocasiones casi poética, los títulos de los capítulos son literatura en sí misma. La profundidad de esta historia está reflejada en esa dualidad que todos tenemos, ese espejo que nos permite mirar y mirarnos para completarnos. No busques una lógica lineal —no la encontrarás—. Ve más allá. Busca en lo que une esas dualidades y nos permite encajar. Los laberintos al final acaban teniendo salida, aunque hayamos dado mil vueltas. Ahora volveré a entrar porque ya me sé el camino. Lo leeré de nuevo para entresacar todo lo que sigue escondido. Si el papel del mar es hacer olas el mío es pensar en ti. @desdemiterraza_
“Si el papel del mar es hacer olas, el mío es pensar en ti. No he dejado de pensar en ti ni un solo día desde que nos separamos”
estoy destrozada!! qué final!!
“Quiero decirte que es una gran experiencia, pero no tengo labios. Quiero mirarte fijamente a los ojos, pero no tengo pupilas. Quiero abrazarte, pero no tengo brazos. Como no tengo brazos, no hay abrazos; como no tengo labios, no hay besos; como no tengo ojos, no hay luz. Como no hay abrazos, ni besos, ni luz, qué triste, este es un lugar donde no hay amor”
La literatura coreana tiene algo que atrapa. Es como la caricia de una pluma: ligera, calma, y, cuando menos te lo esperas, te pone los pelos de punto. ‘Si el papel del mar es hacer olas’ es una novela que va mucho más allá de lo escrito, en palabras de su propia autora, y a mí me ha dejado la sonrisa tranquila y la reflexión profunda a juego con su título.
¿He disfrutado de la lectura de esta novela? Sin duda. ¿Me ha gustado? No tanto como me habría gustado.
Me suele pasar con la literatura asiática: disfruto mucho leyéndola por su delicadeza y por esa forma tan poética de expresarse, pero al terminar me queda una sensación extraña, como si hubiese pasado de puntillas por el libro.
3,5 ⭐️ "Si el papel del mar es hacer olas, el mío es pensar en ti" es un libro caótico y a la vez muy delicado, crees que va por un sitio pero cada capítulo es una parte de algo diferente me ha gustado mucho como habla de la soledad, de la tristeza (del abismo) me habría gustado que tuviese otro final, que explicase algunas cosas, pero al final es un conjunto de sentimientos, a veces son complicados de compartir y explicar
Buenos días de #viernesdereseña te deseo 😉 a tí, que me lees 💜
Hoy te traigo la reseña de "Si el papel del mar es hacer olas" del escritor coreano "Kim Yeon-su"
Ficha del libro: Título: Si el papel del mar es hacer olas. Autor: Kim Yeon-su Traducción: Han Seoa y Ana González Editorial: Shiro libros @shirolibros Año de publicación: 2026 Nº de páginas: 224
Esta novela es la que me enviaron en el cofre de agosto de @lalibreriaambulante
Es mi segundo cofre y he de decir que me parece una experiencia lectora súper disfrutona 🥰
Gracias a Tamara y Juanjo por el cariño que le ponéis y por todos los detallitos que acompañan al libro llenos de guiños a la novela 💜
Camilla es una chica coreana de veinticuatro años que con tan solo seis meses es adoptada por un matrimonio estadounidense.
Un día recibe por parte de su padre adoptivo seis cajas con restos de su infancia, y entre esos objetos una fotografía de una adolescente con un bebé en los brazos que hace crecer en ella la curiosidad y el deseo de viajar a Corea para intentar conocer y recomponer esa parte de su historia que le falta.
Novela estructurada en tres partes con diferentes narradores que a mí personalmente me han sacado de la lectura en mas de una ocasión sin saber quién era el que me estaba contando la historia y de donde había salido.
Personajes que se van acoplando a la narración como cuando buscas en tus recuerdos y aparecen de la nada con la mision de ayudar a la protagonista a recomponer los silencios y los huecos vacíos de su historia.
Quizá en este momento del verano no estaba yo en el mood de tener que hacer un organigrama para enterarme de la historia tambien os digo 😂 Tanto nombre coreano también ha sido un poquito klk 😅
No puedo decir que no me ha gustado porque tiene partes que a pesar de ser una narracion caótica es a la vez muy poética y delicada, tiene unas imágenes y unas descripciones sumamente bellas 😍 El autor juega con la ambigüedad, no hay respuestas cambiando de narrador y de perspectiva constantemente.
" Si el papel del mar es hacer olas, el mío es pensar en tí"
Un libro que ayuda a sanar, a entender la vida. "Si el papel del mar es hacer olas", solamente el título me ha llevado a pensar mucho en ese "papel" que tenemos en nuestra vida. ¿Lo encontraremos algún día? ¿Seremos acaso alguien distinto el día en que lo encontremos? Quizá deberíamos estar más atentos a los que nos rodean, ayudarles a fluir en medio de sus mares de dudas. Y entretanto, poder recordar que no estamos solos. A veces, simplemente, hay que saber mirar correctamente.
En cherchant ses origines, Camilla déterre des secrets enterrés depuis 25 ans dans sa ville natale. La rumeur y a une grande place et Yeon-Su Kim nous balade de sa plume poétique et sensible dans les méandres de la vie. Finalement, "Si le rôle de la mer est de faire des vagues..." est un magnifique roman sur l'abîme qui sépare chacun d'entre nous et l'espoir qui nous donne des ailes pour vivre.
J'ai beaucoup aimé. J'ai acheté ce livre a cause d'une seule phrase. J'ai été un peu déroutée par les changements de narrateurs. J'ai été profondément touché par la dernière phrase de l'auteur. Ce livre se trouve donc, pour moi, entre deux phrases.
"Si le rôle de la mer est de faire des vagues" de Yeonsu Kim
Pas d'avis tranché sur cette lecture qui me laisse comme flottante entre deux eaux. J'ai pu constater sur babelio et autre que c'est un livre qui divise mais pour ma part je le recommande, ne serait-ce que pour vous faire votre avis et vous laisser porter par le courant de ses mots.
J'ai aimé la poésie et l'écriture de l'auteur, cet aperçu cru des réalités dures de la société coréennne, loin de Seoul et à travers les déchirement de l'époque. J'ai plongé dans la quête identitaire de Camilla et j'ai voulu moi aussi retrouver sa mère biologique et son histoire.
J'ai été en revanche déroutée par les 2e et 3e partie du roman où l'on change de narateur sans transition. L'idée de continuer de reconstruire l'histoire Ji-eun autant par la recherche de Camilla que par les souvenirs, témoignages et récits de celleux qui ont vécu/participé à sa tragédie est intéressante, mais on n'y est pas préparé par le récit.
Passé ce moment désarçonnant, il est toujours prenant de voir les morceaux de cette vie s'assembler. Les elipses et les boucles temporelles ont déséquilibré ma lecture et la fin suspendue m'a frustrée sur le moment. A froid j'y reviens bien moins amèrement, je me joue la scène finale en tête telle qu'elle est écrite, de façon quasi cinématographique, et je trouve de la beauté dans cette dernière image.
Il reste beaucoup de non dits quand on referme le livre, et l'auteur évoque ce fait dans sa note finale donc j'en comprends l'intention, mais il me reste tout de même un goût d'inachevé.
Il reste à savoir si c'est moi qui suis passée à côté de quelque chose ou si c'est justement une preuve que je me suis assez projetée dans l'histoire pour être brusquée de devoir en sortir sans en connaître chaque rouage.
Quoi qu'il en soit, c'est une narration cohérente avec le propos de l'œuvre, qu'elle m'ait été parfois moins accessible n'enlève rien à sa qualité.
Le roman a l’air prometteur et l’ambiance qui s’en dégage est mélancolique et douce, cependant il sévit très vite confus et c’est vraiment dommage. J’ai mis deux étoiles, mais ce serait plus 2,5.