La primera novela de Malena Saito, Nunca fui de esas chicas con suerte.
Una mujer finge un embarazo para retener a sus amigos. La mentira deviene necesariamente en otras mentiras. El mundo se agrieta y la narradora queda haciendo equilibrio entre la cordura y la locura, aferrada a una juventud que se desvanece y a la ilusión uni- versal de no quedarse sola.
Escrita en primera persona presente, la novela avanza como un vendaval. La narradora no ordena la experiencia sino que se deja contaminar por ella, atando al lector a su suerte en la búsqueda de una vida interesante.
No soy tan fan de los problemas de enredos y mentiras y estaba SEGURO de que no me iba a gustar como solucionara todos los problemas en los que se mete la protagonista, pero de alguna manera lo logro.
En prosa algunas cosas quizas no me convencen tanto pero otros pasajes me encantaron, la verdad que lo recomiendo.
Para leer de un tirón, divertida pero con temas mas profundos detrás.
Algo que me pareció muy interesante, y creo que no es menor, es que los mejores amigos de Valeria son todos hombres. La novela juega mucho con cómo ella ocupa un rol casi “maternal” dentro del grupo: ella es quien los escucha, los contiene, les cocina, están siempre cayendo en su casa cuando la necesitan… Siento que se podría hacer una lectura sobre como mentir con un embarazo en su caso es también encarnar literalmente ese lugar que ya ocupaba emocionalmente.
Gran voz la de Malena, me quedo con ganas de ver qué camino le espera a esta promesa narrativa. Un personaje complejo, contradictorio y a su vez añorable. Es como observar la ventana del cuarto de la protagonista como una aliada espectadora.
A destacar también todos los destellos que le da a la poesía danesa.
me lo leí de un tirón, se nota que escribe poesía y que hace de la novela un poema largo, extenso, con puntos seguidos que te detienen a repetir la idea. a rumiar una frase. te cuenta un porvenir sin tanto drama y por detrás una sombra gigante que es con la que una puede conectar. nunca le inventé nombres a una futura hija y nunca terminé en enredos tan enredados. pero yo sí sería amiga de ella, Vale, qué bueno aprendiste danés y qué bueno no quisiste ser la sirenita. y por supuesto, gracias a mi amiga lupe que nos trajo a mi polola y a mí este libro cuando fue por su cumple a Buenos Aires. quiero creer que el tiempo nos hará terminar como las amigas del final. sin ser fantasmas y con la suerte encima. además que justo me llamo camila. te quiero amiga !
Cortito, escrito en un lenguaje muy actual. Si bien los personajes rondan los 40, me sentí identificada con sus planteos, sobre todo los de la protagonista. De alguna forma, siento que condensa una disyuntiva que me parece muy común hoy: por un lado, aquellos pares a los que les va "bien", que pudieron acomodarse en la normalidad que les ofreció su contexto, que tienen una forma de vivir que les funciona con sus imperfecciones; por el otro, esas personas que necesitaron salir de ese contexto para lograr un débil equilibrio. Me gustó leer sobre la profe de danés, me gustó imaginar su mirada perdida en sus recuerdos. Siento que la aurora construyó un universo muy vivo. Querría leer más libros así.
me encantan los libros que retratan de una forma tan real la crisis de la adultez: esa sensación de no saber hacia dónde vas ni qué estás haciendo con tu vida, mientras da la impresión de que todos los demás progresan menos vos le bajé una estrella únicamente por lo exagerado que sentí al personaje principal, pero por lo demás, me pareció excelente
Muy divertida, me encantan las historias que nacen de una mentira. Entretenida, pero profunda. Gran retrato de la crisis millennial. La protagonista es una Hannah Horvat porteña y eso me encanta, así que la devoré.