UNA JOVEN EXTRANJERA. UNA CORTE DESPIADADA. UNA AMENAZA INVISIBLE.
Siglo XIII.Una fascinante novela tejida de secretos, alianzas y traiciones, que nos muestra el poder de las mujeres medievales y las batallas que libraban tras los muros del castillo.
Por la autora de La biblioteca de Córdoba, La última sultana y La dama de la judería.
1275. Mathilde, hija bastarda de un conde francés, contrae matrimonio con don Pedro de Lara, un poderoso duque de Castilla. Al abandonar su tierra natal y la refinada corte francesa, la joven debe adaptarse al frío castillo de su esposo, en un reino asediado por una crisis de sucesión y una guerra a la que su marido ha de marchar.
Sin apenas hablar una palabra de castellano, Mathilde se quedará sola en las inmensas estancias de piedra que ahora son su hogar, rondada por la anciana duquesa viuda y sus turbias sirvientas. Pronto empezará a sentir que la sombra de la anterior esposa de don Pedro, muerta en extrañas circunstancias, se cierne sobre ella…
Con esta deslumbrante novela repleta de misterio, intriga y pasiones, Andrea D. Morales nos traslada a la peligrosa corte de Alfonso X y a un mundo tan fascinante como poco el de las damas medievales que gobernaban sobre sus tierras y vasallos mientras los hombres luchaban en la guerra.
TRAS LOS MUROS DEL CASTILLO, NADA ES LO QUE PARECE.
«Una novela repleta de intriga y pasión que muestra el desconocido mundo de las grandes damas medievales». LUIS ZUECO
«Apasionante, atrapa desde la primera página». Vózpopuli
«Andrea D. Morales combina el rigor histórico y el pulso narrativo». El Mundo
Andrea D. Morales (Sevilla, 1995) se graduó en Historia por la Hispalense, donde se especializó en Edad Media, más concretamente, en Historia de género en al-Ándalus. En la actualidad ejerce de profesora de documentación histórica en la Escuela de Literatura Juvenil para Escritores, trabajo que compagina con la escritura de novelas.
Entre sus obras publicadas se encuentra La última sultana, La dama de la judería, La biblioteca de Córdoba (Ediciones B), Divinas (Alfaguara) y Bajo la luz del faro.
«La duquesa bastarda» de @andreadlrm ha sido uno de mis grandes descubrimientos del año, por su excelente escritura, su cuidada estructura y un trasfondo histórico y bélico muy bien integrado en la narración.
Desde el primer momento me impresionó su sensibilidad. No suelo leer novela histórica en primera persona, y seguir a Mathilde desde dentro ha sido una experiencia especialmente lograda.
La novela aborda la historia de Mathilde, hija bastarda de un conde francés, que se casa con el duque de Castilla, Pedro de Lara, y se traslada a una nueva corte, con otro idioma y unas normas que debe aprender desde cero, mientras su marido la protege en exceso, en una tensión constante entre cuidado y encierro. Mis sentimientos hacia él también evolucionan, pasando de la comprensión al rechazo a medida que se revela la complejidad de su situación y la sombra que pesa sobre su linaje. Realmente, ha sido un cúmulo de emociones nuevas todo el rato, pues no sabías por dónde podía saltar.
Todo se desarrolla en medio de una crisis sucesoria y con Pedro frecuentemente ausente, por lo que gran parte de lo que ocurre llega a través de cartas, rumores y voces ajenas. En ese juego fragmentado, la novela consigue construir un mundo político complejo sin perder la intimidad del punto de vista. Además, la integración de personajes ficticios con otros históricos reales —como los señores de Lara, Nuno González, Ramiro Fernández o don Sancho—, ha sido bestial. Funcionan como piezas dentro de una red de poder, lealtades y traiciones.
A ello se suma la figura de Beatriz, la exesposa de Pedro, que aparece metamorfoseada en una presencia casi espectral, constante e influyente, y que, salvando las distancias, recuerda a la Rebecca de Hitchcock por su peso invisible pero determinante.
Además, no quiero olvidarme de referencias culturales, religiosos, fuentes y elementos casi mágicos propios de la época, que enriquecen la atmósfera sin romper la verosimilitud.
En conjunto, es una novela que destaca por la solidez de su construcción, la ausencia de anacronismos y la forma en que logra una inmersión histórica y emocional muy equilibrada desde la primera persona femenina.
Una vez más, Andrea ha logrado crear una historia en torno a un momento histórico que me ha tenido sufriendo y disfrutando a partes iguales. Ambientada en torno a 1275, con la crisis sucesoria al trono de Castilla tras la muerte del infante Fernando de la Cerda como telón de fondo, Andrea nos sumerge en la corte de Alfonso X el Sabio a través de Mathilde y su marido el duque de Valdívar, don Pedro de Lara. . Fijaos bien en Mathilde. En ella, se reflejan todas las dichas y penas que podría soportar una mujer en la Corte. Junto a sus hermanas siempre soñó con encontrar un marido que la protegiera y defendiera como Gorlois hizo con Igraine. Jugaban desde pequeñas a imaginar cómo sería ese apuesto caballero. Al inicio de la historia nos encontraremos en Francia, en el condado de Nailloux, donde conoceremos a Mathilde y su familia. A destacar la relación que tiene con doña Anne de Albret. Creo que es muy singular. Bien es cierto que es así porque se trata de mujeres. Si fueran hombres, dudo que se hubiera tratado de la misma manera por el tema sucesorio. Como posteriormente se ve en otro momento de la historia y con otros personajes pero viene perfecto para ver la comparación en cuanto a los argumentos que se esgrimen. En cuestiones como esta es donde se puede visualizar el papel que tenía la mujer en aquellos tiempos, lo que significaba un matrimonio para las familias. De alguna manera, eran una moneda de cambio que se usaba para afianzar los linajes, obtener vasallajes, limar asperezas y, en definitiva, ganar presencia y poder. Como queda reflejado en la novela se las educaba desde bien temprano para rendir pleitesía al marido. Pero siempre hubo mujeres que no se conformaron con ese papel y que fueron más allá. Algunas de frente y otras desde las sombras. Y aquí, Beatriz y Mathilde, tendrán mucho que ver. ¡Qué gusto que por fin hemos conocido a Beatriz! La que daba nombre a este proyecto desde el principio. La que, personalmente, intenté descubrir más de una vez a través de búsquedas por internet “Beatriz, personaje histórico”, por si descubría algo. Lógicamente, fueron vanas esas búsquedas. Me quedé con las ganas hasta que llegó la publicación del libro. . Desde un punto de partida como es esa crisis sucesoria, la autora teje toda una historia acerca de lo que implica ser mujer en la Corte. No sé si habrá algún detalle que se haya dejado en el tintero pero creo que hace un retrato muy fidedigno de cómo debió ser vivir en ese entorno. . La duquesa bastarda ha sido una lectura maravillosa e inspiradora que cala hondo, capaz de mostrar la cara más dura de la realidad medieval sin perder jamás un ápice de ternura. . Si os gusta la novela histórica, leedla. Mi enhorabuena a la autora con este nuevo reto saliendo de la zona de confort en la que se movía con su (y mi) querido Al-Ándalus.