El encantador paseo de un chico y su perro fantasma por las calles de Tokio nos invita a reflexionar sobre la alegría de vivir y las historias ocultas en los rincones cotidianos por los que pasamos. Ippan Nakamura creó al perro como un amigo imaginario, pero inspirado en uno real que tuvo, para mostrar lo que puede significar pasear por Tokio y que se puede ser feliz incluso estando a solas. Los personajes, dibujados con trazos sencillos, contrastan con las meticulosas escenas de la ciudad y sus secretos.
Si se camina por las calles de Tokio se puede descubrir que, a diferencia de la imagen de rascacielos que suele tener la gente en mente, hay muchas calles comerciales antiguas y lugares donde se puede sentir la calidez de su gente.
Lo que me llevó a comprar este cómic fue ver qué prometía: una historia tranquila y comfort. Conoces pueblecitos de Tokio y la cotidianeidad de los barrios que aparecen en las viñetas al mismo tiempo que lees reflexiones bastante interesantes en las conversaciones de los protagonistas. Y que encima uno de los protas sea el perrito fantasma que acompaña al chico solo mejora la trama aún más. En el apartado artístico tengo que destacar la belleza de los paisajes y los detalles de los edificios, ya que no hay momento en el que no sean preciosos. En definitiva, un cómic muy disfrutable.