E se pudesse voltar ao mundo para estar com aqueles que ama? Único e comovente, descubra o novo clássico moderno japonês que conquistou leitores em todo o mundo. Imagine que, antes de partir, a sua alma podia habitar um objeto e permanecer junto daqueles que ama: o que escolheria ser?
Repleto de sensibilidade e emoção, este romance conta as histórias de onze homens e mulheres que têm uma última oportunidade para um reencontro feliz com quem mais gostam. Há um guardião que lhes oferece a possibilidade de estarem perto da pessoa que adoram, mas nada lhes é dado exatamente como esperam…
Nestas páginas extraordinariamente tocantes, a ternura e a nostalgia juntam-se em momentos inesquecíveis: uma mãe que quer assistir pela última vez ao jogo do seu filho; uma mulher que deseja sentir novamente o calor das mãos do seu marido; um menino transformado num baloiço do parque infantil por sentir saudades da família… Porque, no momento em que tudo parece terminar, o amor revela-se na sua forma mais profunda: um amor maior que tudo, que abre feridas, mas também a cura. Este é um romance mágico e aconchegante, que nos emociona a cada página, recordando-nos que o mais importante permanece vivo, sempre, desde que o nosso coração alimente o amor e cuide dele, guardando, todos os dias, o seu lugar.
E quando fechar o livro, lembre-se de responder: quem mais quero eu abraçar?
Built on the Japanese folk belief that souls can reside in objects, the novel follows eleven departed souls who are each given one final chance to watch over the people they left behind. They return not as ghosts, but as ordinary things—a mug, a camera, a jungle gym, a pitcher's rosin—able only to observe as life moves on without them. Through these unlikely vessels, Naoko Higashi explores not only the regrets people carry into death, but also the many faces of grief.
I was most struck by how each story explored grief as well as the lingering ties between people from a different perspective. Some carried resentment, others acceptance, while a few simply longed for one more ordinary day. The child's perspective from chapter three was especially moving. Unlike the adults burdened by unfinished emotions, all Jun wanted was to see play with his friends and meet with his mom and new baby sister again. Through these different lives and deaths, Naoko Higashi paints a gentle picture of love, regret, and the ways people continue to exist in the memories of those they leave behind.
Unfortunately, while the book offers insightful premise, the collection suffers from inconsistency. And I do not just mean the natural variation you would expect from different scenarios of death and grievance. Few of the stories in the middle took a turn that left me baffled. For reasons I still do not fully understand, Higashi chose to weave uncomfortable somewhat sexual undertones into these chapters (e.g: an older man becoming a nametag who is fixated on a librarian etc). Hence, those scenarios felt less like perceptive meditations on attachment and more like... well, odd choices that quickly grew tedious.
I kept waiting for these threads to reveal something deeper, yet they never quite materialized. Some stories reached me; others felt more like intriguing premises than completed narratives. Rather than adding complexity, the uncomfortable character choices often overshadowed the book's more thoughtful moments... And when you are reading about souls inhabiting objects, "icky" is not exactly what you signed up for.
On the flip side, despite the unevenness, the book does what good fiction should: it makes you think. I found myself asking, if I died, what object would I choose? and I was thinking smartphone would be wise because who gets to depart from their phone for long these days. If my loved ones are happy- I reasoned that is enough. But then the horror of that choice hit me. Watching moments you can't unsee. Witnessing grief you can't soothe. Having no ability to look away even when you desperately want to. Somehow, that felt lonelier than death itself.
In the end, no one can speak of the afterlife with certainty, but Higashi's vision suggests that if such a world exists, maybe death isn't something to fear absolutely. There is still a wispy comfort in imagining we might still observe, still exist in some form. On the other hand, being watched by an obsessed soul? That's a different kind of nightmare entirely.
In spite of what preceded, a book that promises much and delivers in fits and starts~
Que libro tan malo. En la contraportada decía “Un libro mágico que te hará suspirar y emocionarte en cada página” y cero, para nada. De mágico no tiene ni pellizco. La mención del guardián de las almas es superficial y banal.
Las historias no son conmovedoras, son extrañas, incomodas y perturbadoras. La del viejo de la biblioteca es la historia de un acosador y es absurda, que asco. Esto se siente tan desconectado con el dolor de la muerte, es un montón de absurdos. Con finales nada que ver, como el del audífono.
No me gustó para nada. Hubo solo una historia que disfruté y fue la del “Eso azul”, pero de resto todas son malísimas. Le doy 1.5/5 ⭐️
La idea me llamaba la atención: reencarnarse en un objeto para poder ver a tus seres queridos. De todos modos, me ha parecido que se quedaba muy en la superficie, no explicaba durante cuánto tiempo, ni qué pasaba si el objeto se rompía, ¿y si querías dejar de estar en el objeto?
Además, aunque había historias enternecedoras, como la de la niña de 14 años, había una en concreto que me ha parecido muy perturbadora. La del señor mayor que se reencarnaba en la placa identificativa de una mujer a la que tan solo veía en la biblioteca... ¿cómo es posible que hasta muerto, un señor, un extraño, pueda seguir acosándote? No te dejan tranquila...
Esperaba reflexiones más profundas y un mensaje más emotivo.
La premisa me pareció muy original: personas que, tras morir, tienen la oportunidad de regresar convertidas en un objeto para resolver aquello que dejaron pendiente. Precisamente por eso esperaba algo más. Aunque cada relato cuenta una historia distinta, con el paso de las páginas tuve la sensación de que todos transmitían una idea muy similar, lo que hizo que la lectura perdiera parte de su encanto.
he tardado un montón en leérmelo y mira que es corto. el libro va sobre gente que nada mas morir tienen la opción de convertirse en un objeto físico y así poder estar a lado de la gente que quiere durante más tiempo. he pensado mientras leía el libro que yo me convertiría en la figura de la rana que toca el violín que hay en el salón de nuestra casa.
La premisa era buena pero no me gustó nada :/ Aparte me sentí muy incómoda con ese relato del viejo que va a ver a una chica en una biblioteca y después de muerto decide “volver” como la placa que usa la chica de identificación con su nombre en el pecho, y pienso que acaso los viejos verde acosadores no nos pueden dejar tranquilas ni muriéndose 😡
Nada de emotivo ni conmovedor, relatos con poco desarrollo, ni un mensaje de fondo, no me evocaron ni un sentimiento, la única vez que sentí algo fue RABIA con el relato que les comentaba arriba 😑
This entire review has been hidden because of spoilers.
Este es un libro un poco extraño. La premisa es muy curiosa: ¿Si al morir pudieras reencarnarte en un objeto para estar cerca de tu familia, en qué sería?
Divido en capítulos cortos, esta novela cuenta la historia de once personas que fallecieron y que se reencarnaron en un objeto. Es un libro con reflexiones algo extrañas, que se ha de leer lento y que transmite bastante.
Leer sobre la muerte siempre te deja un poco tocado y creo que así ha sido la lectura de este libro. Tiene ese trasfondo asiático sobre las cosas que tanto me gusta ✨. Lo recomiendo si quieres un libro que te haga pensar y reflexionar.
Si os gustan esos libros que, con una premisa fantástica, te hacen reflexionar sobre la vida (y la muerte), ¡este es el vuestro!
El libro rebosa sensibilidad y ternura a partes iguales. Son 10 historias principales más una extra, y cada una te presenta a un personaje que elige transformarse en algo simple... Objetos cotidianos que, de repente, se vuelven el escenario de una despedida silenciosa y llena de amor.
Todas las historias son tremendamente reflexivas, porque tratan de la muerte, claro, pero sobre todo de los arrepentimientos, los sentimientos a flor de piel y, lo más importante: de esas palabras no dichas.
Es inevitable leerlas sin preguntarte qué dejarías tú pendiente.
Y si tengo que destacar una, sin duda es "Susurros". ¡Esa historia me dio muchísima pena! Es de esas que te rompen un poquito por dentro. Pero en general, muchas te dejan con ese nudo en la garganta del que es difícil librarse.
Es verdad que el libro, al ser una colección de relatos cortos, trata muy por encima los temas. No ahonda demasiado en los personajes y en alguna historia me hubiera encantado saber mucho más sobre ellos y su vida. Pero es un formato que busca la instantaneidad del sentimiento, no el desarrollo épico.
A pesar de la melancolía que desprenden (o quizá, gracias a ella), trajo a mi mente un pensamiento muy claro, y un recuerdo que para mí lo vale todo: el de mi abuelo. Él no está conmigo hace bastantes años, y lo echo terriblemente de menos.
Y de repente, me hice la pregunta que el guardián hace en el libro: si ahora mismo yo me muriese, ¿en qué querría convertirme?
Mi respuesta sería clara, aunque imposible: en la sonrisa de mi abuelo.
Recuerdo nítidamente cómo sonreía y a mí los problemas me parecían menos al ver ese gesto, con sus ojazos azules (jamás vi, ni veré unos ojos tan bonitos como los tuyos, güeilto💗) achinándose por ella☺️
Es un recuerdo maravilloso, y que un libro consiga traerme esa magia y ese amor a mi memoria, ya solo por eso, merece todo mi reconocimiento.
Me ha parecido una lectura bastante tierna con una idea muy melancólica, el libro muestra 11 relatos breves, que son 11 almas que tras morir vuelven convertidas en distintos objetos para despedirse de quienes quieren. La premisa es bonita y algunos relatos tienen momentos realmente emotivos y llenos de calma. Aun así, para mí se queda en un 3/5. Al ser historias tan cortas, a veces necesitaba un poco más de profundidad para conectar del todo. Había personajes de los que me habría encantado saber más, y por eso en ciertos relatos me costaba meterme en su piel. Aun así, creo que la esencia del libro que gira en torno a la reflexión sobre el amor, la pérdida y esos últimos instantes que todos querríamos tener, está muy bien conseguida.
En general, es un libro rápido de leer y con un toque que deja buena sensación, aunque no me ha llegado tanto como esperaba. Lo considero perfecto si buscas algo ligero y emotivo para leer en un par de tardes.
I enjoyed reading this book, but at this point I’m 100% sure I don’t like episodic novels. I just find them too repetitive, and I get frustrated re-reading the same “structure” over and over again. At least this book was straight to the point and didn’t repeat the entire process in detail in every single chapter. It explained the process only in the first couple of chapters. Anyways, it was a good book to read with my morning tea, but I wouldn’t recommend it or ever think of re-reading it.
Me fascina lo importante que son en la cultura asiática las relaciones personales, lo relevante que pueden ser cosas tan aparentemente insignificantes como un abrazo, un beso o un adiós.
La autora le da otro significado a la muerte, la representa no como algo triste, más bien como una segunda oportunidad para poder despedirse o de alguna forma estar una última vez con nuestros seres queridos.
De mis peores lecturas. Las historias son tan cortas que cuando empiezas a pillarles el punto… fin. No da tiempo a empatizar con nadie ni a que te importe lo que les pase. Todo se queda a medias.
Más que emocionantes, los relatos son raros y a veces directamente perturbadores. El del viejo de la biblioteca, por ejemplo, es la historia de un viejo verde. En general, el libro se siente muy desconectado del tema del duelo y de la muerte: es más bien un desfile de situaciones sin mucho fondo que a veces me parecían cómicas. No se profundiza nada en el Guardián de Almas ni en cómo funciona ese “sistema”. Tampoco sabemos nada del contexto temporal en el que estamos, si una persona acaba de morir y se reencarna en un objeto... ¿por qué todos los de su alrededor están felices? ¿Se reencarna inmediatamente o pasa un tiempo?
La autora se queda anclada en la idea inicial —“if I were a bird, I could fly to you”— (que explica en la nota de autora y que dio forma a la idea del libro) y a partir de ahí repite la misma hipótesis una y otra vez, solo que cambiando el objeto. Un “¿y si fuera esto?” constante. Así que al final se vuelven repetitivas y cansan. De hecho, ahora mismo apenas recuerdo ninguna. Nótese que estoy un poco cansada de estas estructuras de una historia por capítulo de las novelas asiáticas, pero soy healingnonvelcoholic así que no puedo evitar leerlas.
3'5. me ha gustado, pero se me ha quedado cortísimo. Si los relatos hubiesen sido más largos me habrían conseguido emocionar, pero se quedaban como a mitad.
¿Si al morir os dieron la opción de volver y convertiros en un objeto cuál escogeríais? Una manera de ver la muerte desde otra perspectiva que en muchas ocasiones te encoge el corazón. 3,5⭐️
Si este libro lo tuviera en físico en vez de en digital, lo quemaba.
Pensaba que este libro me iba a hacer sentir algo, que me iba a poner triste, sentimental, pero lo único que ha conseguido es cabrearme.
Casi todos los personajes son despreciables, tanto los vivos como los muertos. La idea del libro me encanta, pero la realización deja muchísimo que desear. El único capítulo que, no me ha hecho sentir nada super especial pero al menos no me ha enfadado ha sido el de «Eso azul», el de «Diario» había empezado bien pero no ha acabado tan bien. El de «Nombre» es completamente asqueroso, el de «Colofonia» es estúpido, el de «Susurros» dan ganas de pegar a alguien…
Me dejé llevar por una portada bonita y una sinopsis que prometía hacerme suspirar, pero no, este libro no es lo que promete.
Lo único que he aprendido de este libro es que la gente gilipollas cuando muere sigue siendo gilipollas y que la gente gilipollas cuando pierde a alguien, sorpresa, sigue siendo gilipollas.
No es bonito, no es enternecedor, no es nada, es una cáscara vacía, no te explican nada, no desarrollan nada, la única diferencia que hay entre antes de leer el libro y después de leerlo es que después te das cuenta de que has perdido tiempo de vida que podrías haber aprovechado en leer cualquier cosa, repito, cualquiera, podrías haber leído las instrucciones del champú y habrías aprovechado mejor tu tiempo.
11 deceased protagonists, 11 kind of deaths, 11 tales of love, connection, grief and regrets told in between comfort, witty and heartfelt premises. I loved how quiet and reflectively soothing each story goes despite being quite short and so straightforwardly explored. Its magic-realist and surreal element relates to the Japanese folk belief that spirits can inhabit object and I liked how the author crafted the idea through those scenes with the Officer in the afterlife that each soul meets after their deaths.
“As an Officer for Assigning Objects to Lost Souls. I work day and night to assign objects to anyone who feels a lingering attachment to the world, or who can’t accept their deaths, or who needs to stay near their loved ones to see how they are coping. Whatever you think might be suitable. I’ll prepare a Note of Agreement, just breathe over the words.”
From a coffee mug to a journal, a blue jungle gym, a sandalwood fan, a hearing aid, a camera, a lip balm and other everyday items, I delved into their tales of memories and observations on the lives they left behind and that one final connection, realisation and acceptance they experience before letting everything go. Loved that these tales were not merely told through the lost soul’s POV but as well the people they left; of those lingering loss and the unfinished feelings that were unsaid while the deceased still alive.
My fav would be the hearing aid story cause it struck me bit personal as my mom is recently wearing a hearing aid too that it feels like I can relate to the POV, the cute but sad mother-child jungle gym tale, the ‘little snow’ name tag story, the lovely ka-chunk! shutter clicked camera also the last tale about a strand of hair beneath the biwa tree that was bit differ and felt more darker compared to other stories.
This book fits for a healing genre but was more on a melancholic and bittersweet read rather than a cozy one. Would recommend!
**thank you Times Reads for the gifted review copy!
Feelgood als genre ben ik nog niet heel bekend mee, afgezien van een andere Japanse feelgood-roman waar we met Aap Noot Mishima eerder al eens een podcast over maakte: De bibliotheek van geheime dromen van Michiko Aoyama. Het is voor mij dan ook moeilijk te zeggen of déze roman, als je het zo kunt noemen, een voorbeeld voor het genre is, maar zowel voorgenoemde roman als Houvast van Naoko Higashi kennen veel raakvlakken.
Kijk alleen al naar hoe de romans zijn opgebouwd: beide boeken zijn eigenlijk verhalenbundels met verhalen die losjes (of thematisch) op elkaar inhaken, maar verder relatief weinig met elkaar van doen hebben. Beide boeken zijn ook uitgesproken ‘feel good’, zonder ál te gezapig te worden. En beide boeken zijn het lezen meer dan waard, mits je geen literaire vernieuwingen verwacht.
Meer gedachten houd ik nog even voor me, want we hopen gauw een nieuwe aflevering van Aap Noot Mishima op te nemen over deze fascinerende ‘bundelroman’ – mét de vertaler Roebi Heinst aan tafel. 😊
Es un libro ligero y fácil de leer, narra una historia independiente por capítulo y son bastante cortitos; está genial por si no tienes tiempo o quieres algo que no te haga pensar mucho ni que te consuma mucho tiempo (aunque según yo no te va a sacar de un bloqueo lector porque no tiene un componente adictivo).
Hay historias preciosas (como la primera o la última) en las que lloras a mares y por las que el libro se merece 500 estrellas, pero hay otras un poco xd y otras que dices q cojones pero bueno. Over all ha sido una buena lectura y mira que estoy en una etapa en la que los libros y yo no nos estamos llevando muy bien.
Un libro de relatos con un hilo conductor. Trata sobre la muerte pero es más un libro sobre nostalgia y sobre los (delicados, frágiles) lazos humanos. Es una pena que me dé la sensación de que se queda a medio gas.
Pocas sociedades pueden reflejar el concepto de cuidar un objeto como la japonesa. Esta es una compilación de historias que no solo muestra el respeto al proceso de morir si no también al recuerdo y persistencia en la vida de quien ya se marchó. Ante todo, es importante saber que las personas que protagonizan algunos de estos cuentos pueden no ser buenas personas pero aún así es importante saber que existen y acercarnos a sus existencias desde la compasión.
Realmente esperaba muchísimo más de este libro por la premisa que tiene pero son cuentos cortos y ya. No reflexión, no nada, me parece hasta raro para ser un libro de literatura asiática.
I’m seeing a lot of criticisms on the premise of this book and how it’s written but I quite like the simplicity of it. I think reading someone’s internal monologue can be tiring for some but I truly enjoyed inhabiting these characters and their regrets, connections, and relationships. It’s a quick and easy read and it made me reflect on some of my own habits and values. This was a heartfelt read, a light tear jerkers at times, and felt warm on this cold morning.
As a lover of this genre of Japanese literature, I picked this one up to listen to on Audible. Apparently in Japan, there is a folk belief that objects can be inhabited by human souls. And so in this novel we have different stories of those who have died being placed into an object so that they can maintain a connection to their loved ones. We have a grandmother inhabiting a camera, a husband and father inhabiting a massage chair and others. I do like the idea that maybe my parents are watching over me but the idea that they might be in something I possess, I’d be scared of ever throwing anything away again. That said these 11 stories were on the whole about the deceased wanting a connection with family - like the grandmother with her camera. But there were strange ones - in particular the homeless guy in the library. Can you stalk someone even after death? And the one that moved me was the little boy who inhabited his favourite climbing frame. That one made me cry. However, there were questions that I would have liked answers to - a bit more depth. How long could a soul inhabit an item? What happened to the soul if it got broken? But on the whole, it was quite touching in parts and draws on our own need for connection.
In Houvast lees je over elf verschillende personages die na hun dood één laatste kans krijgen om bij hun geliefde te zijn, door hun ziel te laten terugkeren in een voorwerp. Er komen allerlei voorwerpen voorbij van magnesiumpoeder, een massagestoel tot lippenbalsem. Een interessant concept, maar niet helend. Ik heb inmiddels meerdere boeken binnen het genre healing fiction gelezen, en helaas moet ik zeggen dat deze voor mij het minst ‘helend’ was. De hoofdstukken zijn erg kort, waardoor er weinig ruimte is voor diepgang of emotionele ontwikkeling. Bij veel verhalen miste ik echt de clue of de moraal, en sommige keuzes voor objecten vond ik eerlijk gezegd nogal vreemd (zoals een naamplaatje tussen de borsten van een vrouw). Een aantal verhalen waren voor mij eerder deprimerend in plaats van troostend; een kindje dat overlijdt en z’n moeder bijna nooit meer ziet, ouders die niet liefhebben, een personage dat verbrandt wordt aan het einde.. Dat voelde voor mij meer zwaar dan helend, terwijl ik bij dit genre juist hoop op warmte, zachtheid en verwerking. Er zaten wel een paar mooie momenten tussen (zoals bij Magnesiumpoeder en Lens), maar over het geheel genomen raakte het me niet op de manier die ik had gehoopt. Voor sommige lezers kan dit boek zeker steun bieden in een periode van rouw of verlies, maar voor mij voelde het helaas niet als het helende boek waar ik op had gehoopt.
Diría que lo leí teniendo una gran susceptibilidad emocional, y eso claramente influyó mucho.
Tremendo, te hace ser consciente del cariño de aquellos objetos cotidianos de los que no nos separamos (sea algo que se use muchas veces al día o unos cuantos días del año), bien sean de nuestra propiedad o algo público; hay cosas que nos identifican y que sin duda, de darse la situación del libro, tendrían el alma de nuestros seres queridos.
Me hizo llorar. Me pareció agridulce casi todo el tiempo, siempre resaltando más lo bonito que tenía cada historia.
- Colofonia: Primera historia, primer nudo en la garganta. El peso de haberse quejado por su condición, de haber trasladado cargas a otras personas y de perpetuar aquel "sufrimiento" que su madre le pasó a ella para que ella se lo pasara a su hijo.
Es como una lección de maternidad express, de apreciar en vez de quejarnos y sobre todo de ver no solo con los ojos las cosas, las personas, las experiencias, de darte ánimos por lo que sí hiciste según tus capacidades y condiciones en vez de látigo por lo que no alcanzaste.
Hay que aprender a admirar el paisaje, sentir el calor del sol y atesorar la incertidumbre de ese último partido. A sentir con todos los sentidos lo maravillosa que es la vida.
- Triceratops: Camion-kun lo hizo de nuevo. Y ahí vamos los seres humanos, de nuevo echando culpas, aunque bueno, por un yogurt yo también estaría maldiciendo.
Esta vez amor de pareja, un objeto más fuerte, más duradero y desde lo personal mucho más significativo. Poder tener por un instante ciertas partes del ser que amas y poder verlo todas las mañanas y noches, es reconfortante pero inmensamente triste al mismo tiempo.
Lo que más me impactó, que de verdad tocó mi corazón, fue Wataru. Quien fiel a sí mismo rechazó el regalo. Y es que cuántas veces hemos hecho poco a poco cambios en nuestras vidas por alguien que quiere algo más loco, más sobrio, otros planes, otras cosas, y aceptamos no por intentar sino para cambiarnos y encajar en algo que no somos. Grande Wataru. Cuidaste sin querer tu tesoro (y sin querer tu otro tesoro también).
- Eso azul: El concepto de que todo tiene alma, y que puede ser más abstracta dependiendo del ser vivo, me pareció un detalle hermoso.
Ahora un protagonista claramente diferente, qué doloroso. Desde su petición a la manera de ver la vida y las personas que recuerda.
"Me portaré bien".
- Sándalo blanco: Tiernamente agridulce. Un encuentro algo accidentado termina en alguien que descubre una nueva pasión en el camino a reencontrarse con esa persona.
Creo que ha sido el deseo más puro y de alguna manera triste que he leído hasta ahora en las historias. Pues no pudo tener lo que quería en vida y ahora se conforma con ver a quien ama cada tanto, imitando su aroma y viendo los pequeños cambios cada que sale del cajón.
Por otra parte, es lindo, mucho, en general, pues dotados de extrema privacidad, hablan de ella y nunca le rompen el corazón, es más, parece que de verdad pudieran hablarse entre todos y más que alegrarse de una hipotética desgracia, abren sus corazones para narrar lo que significaron los unos a los otros.
- Nombre: Prácticamente aprendió a vivir a través de la otra persona, expresando lo que la otra persona no podía, sintiendo saciedad cuando la otra persona terminaba de comer, etc. Si bien en un principio fue algo egoísta (y pervertido en vida), con el desarrollo pudo ver en retrospectiva su vida y sus errores, así como también asimilar que lo que creía no era del todo cierto. Y aún en el peor momento se resignó y estaba dispuesto a seguir cumpliendo su destino.
"Comer con alguien no solo te llena el estómago, también el corazón. Por eso los enamorados disfrutan tanto de un almuerzo juntos. Así funciona".
La manifestación de un deseo: "¿Por qué todo tiene que acabarse?" Cuántas veces no nos hemos preguntado eso... Y cuántas veces nos faltan.
- Susurros: Algo con lo que muchos pueden identificarse fácilmente. Una persona ausente o colérica que siempre tiene que tener la razón, terca y llena de excusas.
A pesar del gesto y el objeto escogido, fue difícil de leer, pues quien aún se preocupaba por su ser querido a pesar de todo solo podía ver y escuchar cómo esa persona, a pesar de los años, de las experiencias, de la compañía, seguía siendo tan amarga y apurada como siempre.
El final me dolió mucho, pues una relación que debería ser recordada con amor y ternura se sintió como cualquier cosa menos el recuerdo de un vínculo que se supone debía ser protector en vez de criticón, amargo y enfurecedor.
- Diario: Qué hermoso empezó. Cartas, una historia de amor muy linda, y pensamientos tangibles. Nuevamente tocando un tema que me encanta: las cartas a mano. "Precisamente porque los textos escritos a mano ya no abundan, resulta muy reconfortante leer una carta como la tuya".
El final de la entrada del 5 de febrero. Tremendo nudo en la garganta hace aparecer.
Al igual que Hikaru, lo entiendo, es lo que alguien sano quisiera para su ser amado, pero qué trago tan amargo leer esa última entrada del diario y cómo termina la historia.
- Masajes: Tristemente una historia que empieza recordando el trabajo como una pérdida de tiempo, y con justa razón en mi opinión, pues quita valioso tiempo que deberíamos pasar con quienes amamos, y esta vez el amor va tristemente al final.
Creo que resume bien la dinámica familiar actual: trabajo, cómo avanzan las relaciones con hijos, y cómo seguiría todo cuando no estemos. Las preguntas que le hace a su ser más amado también se me hacen muy muy válidas.
- Labios: Ok ok. Una historia diferente. Vivir de cierta manera aquello que nunca pudiste experimentar y ver todos esos pequeños detalles que nadie más ve de cada uno. Yo diría que sí cuenta como beso.
- Lente: De acuerdo, no se hace eso con un regalo, por lo menos viniendo de quien viene en esta historia. Qué buen día hace hoy. A mí el buen tiempo siempre me acompaña. (Me recuerda a una persona de mi vida que siempre está convencida de que todo le saldrá bien). Ahora una vida de aventuras recuerda a un viejo amor. Qué bonito final.
- La joven bajo el níspero: ¡Wow! Esto fue otra cosa, corta y al grano. Un poco turbia al ver el final pero con la felicidad de una madre y una hija. Viva el Karma.