¿Qué es salir a dar un paseo? ¿Qué tiene de especial salir a caminar? Nada y sin embargo, todo. Es una de esas actividades privilegiadas, de ésas que, como el bailar o el tocar un instrumento, sólo se hacen correctamente si son un fin en sí mismas. Pasear no es llegar a algún lugar ni alcanzar una meta, es una oportunidad para escaparnos de la mentalidad utilitaria, neurótica y mecánica de la modernidad.
La afición de dar un paseo, propia de hombres sensibles e interesantes, es tratada en los ensayos de este libro de una forma espiritual. Libre de prisas y relojes, el viandante se deja llevar por sus impulsos y el camino en sí. Ya sea en ciudad o en campo, la caminata por placer tiene la facultad de conectarnos con lo más profundo de nosotros y llevarnos a un trance capaz de hacer surgir y conectar ideas y sobre todo, traernos al momento presente, el único que realmente existe.