Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
David Toscana was born in Monterrey in the northern Mexican state of Nuevo León in 1961. After leaving school, he qualified as an engineer and worked in Ciudad Juárez. He started to write at the age of 29. His literary influences, in terms of reading for enjoyment’s sake, were classic Spanish writers like Cervantes and Calderón as well as classic Russian writers, but in terms of the obsession with writing itself, he was influenced by the new Latin American writers Juan Carlos Onetti and José Donoso. David Toscana describes his narrative aesthetics as "realismo desquiciado" (Engl: unrestrained realism) which breaks with magic realism. Neither rhyme nor reason determine his protagonists’ actions – what goes on in their world takes place in the imagination alone, albeit as an exchange between life and fiction unfolding on more than one level. "When writing, what is important for me is keeping an eye on the concrete experience of life", states the author, who puts himself in the place of his protagonists and strives to understand what is personally at risk for them so as to bring the situation back into the very uncertain realm of everyday life. He developed his literary sense for atmosphere through Onetti and Juan Rulfo, and for the lavishly strange through Donoso. Toscana’s first novel 'Las bicicletas' (Engl: The Bicycles) was published in 1992 and opened with the laconic sentence: "The path to the cemetery was long." He thereby immediately placed himself in the Mexican literary tradition that incorporates the death motif, which, as a regional writer, he sees as situated in the barren north. This was followed in 1995 by 'Estación Tula' (Engl: Tula Station, 2000), which was also translated into Arabic, English, Greek and Serbian. In 1997 he published the short-story volume 'Historias de Lontananza' (Engl: Stories of Distance), followed in 1998 by his third novel 'Santa María del Circo' (Engl: Our Lady of the Circus, 2001). His fourth and most recent novel 'Duelo por Miguel Pruneda' (Engl: Lament for Miguel Pruneda) appeared in 2002. International literary critics have praised his works of prose for the at times biting irony that gives authentic depth to the failure and solitude of his protagonists: "There is a very rich source in my region which no one else has really tapped, which is why I feel so good about working in my own storehouse, bringing forth lots of untold stories." Since July 2003 David Toscana has lived in Berlin, where he holds a guest scholarship from the DAAD.
Pues el libro comienza de forma potente. En la batalla del paso de Klyuch o Kleidion, 1014 dc, las fuerzas bizantinas y búlgaras se enfrentan. Los bizantinos a las ordenes de Basilio II, más tarde apodado bulgaroktonos (matador de búlgaros), triunfan e infligen una dura derrota al Imperio búlgaro que lleva varios siglos como dueño y señor de las antiguas tierras bizantinas situadas entre Grecia y el Danubio, las antiguas provincias de Mesia, Dacia, Tracia y Macedonia, así como parte de los Balcanes en dura pugna con los magyares (protohúngaros), y otros pueblos eslavos (serbios, croatas....). Basilio II se hace con la friolera de 15000 prisioneros. Sorprendentemente estos prisioneros no son ejecutados, ni esclavizados, ni canjeados....son cegados. Bueno, no todos. de cada 100 uno se dejó tuerto, para que guiaran a los desgraciados de vuelta a su tierra. ¿Cuál fue el objetivo de esta decisión? ¿Sembrar el terror y la desesperación? ¿Cargar al país con una masa humana dependiente que agotara sus capacidades económicas? ¿Humillarlos? No está claro. En cualquier caso funcionó, ya que en pocos años el Imperio bizantino recuperó la frontera del Danubio, por primera vez en casi 400 años, sometiendo a búlgaros, serbios, croatas.....
Y tras este comienzo potente, nos sumergimos en un ejercicio literario, que no histórico, en el que acompañamos a distintos personajes ciegos de vuelta a sus quehaceres u oficios, es un decir. De vuelta a su familia, a los brazos de su mujer e hijos, a sus congregaciones. Vemos lo que les ocurre a escribas, herreros, ganaderos, agricultores, artesanos, padres de familia, hijos.....asistimos a su desesperación, su inadaptación, su incapacidad para retomar sus oficios y quehaceres, a su casi imposible integración en una sociedad que no está preparada para esta carga....pero todo con un punto de fantasía, de realismo mágico, de surrealismo...que convierten un texto que podría haber sido apoteósico, en algo intrascendente, desde mi punto de vista claro. Mañana ya no recordaré casi nada de lo aquí contado. Y la gran historia que subyace, ha quedado sin contar.
Humor negro, que no hace gracia. Juegos de palabras de ciegos, que tampoco hacen gracia. Pequeñas historias de la Historia, que son importantes, pero que depende cómo se cuenten, te llegarán más o menos. Yo esperaba algo diferente, para que engañarnos.
Por cierto, al parecer el oficio de desojador en el Imperio bizantino existía, ya que era una práctica habitual, que se utilizaba para la incapacitación de los enemigos, en muchos casos políticos entre la alta nobleza bizantina, incluso herederos al trono. Y el método para hacerlo estaba muy bien establecido, así como los instrumentos necesarios para ello.
Qué deciros. Podéis probar. Igual os encanta. Está bien escrito y es diferente, eso si.
A veces los premios generan expectativas pero, los libros deben leerse como lo que son: objetos extraordinarios que llevan a mundos distante, que provocan la imaginación y permiten al lector abstraerse de una realidad compleja entrando a otra, a veces más compleja. Los libros no son objeto de concurso, son de gusto o no. En este caso la novela es bien hilada, congruente, entretenida, por ratos dolorosa e incómoda pero siempre ingeniosa.
Un libro raro. Sin duda, bien escrito, pero nada memorable. Aunque es una propuesta literaria distinta, que reconstruye cómo la guerra devolvió 15.000 hombres ciegos a Bulgaria en el siglo XI, y cómo siguieron viviendo después de aquella mutilación infame, la novela no logra gustarme del todo. Hay frases, hay imágenes, hay chispazos, hay relatos que te encuentran el pescuezo, pero luego se quedan a medio camino y no terminan de matarte.
Eso sí, hay una propuesta estética de David Toscana, premio Alfaguara 2026. Pero, pero, pero, no sé...
Una de esas novelas que me hizo ir más despacio de lo habitual, no porque fuera difícil de leer, sino porque cada capítulo dejaba alguna idea sobre la que valía la pena detenerse. David Toscana toma un episodio poco conocido de la historia de México y lo transforma en una reflexión sobre los ideales, la derrota, la memoria y la forma en que las personas encuentran sentido incluso en las causas que parecen perdidas. Es una novela que invita a cuestionar qué significa realmente el heroísmo y quiénes terminan ocupando un lugar en la historia. Lo que más disfruté fue su estilo. El autor escribe con una prosa elegante, cargada de ironía y de momentos profundamente humanos. El tema me parece muy original, hay pasajes que provocan risa y otros que dejan una sensación de melancolía, logrando un equilibrio que hace que la lectura resulte muy especial. Los personajes están lejos de ser héroes perfectos. Son seres vulnerables, llenos de contradicciones, y precisamente por eso se sienten tan reales. Además es una novela que no busca ofrecer respuestas fáciles, sino abrir preguntas sobre la historia, la identidad y la dignidad humana, es crudo y profundo. Cuando la terminé, tuve la sensación de haber leído una obra que merece ser comentada y releída, porque en cada página hay algo nuevo por descubrir. Muy merecedora del premio alfaguara y que recomiendo leer.
¡Cómo me gusta David Toscana! A primera impresión puedo decir que el libro es divertido, trágico y conmovedor, con pasajes muy poéticos y también muy crudos. Me parece de genio el ejercicio de la novela: partir de un epígrafe histórico para construir una narrativa coral que relate todas las cosas que nadie se preguntó sobre los ciegos, que además de ser soldados, eran seres humanos. "Si los historiadores, en vez de ocuparse de batallas y emperatrices, contarán lo que en verdad deben conocer las generaciones por venir, habrían de dedicar muchas líneas a estos hombres que cantaban y reían y se olvidaban de la muerte, de las deudas y las ampollas, de las vilezas y el paso del tiempo, para celebrar como nadie ha celebrado jamás el triunfo de las tinieblas sobre la luz."
Hubo un punto en el libro donde sentí que el coro no llevaba a ningún lado, donde todas esas historias eran interesantes, irónicas y entretenidas pero no sé les veía (pun intended) un objetivo. La sensación duró poco porque la narración se comienza a compactar y las voces se reúnen. Esa es la única costura que quizá vi en tan bien confeccionado texto.
No tiene nada que ver, pero me gustaría comentar que me gustó más El peso de vivir en la tierra, quizá por los rusos, aunque aquí también los personajes parecen un poco rusos jajaja. En fin, lean la novela, pasarán un buen rato, en mis libros se va a la sección de "Entrañables".
Una interesante narración de los vencidos que se aleja de la narración oficial, de la de los historiadores. Y nos expone a soldado raso, al que no lidera nada, al que hizo caso y le tocó dejarse llevar por su destino, pero cuyo relato cobra protagonismo, entristece, asombra y divierte en medio de la tragedia.
El hilo conductor a veces se pierde y con ese hilo la conexión. Destacó el comienzo y el final: atrapan y sorprenden.
Este libro me tuvo súper enganchada. Me pareció increíble cómo el autor describe escenas tan gráficas y violentas desde la voz de personajes ciegos, que son nada más y nada menos que los 15 mil hombres a los que el emperador bizantino Basilio ll mandó a cegar. Sin duda, un pasaje histórico tan intrigante como aterrador. Además, me atrapé a mi misma riendo de escenas realmente trágicas, ¡ups! Creo que nunca había disfrutado tanto el humor negro en un libro, la habilidad de David Toscana para crear un humor tan complejo no se puede negar. A lo largo de la historia conocemos a varios de los hombres que formaron parte de este ejército ciego, conocemos sus profesiones y sus historias, así como el giro que dan sus vidas luego de que les sacaran los ojos. Cada historia es una reflexión en torno a muchas cosas: el amor, la locura, la familia, la vanidad, la esclavitud y mucho más. ¡Lo recomiendo muchísimo!
Un ejercicio literario interesante. A través de una narrativa que puede dar la sensación de coralidad (el narrador es sólo uno), se nos cuenta la historia de unos pobres hombres y la recuperación de su dignidad. Aunque puede hacerse a ratos un poco reiterativa, mantiene un buen ritmo y muchas veces tiene tintes de genialidad, con reflexiones y escenas muy tiernas, desagrradoras o profundas. No me ha llegado a convencer el final, aunque deberia volver a leerlo para confirmar. Yo lo recomiendo.
4 estrellas para una novela muy rara, pero muy bien conceptualizada y ejecutada. Es incómoda de leer porque habla mucho de los vicios y "bajezas" a las que llegan las personas en casos extremos. No es ilegible y no es grotesca en extremo, pero sí hace alusión a situaciones que pudieron haberse abordado de forma muy sórdida.
La verdad es que tenía mis dudas, pero está muy bien. Si que me ha parecido una fábula. Partiendo del hecho histórico, se marca una película...que telita. Además no lo alarga, pq podía perder la originalidad y frescura a poco que hubiera prolongado la novela. Con cierto sentido del humor que tb se agradece.
Una narrativa brillante que fácilmente podemos confundir con poesía. Confirmo, delirante. Profundamente humana y conmovedora. Se aprecia más que nunca ante la oleada de textos producidos por silicio.
Novela histórica que se lee como una fábula con un humor oscuro y delicioso. Me gustó la manera en la que el autor construye un relato a partir de un hecho poco conocido y le da voz e historias a los soldados cegados por su enemigo. Personajes que van de lo vulgar a lo divino y un gran capacidad inventiva. Para leerse con pausa y disfrute de la forma y el fondo. A diferencia del Alfaguara del año pasado, este ganador sí que me gustó.
Me resultó bastante incomoda de leer. Basada en hechos reales, con una crueldad inaudita y con resultados sin sentido. Brincos de un personaje a otro que resulta confuso Quizá esperaba mucho mas, por ser una novela premiada con el alto galardón Alfaguara. Lo que si, me parece con mucha investigación histórica y con pequeños toques de religiosidad
Tenía unas expectativas altísimas. No por el premio Alfaguara, por la historia interesantísima de tsar Samuil y el retorno de su ejército ciego.
Se describe con adjetivos como "feroz y divertida", "deliciosa ironía" pero no encontré nada de eso. El primer cuarto de libro uno se lo pasa con un nudo en la garganta, imaginando las escenas y juegos con ojos humanos. Quizá hemos perdido sensibilidad y algunos elementos gore ya están normalizados.
Está muy bien escrita, se hilan las historias y personajes de forma magistral para cerrar con lo que yo creo es la reflexión de esta novela fantástica
Absolutamente increible. Cada capitulo tiene algún tipo de reflexión, critica, o simple chiste que se manifiesta de forma poética o sentimental. Lejos de ser cansador, sorprende como no lo es. A lo largo de todo el texto eso se combierte en la propia ideantidad de una mini-sociedad de ciegos que cada vez conoces y entiendes e incluso quizas envidias mas y mas. Son tremendos los paralelos que crea con el hecho de no poder ver, casi parece un downgrade estar "atado" la vista. No poder experimentar historias fantasticas, la transformación de un humano en arcangel, personas que ven el infinito o cualquier cosa posible simplemente porque no la vemos. Muy muy bueno, recomiendo ah
Me lo regalaron en la ofi y bueno… el principio me enganchó un poco porque me daba curiosidad el tema de esta batalla, después nos cuenta la historia (inventada) de muchos de los que lucharon y cegaron y es entretenido pero no taaaaanto como para ganar un premio, creo. Está bien escrito y es diferente, eso me ha gustado, es muy original y da pena, pero no he subrayado nada y eso en mí es mala señal.
Librazo. Oscuro, ágil, infinito, crudo. La historia de una batalla donde los bizantinos castigaron a los vencidos (búlgaros) cegando a 15 mil soldados (99 de cada cien y un tuerto), transformando la historia de sus comunidades, cada ciego se transfigura y así narra la crueldad humana, la dulzura, las injusticias, la melancolía de la condición humana. Amé totalmente.
Eran miles y miles que habían pasado por lo mismo, y sin embargo, cada uno había pasado por algo único. ¿Debía contar 15,000 historias o podía ser tan breve como los historiadores? Alguien habría de asentar el testimonio de 1 por 1, no de de todos juntos, para que los hombres de los tiempos por venir no los creyeran personajes de una leyenda.
He acabat el llibre L'exèrcit cec i m'ha agradat molt; ha sigut una lectura distesa. M'ha agradat el caràcter de transmissió oral d'un fet històric, que m'ha introduït de ple dins de la història. Per si sola, la trama és brutal, i el fet que passés de veritat demostra que a la història es troben els millors guions.
Una novela muy buena, super agradable de leer. Una gran literatura muy sudamericana con historia de irrealidad pero que hace al lector ver la historia que está leyendo. Tiene cierta profundidad filosófica. Me ha gustado muchísimo.
Colecciono los del premio Alfaguara, hace años que no me quedaba tan enganchado, tampoco conocía a David Toscana. El ejército ciego es una historia que me llevó al pasado y me hizo ver lo que vieron los ciegos, la forma de narrar, el humor negro, una tragedia que se disfruta. Sin duda voy a leer más libros de este autor.
4'5* qué forma tan sencillamente maravillosa de tratar temas como la fe o la experiencia de la ceguera. Divertido, profundo y con personajes memorables, como parece que acostumbra el autor.
Creo que este es un caso de "no es el libro, soy yo". Las últimas páginas se entremezclaban en mi mente y tenía muchos deseos de olvidarme de esta historia.
Esta lectura la inicié arrastrado por la premisa: miles de soldados búlgaros cegados tras su derrota frente a Constantinopla. Sin embargo, el libro no se queda únicamente en el horror del castigo. A través de la figura del tuerto que guía a los ciegos, la obra construye una poderosa metáfora sobre el liderazgo, la fragilidad y la supervivencia colectiva.
Espectros vivientes, que se chocan entre sí, que atraen a los cuervos, cuyas cuencas son limpiadas por estos cual cadáver, despiertan miedo y rechazo en quienes los observan; son la imagen incómoda de una guerra que nadie quiere recordar.
La novela también muestra cómo los abusos y la humillación continúan incluso después del regreso a casa, especialmente por parte de aquellos que conservan la vista y el poder. Aun así, los ciegos aprenden nuevas formas de habitar el mundo, crean juegos, canciones y maneras distintas de orientarse y comunicarse. La ceguera deja de ser únicamente una condena para convertirse en una experiencia compartida desde la cual reconstruyen comunidad.
El libro termina siendo menos una historia sobre la derrota y más una reflexión sobre la capacidad humana de adaptarse, resistir y reinventar la vida incluso después de la oscuridad.