Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
David Toscana was born in Monterrey in the northern Mexican state of Nuevo León in 1961. After leaving school, he qualified as an engineer and worked in Ciudad Juárez. He started to write at the age of 29. His literary influences, in terms of reading for enjoyment’s sake, were classic Spanish writers like Cervantes and Calderón as well as classic Russian writers, but in terms of the obsession with writing itself, he was influenced by the new Latin American writers Juan Carlos Onetti and José Donoso. David Toscana describes his narrative aesthetics as "realismo desquiciado" (Engl: unrestrained realism) which breaks with magic realism. Neither rhyme nor reason determine his protagonists’ actions – what goes on in their world takes place in the imagination alone, albeit as an exchange between life and fiction unfolding on more than one level. "When writing, what is important for me is keeping an eye on the concrete experience of life", states the author, who puts himself in the place of his protagonists and strives to understand what is personally at risk for them so as to bring the situation back into the very uncertain realm of everyday life. He developed his literary sense for atmosphere through Onetti and Juan Rulfo, and for the lavishly strange through Donoso. Toscana’s first novel 'Las bicicletas' (Engl: The Bicycles) was published in 1992 and opened with the laconic sentence: "The path to the cemetery was long." He thereby immediately placed himself in the Mexican literary tradition that incorporates the death motif, which, as a regional writer, he sees as situated in the barren north. This was followed in 1995 by 'Estación Tula' (Engl: Tula Station, 2000), which was also translated into Arabic, English, Greek and Serbian. In 1997 he published the short-story volume 'Historias de Lontananza' (Engl: Stories of Distance), followed in 1998 by his third novel 'Santa María del Circo' (Engl: Our Lady of the Circus, 2001). His fourth and most recent novel 'Duelo por Miguel Pruneda' (Engl: Lament for Miguel Pruneda) appeared in 2002. International literary critics have praised his works of prose for the at times biting irony that gives authentic depth to the failure and solitude of his protagonists: "There is a very rich source in my region which no one else has really tapped, which is why I feel so good about working in my own storehouse, bringing forth lots of untold stories." Since July 2003 David Toscana has lived in Berlin, where he holds a guest scholarship from the DAAD.
Pues el libro comienza de forma potente. En la batalla del paso de Klyuch o Kleidion, 1014 dc, las fuerzas bizantinas y búlgaras se enfrentan. Los bizantinos a las ordenes de Basilio II, más tarde apodado bulgaroktonos (matador de búlgaros), triunfan e infligen una dura derrota al Imperio búlgaro que lleva varios siglos como dueño y señor de las antiguas tierras bizantinas situadas entre Grecia y el Danubio, las antiguas provincias de Mesia, Dacia, Tracia y Macedonia, así como parte de los Balcanes en dura pugna con los magyares (protohúngaros), y otros pueblos eslavos (serbios, croatas....). Basilio II se hace con la friolera de 15000 prisioneros. Sorprendentemente estos prisioneros no son ejecutados, ni esclavizados, ni canjeados....son cegados. Bueno, no todos. de cada 100 uno se dejó tuerto, para que guiaran a los desgraciados de vuelta a su tierra. ¿Cuál fue el objetivo de esta decisión? ¿Sembrar el terror y la desesperación? ¿Cargar al país con una masa humana dependiente que agotara sus capacidades económicas? ¿Humillarlos? No está claro. En cualquier caso funcionó, ya que en pocos años el Imperio bizantino recuperó la frontera del Danubio, por primera vez en casi 400 años, sometiendo a búlgaros, serbios, croatas.....
Y tras este comienzo potente, nos sumergimos en un ejercicio literario, que no histórico, en el que acompañamos a distintos personajes ciegos de vuelta a sus quehaceres u oficios, es un decir. De vuelta a su familia, a los brazos de su mujer e hijos, a sus congregaciones. Vemos lo que les ocurre a escribas, herreros, ganaderos, agricultores, artesanos, padres de familia, hijos.....asistimos a su desesperación, su inadaptación, su incapacidad para retomar sus oficios y quehaceres, a su casi imposible integración en una sociedad que no está preparada para esta carga....pero todo con un punto de fantasía, de realismo mágico, de surrealismo...que convierten un texto que podría haber sido apoteósico, en algo intrascendente, desde mi punto de vista claro. Mañana ya no recordaré casi nada de lo aquí contado. Y la gran historia que subyace, ha quedado sin contar.
Humor negro, que no hace gracia. Juegos de palabras de ciegos, que tampoco hacen gracia. Pequeñas historias de la Historia, que son importantes, pero que depende cómo se cuenten, te llegarán más o menos. Yo esperaba algo diferente, para que engañarnos.
Por cierto, al parecer el oficio de desojador en el Imperio bizantino existía, ya que era una práctica habitual, que se utilizaba para la incapacitación de los enemigos, en muchos casos políticos entre la alta nobleza bizantina, incluso herederos al trono. Y el método para hacerlo estaba muy bien establecido, así como los instrumentos necesarios para ello.
Qué deciros. Podéis probar. Igual os encanta. Está bien escrito y es diferente, eso si.
A veces los premios generan expectativas pero, los libros deben leerse como lo que son: objetos extraordinarios que llevan a mundos distante, que provocan la imaginación y permiten al lector abstraerse de una realidad compleja entrando a otra, a veces más compleja. Los libros no son objeto de concurso, son de gusto o no. En este caso la novela es bien hilada, congruente, entretenida, por ratos dolorosa e incómoda pero siempre ingeniosa.
Un libro raro. Sin duda, bien escrito, pero nada memorable. Aunque es una propuesta literaria distinta, que reconstruye cómo la guerra devolvió 15.000 hombres ciegos a Bulgaria en el siglo XI, y cómo siguieron viviendo después de aquella mutilación infame, la novela no logra gustarme del todo. Hay frases, hay imágenes, hay chispazos, hay relatos que te encuentran el pescuezo, pero luego se quedan a medio camino y no terminan de matarte.
Eso sí, hay una propuesta estética de David Toscana, premio Alfaguara 2026. Pero, pero, pero, no sé...
Me gustó mucho. El hecho histórico es el detonante desde el cual el autor va construyendo una serie de viñetas donde se mezclan las vivencias/experiencias de personajes ficticios con hechos de la historia general. Hay por una lado una reflexión y por el otro un "podría haber sido".
La estructura me hizo recordar al las ciudades invisibles de Italo Calvino. No es una novela al uso sino mas bien un relato fragmentado que termina conformando un todo.
El relato es coral, (aunque hay un único narrador), las viñetas se alternan, van de un personaje a otro. Siempre en relatos breves que mas adelante se retoman.
Un libro original y profundo, sin caer en un lenguaje rebuscado. Hay reflexiones y también muchas ironía y hasta humor.
Una de esas novelas que me hizo ir más despacio de lo habitual, no porque fuera difícil de leer, sino porque cada capítulo dejaba alguna idea sobre la que valía la pena detenerse. David Toscana toma un episodio poco conocido de la historia de México y lo transforma en una reflexión sobre los ideales, la derrota, la memoria y la forma en que las personas encuentran sentido incluso en las causas que parecen perdidas. Es una novela que invita a cuestionar qué significa realmente el heroísmo y quiénes terminan ocupando un lugar en la historia. Lo que más disfruté fue su estilo. El autor escribe con una prosa elegante, cargada de ironía y de momentos profundamente humanos. El tema me parece muy original, hay pasajes que provocan risa y otros que dejan una sensación de melancolía, logrando un equilibrio que hace que la lectura resulte muy especial. Los personajes están lejos de ser héroes perfectos. Son seres vulnerables, llenos de contradicciones, y precisamente por eso se sienten tan reales. Además es una novela que no busca ofrecer respuestas fáciles, sino abrir preguntas sobre la historia, la identidad y la dignidad humana, es crudo y profundo. Cuando la terminé, tuve la sensación de haber leído una obra que merece ser comentada y releída, porque en cada página hay algo nuevo por descubrir. Muy merecedora del premio alfaguara y que recomiendo leer.
¡Cómo me gusta David Toscana! A primera impresión puedo decir que el libro es divertido, trágico y conmovedor, con pasajes muy poéticos y también muy crudos. Me parece de genio el ejercicio de la novela: partir de un epígrafe histórico para construir una narrativa coral que relate todas las cosas que nadie se preguntó sobre los ciegos, que además de ser soldados, eran seres humanos. "Si los historiadores, en vez de ocuparse de batallas y emperatrices, contarán lo que en verdad deben conocer las generaciones por venir, habrían de dedicar muchas líneas a estos hombres que cantaban y reían y se olvidaban de la muerte, de las deudas y las ampollas, de las vilezas y el paso del tiempo, para celebrar como nadie ha celebrado jamás el triunfo de las tinieblas sobre la luz."
Hubo un punto en el libro donde sentí que el coro no llevaba a ningún lado, donde todas esas historias eran interesantes, irónicas y entretenidas pero no sé les veía (pun intended) un objetivo. La sensación duró poco porque la narración se comienza a compactar y las voces se reúnen. Esa es la única costura que quizá vi en tan bien confeccionado texto.
No tiene nada que ver, pero me gustaría comentar que me gustó más El peso de vivir en la tierra, quizá por los rusos, aunque aquí también los personajes parecen un poco rusos jajaja. En fin, lean la novela, pasarán un buen rato, en mis libros se va a la sección de "Entrañables".
Un cruce entre narración histórica y pura fantasía que pone en valor la maravilla y la esperanza. Un ejercicio literal espléndido lleno de amor a la vida, a la maravilla y a la propia ingenuidad humana. Sin duda merece el premio que ha ganado.
Una interesante narración de los vencidos que se aleja de la narración oficial, de la de los historiadores. Y nos expone a soldado raso, al que no lidera nada, al que hizo caso y le tocó dejarse llevar por su destino, pero cuyo relato cobra protagonismo, entristece, asombra y divierte en medio de la tragedia.
El hilo conductor a veces se pierde y con ese hilo la conexión. Destacó el comienzo y el final: atrapan y sorprenden.
Un ejercicio literario interesante. A través de una narrativa que puede dar la sensación de coralidad (el narrador es sólo uno), se nos cuenta la historia de unos pobres hombres y la recuperación de su dignidad. Aunque puede hacerse a ratos un poco reiterativa, mantiene un buen ritmo y muchas veces tiene tintes de genialidad, con reflexiones y escenas muy tiernas, desagrradoras o profundas. No me ha llegado a convencer el final, aunque deberia volver a leerlo para confirmar. Yo lo recomiendo.
Este libro me tuvo súper enganchada. Me pareció increíble cómo el autor describe escenas tan gráficas y violentas desde la voz de personajes ciegos, que son nada más y nada menos que los 15 mil hombres a los que el emperador bizantino Basilio ll mandó a cegar. Sin duda, un pasaje histórico tan intrigante como aterrador. Además, me atrapé a mi misma riendo de escenas realmente trágicas, ¡ups! Creo que nunca había disfrutado tanto el humor negro en un libro, la habilidad de David Toscana para crear un humor tan complejo no se puede negar. A lo largo de la historia conocemos a varios de los hombres que formaron parte de este ejército ciego, conocemos sus profesiones y sus historias, así como el giro que dan sus vidas luego de que les sacaran los ojos. Cada historia es una reflexión en torno a muchas cosas: el amor, la locura, la familia, la vanidad, la esclavitud y mucho más. ¡Lo recomiendo muchísimo!
Novela histórica que se lee como una fábula con un humor oscuro y delicioso. Me gustó la manera en la que el autor construye un relato a partir de un hecho poco conocido y le da voz e historias a los soldados cegados por su enemigo. Personajes que van de lo vulgar a lo divino y un gran capacidad inventiva. Para leerse con pausa y disfrute de la forma y el fondo. A diferencia del Alfaguara del año pasado, este ganador sí que me gustó.
La verdad es que tenía mis dudas, pero está muy bien. Si que me ha parecido una fábula. Partiendo del hecho histórico, se marca una película...que telita. Además no lo alarga, pq podía perder la originalidad y frescura a poco que hubiera prolongado la novela. Con cierto sentido del humor que tb se agradece.
4 estrellas para una novela muy rara, pero muy bien conceptualizada y ejecutada. Es incómoda de leer porque habla mucho de los vicios y "bajezas" a las que llegan las personas en casos extremos. No es ilegible y no es grotesca en extremo, pero sí hace alusión a situaciones que pudieron haberse abordado de forma muy sórdida.
We sense a Truth as human beings that we cannot quite master as human beings. Here Toscana embodies that rupture between our intuition and our effectuation in an army of 15,000 men who have their eyes removed in a 11th Century war crime. Allegorizing our limited appreciation of that Truth as an unnatural blindness, Toscana not only studies what that intuitive sensation means to us as we live our lives, but suggests that at one point we could actually “see” that obscured Truth. Toscana shows us marching through our existence as “an ejercito ciego” (a blind army).
This work is dream-like and archetypal and meditative. Scene by unusual scene dwells on what it means to inhabit our removed, beclouded state. We visit a land of blind sculptors, and blind blacksmiths, and blind scribes and blind human scarecrows. Toscana shows us refusing to acknowledge our blindness. But also he shows us resigned to our blindness. He shows us finding ways toward fulfillment despite that fulfillment always being incomplete. He shows the elaborate ways we comport ourselves as we pretend that we can “see”. Toscana shows both our pathos and our nobility as we fight the battle of our lives through our blindness. He even suggests, I think, that sensing this Truth and not being able to master it is part of what makes us human.
An interesting dissonance exists here between the monstrous body horror aspects of this tale and the fabulist almost childlike tone with which Toscana treats it. This feels like an epic poem, or a legend from antiquity. Though the middle of the story goes light on momentum for a while, as Toscana thoroughly embroiders the theme, the pace picks up later and the climax is a satisfying marvel of surprise and ingenuity. Almost all of the lit I have read in the Spanish language is set in the hispanophone world, so it was fun for me to read something set in 11th Century Bulgaria. Anglophone publishers wasted no time in translating this into English, and deservedly so.
-------------------------- When did this blindness come to us? There is evidence of its arrival in the archeological record. At one time, as fully modern human beings, we could see that Truth that is now obscured to us. My short book Why We Hurt describes when this transformation happened and what it means to us on a daily basis. That link takes you to the Goodreads description where you can read the book’s thesis. I worked on this study, sporadically, for 14 years.
Un 3.5. Me gusta cómo plantea un problema descomunal y lo vuelve manejable, real, cómico y con tintes de realismo mágico. Es directo sin adornar lo dificil de quedarse ciego y las pruebas que hay que superar. Pero al mismo tiempo es positivo, te hace confrontar ideas arraigadas y reírse al mismo tiempo.
Está ordenado en capítulos cortos, variando personajes que se mezclan unos con otros y eso me hizo perder el hilo de la historia, por momentos. Lo leímos en un mes, en mi opinión sería mejor leerlo en un tiempo corto para recordar fácilmente a los personajes.
En un principio puede que me sintiera un poco decepcionada por la obra, ya que me esperaba una novela histórica al uso en donde se me contara la batalla de Klyuch y sus consecuencias. Sin embargo, me encontré con una propuesta diferente y ciertamente interesante en donde se narra la vida de algunos de los soldados a los que cegaron. No podría decir que sea verosímil o fidedigna, ya que tiene un componente fantástico bastante grande (dentro de los limites de la realidad), pero es una lectura amena que te hace plantearte cuestiones acerca de la vida cotidiana de estos soldados al volver derrotados a Bulgaria.
~Voy a narrar lo que no vi para que vea quien mes escucha~
Se escribió desde el lado menos glamoroso de la guerra, yendo a la cotidianidad de la humillación y en un destino quizá peor que la muerte. Estos soldados que abandonaron sus oficios, familias e ideales para defender a una nación que ni siquiera les dio las gracias por perder los ojos, convertidos en símbolo de su verguenza.
Una narrativa brillante que fácilmente podemos confundir con poesía. Confirmo, delirante. Profundamente humana y conmovedora. Se aprecia más que nunca ante la oleada de textos producidos por silicio.
Me resultó bastante incomoda de leer. Basada en hechos reales, con una crueldad inaudita y con resultados sin sentido. Brincos de un personaje a otro que resulta confuso Quizá esperaba mucho mas, por ser una novela premiada con el alto galardón Alfaguara. Lo que si, me parece con mucha investigación histórica y con pequeños toques de religiosidad
¿Qué parte de nuestra identidad permanece cuando aquello que definía nuestra vida deja de existir?
¿Hasta dónde puede una persona reconstruirse después de una pérdida que le cambia para siempre la forma de habitar la vida?
Detrás de lo histórico y de la crudeza de la guerra, el autor explora de manera magistral la profundidad del drama humano en un entorno devastador, desgraciadamente, un tema con plena actualidad en el mundo en que vivimos.
Está novela, que parte un episodio histórico sumamente cruel y casi mítico (Una batalla del 1014 dónde Bizantinos toman 15.000 prisioneros Búlgaros y el Emperador Basilio ordena sacarles los ojos) termina hablando de personas, de hombres que pierden mucho más que la vista y que, aun así, tienen que encontrar una manera de seguir viviendo, procesando un duelo, soñando y riendo de su suerte, dignamente.
Es un libro fuerte, crudo por momentos y profundamente empático por otros. Un libro para digerir y repensar. No sabía con qué me iba a encontrar, pero me agradó mucho el tono irónico e irreverente de la narración, que por momento alivia tensiones y resuelve horrores cambiando la perspectiva.
Otra cosa que me llamó la atención, fue el juego que hace el autor, oscilante entre un tono por momentos oscuro y visceral, y por otro de negación plena, dónde los protagonistas, simples soldados, tramitan el duelo como pueden, con recursos internos desesperados, o simplemente, con la locura que desconecta o que deja un resiliente hambre voraz por la vida.
Amé también, como en todo momento, hay una recuperación de la dignidad en las historias individuales, donde se puede sentir la ternura y la mirada profundamente humana de Toscana.
Un autor que parte de un episodio histórico brutal, para acercarnos a los hombres que quedaron detrás de esa cifra. Soldados que fueron cegados, sí, pero que también eran padres, hijos, trabajadores, esposos, hombres con miedos, deseos, recuerdos y una vida que ahora tenían que aprender a reconstruir. Y creo que ahí, está una de las cosas que más me interesaron de esta novela; en lugar de convertirlos solamente en víctimas de una tragedia, Toscana parece devolverles algo que la propia historia podría haberles quitado, su individualidad.👏
Es así, que en el relato, cada uno tiene una historia diferente; hay humor, dolor, ironía, ternura, crueldad y momentos profundamente conmovedores.
Esa mezcla puede resultar extraña por momentos, pero también consigue que el relato no quede reducido a la violencia de lo ocurrido. Hay algo mucho más humano en preguntarse qué sucede con una persona cuando todo aquello que conocía cambia de repente.
Cómo psicóloga pienso que el duelo atraviesa la novela no solamente como respuesta a la pérdida física, sino como un proceso mucho más íntimo, donde el duelo por la vida que estos hombres tenían antes o por aquello que podían hacer es brutal. Un duelo por la imagen que tenían de sí mismos y por el lugar que ocupaban dentro de sus familias. Son hombres que deben enfrentarse a una transformación que no eligieron y aprender, poco a poco, a reconocerse en esa nueva realidad.
Uno de los puntos más intensos de la novela es el retorno a sus hogares, un recorrido donde aparecen la fragilidad, la rabia, la vergüenza y también la necesidad de ser vistos más allá de su condición de víctimas.
Y es justamente en los vínculos donde la novela adquiere una dimensión especialmente humana a mi juicio, porque las familias, los afectos y las formas de acompañar, o de no saber cómo hacerlo, muestran que una pérdida nunca pertenece por completo a quien la experimenta, sino que también impacta a quienes lo rodean.
Hay una búsqueda de reconocimiento, de recuperar un lugar y de sentir que la propia existencia todavía tiene valor. En ese sentido, "El ejército ciego", puede leerse también como una historia sobre la necesidad profundamente humana de ser mirados, no por aquello que hemos perdido, sino por todo aquello que seguimos siendo.
Advertencias de contenido: Es una novela movilizante, dura, y que no es para cualquiera ya que explora la oscuridad y la luz de la naturaleza humana.
Presenta un escenario donde se abordan de forma directa las consecuencias de la guerra y la violencia de forma gráfica, incluyendo heridas físicas graves, mutilaciones y la pérdida de la visión, en si, la vulnerabilidad humana en sus múltiples manifestaciones.
Además se muestra el trauma directamente y se usa como recurso el humor negro para aliviar por momentos la crudeza, la pérdida que conlleva la discapacidad, la pobreza y vulneración de libertades, así como, las dificultades para reconstruir la vida después de una experiencia extrema. Algunos pasajes pueden resultar especialmente sensibles por la brutalidad con la que se aborda el deterioro físico y emocional de los personajes.
Destaco: ⭐Una novela que pone en primer plano a los soldados comunes y sus vidas después de la guerra.
⭐ Una narrativa impregnada de humor negro, que consigue introducir la ironía y momentos absurdos incluso dentro de situaciones brutales.
⭐ Una ficción histórica profundamente humana, donde aparecen la familia, el amor, la dignidad, la pérdida y la necesidad de encontrar un lugar después de la tragedia.
⭐ Una estructura coral y fragmentaria que aporta desde distintas historias y personajes una composición que poco a poco forma un retrato colectivo.
⭐ Una novela que parte de un episodio histórico y lo transforma en una narración con elementos de fábula, fantasía, ironía y poesía.
En suma, "El ejército ciego" es una novela de ficción histórica poco convencional, cruda y a la vez sensible, que encuentra en las pequeñas historias de sus personajes, una manera de hablar sobre la dignidad, la pérdida, la adaptación y esa capacidad tan humana de continuar incluso después de haberlo perdido casi todo. ¡Muy recomendada!
⭐⭐⭐⭐⭐
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Tenía unas expectativas altísimas. No por el premio Alfaguara, por la historia interesantísima de tsar Samuil y el retorno de su ejército ciego.
Se describe con adjetivos como "feroz y divertida", "deliciosa ironía" pero no encontré nada de eso. El primer cuarto de libro uno se lo pasa con un nudo en la garganta, imaginando las escenas y juegos con ojos humanos. Quizá hemos perdido sensibilidad y algunos elementos gore ya están normalizados.
Está muy bien escrita, se hilan las historias y personajes de forma magistral para cerrar con lo que yo creo es la reflexión de esta novela fantástica
Creo que este es un caso de "no es el libro, soy yo". Las últimas páginas se entremezclaban en mi mente y tenía muchos deseos de olvidarme de esta historia.
Hay novelas que entretienen, otras que sorprenden y algunas que, simplemente, se quedan contigo. El ejército ciego pertenece a estas últimas. Es una excelente novela y, en mi opinión, plenamente merecedora del Premio Alfaguara. Sin duda, está entre las mejores lecturas que he tenido en mi vida.
Toscana construye una historia que se mueve entre la fábula y la sátira para hablar de la desgracia de aquellos derrotados a quienes les quitaron los ojos. Pero detrás de esa aparente fantasía hay una mirada profundamente humana sobre la derrota, la pérdida, la memoria y la manera en que las personas intentan reconstruir su existencia después de haberlo perdido casi todo.
A través de personajes como Igorón, el Numerista, Apóstol el Espantapájaros y tantos otros, Toscana consigue que dejemos de mirar a esos quince mil soldados como una cifra y empecemos a reconocerlos como individuos, cada uno con su propia historia, sus heridas, sus pérdidas y sus pequeñas batallas. Es a través de esas historias particulares que uno logra conectar con la magnitud de los quince mil hombres que fueron despojados de los ojos.
Lo que más me gustó es que cada una de esas historias permite percibir no solamente la desgracia y el peso de la derrota, sino también esa pequeña victoria que aparece en medio de ella. Momentos mínimos que se convierten en triunfos personales: personajes que, a pesar de todo, encuentran una razón para continuar, una forma de recuperar algo de sí mismos o simplemente el aliento suficiente para seguir adelante.
Y quizá ahí está la mayor virtud de la novela: Toscana no presenta la derrota como el final. Incluso quienes han sido despojados de tanto encuentran pequeñas maneras de vencer. No necesariamente grandes victorias, sino esas pequeñas conquistas que, en determinadas circunstancias, pueden significarlo todo.
El ejército ciego es una novela singular, inteligente y profundamente conmovedora. Una fábula que, detrás de su sátira y de lo absurdo, termina hablando de algo muy real: la capacidad humana de seguir viviendo aun cuando la vida nos ha dejado prácticamente a oscuras.
Y tengo que agradecer la recomendación a quien puso este libro en mis manos. Hay recomendaciones que simplemente te llevan a una buena lectura; otras terminan llevándote a una de esas novelas que se quedan contigo. Esta pertenece a las segundas.
Quizá por eso, después de cerrar el libro, uno entiende un poco mejor a Premeld: incluso después de haber recorrido tanta derrota, todavía sigue buscando a Malinalka. Y quizá algunas búsquedas, como algunas historias, no necesitan tener un final inmediato para seguir teniendo sentido.
Una de esas lecturas que no solamente disfrutas, sino que recuerdas.
Absolutamente increible. Cada capitulo tiene algún tipo de reflexión, critica, o simple chiste que se manifiesta de forma poética o sentimental. Lejos de ser cansador, sorprende como no lo es. A lo largo de todo el texto eso se combierte en la propia ideantidad de una mini-sociedad de ciegos que cada vez conoces y entiendes e incluso quizas envidias mas y mas. Son tremendos los paralelos que crea con el hecho de no poder ver, casi parece un downgrade estar "atado" la vista. No poder experimentar historias fantasticas, la transformación de un humano en arcangel, personas que ven el infinito o cualquier cosa posible simplemente porque no la vemos. Muy muy bueno, recomiendo ah
Me lo regalaron en la ofi y bueno… el principio me enganchó un poco porque me daba curiosidad el tema de esta batalla, después nos cuenta la historia (inventada) de muchos de los que lucharon y cegaron y es entretenido pero no taaaaanto como para ganar un premio, creo. Está bien escrito y es diferente, eso me ha gustado, es muy original y da pena, pero no he subrayado nada y eso en mí es mala señal.
Librazo. Oscuro, ágil, infinito, crudo. La historia de una batalla donde los bizantinos castigaron a los vencidos (búlgaros) cegando a 15 mil soldados (99 de cada cien y un tuerto), transformando la historia de sus comunidades, cada ciego se transfigura y así narra la crueldad humana, la dulzura, las injusticias, la melancolía de la condición humana. Amé totalmente.
Eran miles y miles que habían pasado por lo mismo, y sin embargo, cada uno había pasado por algo único. ¿Debía contar 15,000 historias o podía ser tan breve como los historiadores? Alguien habría de asentar el testimonio de 1 por 1, no de de todos juntos, para que los hombres de los tiempos por venir no los creyeran personajes de una leyenda.
He acabat el llibre L'exèrcit cec i m'ha agradat molt; ha sigut una lectura distesa. M'ha agradat el caràcter de transmissió oral d'un fet històric, que m'ha introduït de ple dins de la història. Per si sola, la trama és brutal, i el fet que passés de veritat demostra que a la història es troben els millors guions.