Los años 90, entonces. Ahí nos lleva este tren de alta velocidad de la memoria, a una época fundante en la que Andrés Gallina y Matías Moscardi conocieron aquellas cosas que forjaron su manera de ser, sus gustos, su relación con el mundo. Figuritas Cromy, Basuritas, el Street Fighter, los tatuajes, los Bicivoladores, las cartas por correo, los chicles Bazooka, las revistas en papel, la Colonia Paco: una década es también un inventario de objetos, e Introducción a la amistad se apoya en ese recuento para activar los sentidos.
Escrito entre dos autores de la misma generación, este libro está estructurado en capítulos narrados por uno y por otro, y el efecto de lectura es muy singular: ya no sabemos quién toma la palabra, porque las experiencias profundas siempre se terminan pareciendo. Dos chicos que atraviesan esa interzona del fin de la niñez y se conocen cuando ya más o menos saben quiénes quieren ser. Esa es la historia, el arco de este libro, que es también un ensayo sobre la amistad y la larga risa de todos esos años.
Si creciste entre los 80 y los 90, este libro te sacara mas de una sonrisa y un “uhh si me re acuerdo” o “yo lo tenia”. Es simpatico, para leer de un tirón en el bondi o en una sala de espera. Dos escritores amigos van narrando diferentes historias y anécdotas de forma cronológica, no se sabe quien es quien pero tampoco importa. Sin embargo, no pude conectar en lo mas mínimo con el ultimo capítulo, que se llama “Nosotros” y es cuando cuentan como se conocieron. Me pareció que todo lo nostálgico que tiene el libro se había dilucidado. Es un 3,5.
Esta lindo, un libro ameno y rápido sobre la amistad y crecer en los 80 y 90. No creo ser el público al que es dirigido este librin, capaz si fuera un poco mas grande lo sentiría mas cercano. Me gustó que la experiencia de ambos era muy parecida, ya se me perdía cual de los dos relataba. En fin, 3/5
Qué hermosa que es la infancia. Y qué ganas me dieron de ir a Blockbuster a elegir una película y un paquete de figuritas. Capaz se acercaba más a un 4 si se obviaba la parte del “nosotros”, que se siente más como un mensaje traspapelado entre los autores que como algo pensado para compartir con el resto. Igual está bien y me funcionó
Libro raro ¿raro bueno? Definitivamente sí. Te mete en un mundo nostálgico en el que no conocías y sentís eso. Nostalgia. Te dan ganas de tomar chocolatada después de elegir un VHS.
Un conjunto de relatos que nos llevan a nuestras infancias, a quienes nacimos en los ‘80. Nostálgico, y entretenido. Como mirar un álbum de fotos de cuando era una niña.