Un hecho violento en un bus desata los hilos de historias que se aben ante nosotros como vuelos de pájaros en pleno cielo paceño. Choferes, migrantes, trabajadores nocturnos, animales errantes y sombras urbanas forman un mapa atravesado por la precariedad, la culpa, los deseos desatendidos y la búsqueda de cierto "capital divino". En ese entramado, la historia toma la forma de una investigación policial fragmentada, una pesquisa sin centro fijo que se alimenta de testimonios, recuerdos y detalles dispersos que buscan reconstruir una verdad que pareciera quedar siempre incompleta. Paz desafía el relato hegemónico al alternar registros y voces que rompen la linealidad de los hechos. El instinto migratorio de las aves es imitado por humanos que buscan un descanso provisorio lejos del pasado, aunque ese refugio sea siempre inestable. La exactitud del instinto migratorio de los pájaros, de Bernardo Paz, es una novela que, sin redenciones ni moralejas, nos presenta la crudeza, la soledad y la fragilidad del deseo como ramas que sostienen a los cuerpos cuando todo se siente perdido. Lucía Carvalho
Una patada en la cara de un punk gringo marca el inicio de esta novela: tres adolescentes lo revientan a golpes en el pasillo de un bus en la ciudad de La Paz. Ese hecho violento es el punto en que empiezan a trenzarse tres historias: la de un presentador de televisión que acaba de perder su trabajo y que es el único que intenta ayudar al punk agredido, invitándole algo de comer; la de una migrante china que trabaja como mesera y lavando platos en una chifa abierta las 24 horas, que vive entumecida por el peso de los recuerdos, y la pesquisa, narrada a través de una serie de testimonios, para dar con el paradero de un conductor de buses desaparecido, que resulta haberse adentrado en un mundo extraño siguiendo su afición por las apuestas.
Esas tres historias avanzan cada una por su lado, estirándose en su propia dirección y tocando a las otras apenas en algunos puntos que, sin embargo, bastan para mantenerlas entrelazadas. Avanzan cerrando poco a poco un círculo que acabará con otro hombre golpeado dentro de otro bus. Con una mujer que huye de nuevo cuando el presente se torna insoportable. Son historias que avanzan como la figura mayor que dibujan los pájaros en su vuelo, un caos solo en apariencia, un trazo que la ornitomancia podría traducir como soledad, como deseo frustrado, como culpa, como la búsqueda de sentido.
Es una novela bien lograda, redonda. Su estructura está ensamblada con inteligencia, su prosa está marcada por una sensibilidad poética que consigue dotar a sus personajes de un halo trágico, haciendo que sus vidas, cargadas de secretos dolorosos o insólitos, tengan el resplandor conmovedor de los objetos cotidianos cuando son mirados con atención.