Le tenía muchísimas ganas a este tercer libro de la saga, y antes de nada quiero agradecer a Egoitz el envío del ejemplar, porque venía preparado con tanto mimo y cariño que hasta daba pena abrir el paquete.
Como ya imaginaba, la historia engancha desde la primera página y es imposible soltarla. Tardé dos días en terminarlo únicamente porque el sabado tuve un evento y fue un dia sin poder leer, pero en circunstancias normales lo habría devorado en apenas 24 horas.
Cuanto más lees, más necesitas saber de Ariel, un personaje fascinante del que todavía conocemos muy poco de su pasado. En esta ocasión no estamos ante una novela llena de acción constante y giros frenéticos como en los libros anteriores. Es una historia para leer despacio, saboreando cada capítulo y adentrándonos todavía más en la mente y el corazón de un personaje que consigue que lo queramos incluso más que antes.
Me ha dado muchísima ternura conocer al Ariel de seis años, con esa madre protectora por encima de todo, y descubrir cómo desde pequeño ya sabía lo que era valorar, cuidar y proteger a sus amigos. Porque si algo define a Ariel es la lealtad absoluta hacia sus amigos y compañeros de misión. Me ha encantado conocer todas sus etapas: el Ariel niño, el adolescente, el enamorado hasta las trancas, el hombre roto por el luto y el deseo de venganza, y también al brillante alumno que fue uno de los mejores de su promoción.
A medida que avanzaba en la lectura no quería terminar el libro, porque tenía muchísimo miedo de despedirme de uno de mis personajes favoritos. Por suerte, mi intuición falló y todavía tendremos más Ariel y Santa.
El propio autor ya avisaba de que esta era la historia con la que más se había emocionado escribiendo, y se nota. Hubo más de un momento en el que necesité cerrar el libro y respirar hondo. Y, aun así, también encontramos esos toques de humor tan característicos de la pluma del autor, capaces de sacarme más de una sonrisa.
La novela está narrada en dos voces diferentes: una en primera persona, a través del propio protagonista, y otra en tercera persona mediante un narrador externo. La pluma del autor vuelve a ser mágica, con capítulos cortos, muy cinematográficos y cargados de emoción.
Este autor me tiene completamente ganada y, además, el guiño a Rozalem y a su canción la puerta violeta terminó de conquistarme. Estoy segura de que seguiré leyendo todo lo que escriba.
Esta novela es otra joya de las muchas que existen dentro de la autopublicación, una obra sin el respaldo de un gran sello editorial y que aun así merece estar entre los libros más vendidos del país. Estoy convencida de que algún día las editoriales se pelearán por publicar tus historias.
Después de compartir con Ariel misiones imposibles, persecuciones, tensión y adrenalina, pensaba que ya sabía quién era.
Qué equivocada estaba.
No conocía al niño que fue.
No conocía al adolescente que empezó a descubrir el peso de determinadas decisiones.
No conocía al hombre que ya llevaba dentro aquello que siempre lo definiría: un corazón incapaz de permanecer indiferente.
En esta novela acompañamos a Ariel desde los seis años hasta los treinta y cuatro. Crecemos con él. Reímos con él. Sufrimos con él. Y, página tras página, vamos entendiendo que las personas no somos solo aquello en lo que nos convertimos, sino todo lo que hemos tenido que atravesar para llegar hasta ahí.
He disfrutado muchísimo viendo al Ariel más humano.
Al niño que aprendía.
Al amigo que siempre estaba dispuesto a dar un paso al frente.
Al hombre que ama con una intensidad capaz de mover montañas.
Al compañero que entiende que salvar una vida siempre será más importante que seguir las normas.
Y, aun así, nunca deja de tener ese humor tan suyo que consigue arrancarte una sonrisa cuando menos te lo esperas.
La forma de escribir del autor vuelve a parecerme brillante. No necesita llenar cada capítulo de acción para mantenerte pegada a sus páginas. Esta vez utiliza algo mucho más poderoso: las emociones.
Hay escenas que te aceleran el pulso.
Otras que te abrazan.
Y otras que, sin levantar la voz, te rompen por dentro.
Cuando llegué al final entendí que el título nunca hablaba solo de la rabia.
La furia que habita en Ariel está hecha de amor.
De lealtad.
De pérdidas.
De promesas.
De culpa.
De recuerdos que nunca dejan de doler.
Y de esa lucha constante por conseguir que el sufrimiento no termine apagando la luz de quien eres.
Cerré el libro con un nudo en la garganta, no porque sintiera que acababa una historia. Sino porque sentía que acababa de despedirme de un niño al que había visto crecer hasta convertirse en el hombre que ya conocía. Y creo que ese ha sido el mayor regalo que podía hacerme esta novela.
Ahora sé que, cuando vuelva a encontrarme con Ariel, ya no veré únicamente al hombre capaz de salir vivo de cualquier misión.
Veré al niño que soñaba.
Al adolescente que aprendió que el mundo también podía romperte.
Y al hombre que decidió que, pese a todo, jamás permitiría que el dolor le arrebatara su humanidad.
La furia que habita en mí ~ Egoitz Martínez Autopublicado
🐱 Lo hemos pedido y se nos ha dado. Queríamos saber más de Ariel y yo por lo menos no he podido quedar más satisfecha. Conocer su historia desde su infancia hasta el hombre en el que se convierte y que conocemos hoy, me ha ayudado muchísimo a entender esas partes que no terminaban de encajarme, aunque nunca hubiera sido un problema carecer de explicación, he disfrutado infinito de esta nueva entrega.
🐱 Y sí, Ariel es especial en muchos sentidos. El soldado que conocemos nace y se hace a sí mismo. No todo es acción aunque hay buena dosis de ella, de la que a mí me gusta y la que esperaba. Pero esta vez he disfrutado mucho de las partes más humanas, conocer cómo empezó todo, cómo fue en su adolescencia, que ocurrió para que diera lugar a La caza del judío y Protegerás a mí hija.
🐱 Es un libro que considero como los anteriores autoconclusivo, pero amigos, tanto si los leéis en orden como si no, vais disfrutar muchísimo de cada entrega porque todos tienen la esencia de ese personaje que enamora. Da igual si te gustan unos u otras, Ariel es una persona que nos gustaría tener como amigo, compañero y familia.
🐱 Al igual que el autor he pasado por muchas fases, he reído, he sufrido, he sentido una inmensa rabia y, por qué no, furia que me hubiera llevado a reaccionar de la misma manera, pero también ha tocado mi lado sensible y he llorado, por él, por ellas. Me he visto literalmente en una plaza, en una casa alejada de la humanidad y en una residencia que no querría pisar nunca. Mi lado más psicótico ha disfrutado de la escena del cobertizo, solo me han faltado las palomitas.
⭐ Lo mejor de todo es que esto no es lo último que sabremos de nuestro amigo, no es un final abierto ni mucho menos, pero sí creo que vamos a poder disfrutar por lo menos una vez más de una nueva aventura de Ariel donde espero que Santa cobre más protagonismo, aunque también me encantará saber de otros personajes.
¿Lo has leído o piensas leerlo? Me gustará saber tu opinión.
Calificación ⭐⭐⭐⭐⭐
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Entretenimiento puro. Como los anteriores de la saga. Historia muy lineal. Sin contemplaciones. Como un compendio de historias cortas que justifiquen la trayectoria vital de Ariel. Capítulos cortos sin justificación alguna.
Por error leí este libro antes que el segundo. Este libro aún ha superado más el nivel del primero. Ahora estoy leyendo "potegerás a mi hija" y espero que siga con el mismo ritmo.