En ¡Alemania, Alemania!, Polleri logra llevar al paroxismo su estilo. Rápida y furiosa, perversamente divertida, esta novela dividida en tres partes nos pasea por una alucinada versión de la Segunda Guerra Mundial. En Inglaterra un tal Marlowe Shakespeare, escritor muerto que cojea, nos relata sus desventuras junto a su esposa hermana/hermano hermafrodita y sus servicios en el contraespionaje británico. Pasamos a la Alemania nazi y al extraño (y real) Dr. Prinzhorn, de la mano de un artista loco, deforme y con bastones de siete leguas. Una fugaz visita a la España de Franco nos devuelve, por qué no, a Uruguay. En la última parte, nos encontramos con la Francia ocupada, Auschwitz y un enfermo mental torturado por “los altos círculos del Poder”, entre otros fenómenos. Intervenciones sobre obras pertenecientes a la Colección Prinzhorn, dibujos, collages de extrañas Máquinas, completan esta novela-universo de la que nadie sale ileso.
Felipe Polleri Sierra es un escritor uruguayo. Escribe regularmente en El País Cultural desde 2003. Como autor, se inscribe dentro del grupo de "Los raros", y se caracteriza por un feroz neoexpresionismo. Sus obras han sido traducidas al francés, italiano y portugués y se publicaron en México, España, Chile, Costa Rica, Argentina, Francia, Italia y Brasil.
Novela brillante que dialoga con la obra de Mario Levrero, y que nos propone un estudio de la condición humana en varios momentos temporales. Polleri introduce una serie de voces narrativas que representan personas reales y ficticias, mezclándolas con sucesos reales y mágicos que terminan generando un nuevo tipo de realidad, una especie de mundo paralelo donde cualquier acto y suceso es posible hasta el ridículo. Una especie de reverso de 100 Años de Soledad en el que vemos lo peor del ser humano. De imprescindible lectura.
Es muy difícil hablar sobre este libro porque no se parece a nada que haya leído antes. Es una especie de relato medio surrealista donde la narración avanza como una catarata de ideas que van y vuelven y que de alguna manera, no sé cómo, terminan teniendo sentido. Es un escritor al que por lo menos una vez hay que leer
Eso me repetí en cada página de este libro. Teniendo que frenar cada tanto para descansar de la catarata de ideas que me cayó.
Sin embargo, me pareció excelente, lo sentí como una mirada dentro de una mente enferma, divagante, inestable, intensa (espero que no sea una biografía).