In Melinda Powell's new book on lucid dreaming, she continues to make creative contributions to understanding the mystery of dreams. Lucid dreaming has been a bit of an enigma that has in recent times been given more scientific attention. Melinda takes into account current scientific studies, including the growing literature and findings of the American Psychological Association. In addition to the scientific literature, she is well aware of the long-term recognition and value given to lucid dreaming in a number of depth psychological and spiritual traditions, including the practice of Tibetan dream yoga. Although resonant with Jungian, alchemical, transpersonal and other perspectives, she offers her own individual insights and discoveries into the world of lucid dreaming.
Lucid dreaming has been described as entering into the experience of a dream while feeling oneself to be conscious within it. Courageously, Melinda explores her own lucid dreams by releasing her 'ego will' - what she comes to call 'Lucid Surrender', a process through which she progressively enters into the Black Light and dark illumination of her dreams. The result of this release leads to an experience parallel with what the alchemists referred to as the lumen naturae , the light of nature or the light of darkness itself - a primordial phenomenon that links light and darkness into what Jung called a coniunctio oppositorum , or unity of opposites.
For Melinda, 'Lucid Surrender' and moving beyond binaries open a pathway into the depths of the soul, an alchemical-like and poetic descent, a spiritual journey through which she explores the mercurial wisdom of dreams and advances new ideas that have both personal and archetypal relevance. With remarkable hermetic discipline, Melinda captures and shares her dream experiences and personal life in a way that gives substance to her insights. A remarkable aspect of Melinda's work is the positivity she discovers in her the fullness of the void, the awakening and freedom of the heart, and the healing, holiness and illumination she finds in her dreams.
Foreword by Stanton Marlan, PhD, ABPP, Jungian analyst and author of The Black Sun : The Alchemy and Art of Darkness.
Un sueño lúcido por sí mismo puede no representar nada o representarlo todo. Con esto voy a ir varios años atrás: Hubo noches en las que me sentí despertar dentro de un sueño. En este sueño era capaz de volar, viajar a otros mundos, de mirar mis manos y ver que eran pura arena, o todo lo contrario, que eran pura luz azul. Con el tiempo esta clase de sueños dejaron de ser así para dar paso a otras cosas: algunas intuiciones, algunas visiones y sensaciones de amor puro. Al final la conclusión a la que llegué era que estos sueños me estaban preparando para adentrarme en esa cosa llamada Supraconciencia que nos mantiene siempre a la espera de una nueva sensación lumínica y efímera que nos debe mantener en un estado de supremo amor. Pero yo no voy a hablar de mí, vengo a hablar de Melinda Powell y su libro sobre sueños lúcidos sagrados.
Melinda Powell es psicoterapeuta, especialista en sueños lúcidos y guía. Su sentido transpersonal de los sueños nos lleva a un saber del mundo onírico que a través de su experiencia es capaz de darnos toda una guía para hacernos ver que sueño y vida pueden verse interpelados entre sí haciendo que unos influyan en los otros. Melinda nos propone sus sueños como mensajes de otro mundo que está dentro nuestro y a nuestro alrededor y del que sabemos muy poco, aunque ya los alquimistas tendrían una intuición bastante íntegra de este tema.
Según Powell, cuando soñamos, nuestra alma sale al encuentro de seres angelicales, de otros mundos y otros planetas que nos muestran que la vida es algo mucho más que lo que se nos presenta en la vida cotidiana. Gracias a los sueños de Melinda, podemos apreciar todo un conocimiento del mundo onírico al que por no ofrecernos a llegar no podemos llegar. Necesitamos, para esto, una predisposición de nuestro mundo interior y nuestro mundo espiritual. La espiritualidad siempre ha estado presente en Melinda, desde bien pequeñita, a través de la iglesia baptista, pero es como se ha ido formando de alguna manera en su propia religión que no es ni más ni menos que un sentido profundo del ser, para qué viene aquí y por qué viene aquí, que se ha sentido en una posesión sin poseer.
Melinda Powell nos habla de la Luz negra, de los seres que la acompañan, de las vibraciones y los agujeros de gusano. Todo esto os sonará a risa (y mejor tomároslo así), pero de lo que nos habla es de una profunda verdad del alma. Con Carl G. Jung de telón de fondo, la onironauta nos introduce en el viaje que hacemos cada noche a nuestro más profundo Ser. No, de hecho, me atrevería a decir que en ese viaje que hacemos cada noche somos guiados por el Ser. Esto es, el mundo era y es mucho más amable si lo vemos con los ojos de Melinda. Ella nos ofrece sus sueños para que aprendamos a ver los nuestros. Para que nos cercioremos de que vigilia y sueño en realidad son una misma cosa que ha de estar compenetrada.
Gracias a Melinda he podido apreciar aún más mis sueños. He podido ver en ellos que aquello que me faltaba ya lo tenía realmente en mí, y que mis proyecciones no son más que un atajo para poder subir de escala en este mundo que se nos ofrece. Pero recapacitemos, la vida nos quiere despiertos. Si somos capaces de despertar en nuestros sueños esto indica que tenemos cierto poder sobre nuestro “yo” y sobre nuestra conciencia. No hay que ir muy lejos para ver que en diversas tradiciones, sobre todo las orientales, los sueños no son más que puertas a otro estado del ser mismo.
El alma recorre un camino que ha de ir de la oscuridad a la luz, y viceversa, de la luz a la oscuridad. No hay vuelta de hoja. Es curioso el punto en el que nos habla de esa Luz negra. Todos creemos que la iluminación viene con una supraconciencia en la que todo es lumínico, todo se refracta. Pero en el fondo, en el fondo de los fondos, estamos rodeados de negrura. Y es de ahí de donde debe surgir la luz. Luz como destello de conciencia. Luz como la luz de los ángeles que nos protegen, de los seres que están ahí para ayudarnos, de la luz de las estrellas misma. Hay algo que se me termina escapando, ciertamente. ¿Cómo llegar a esta clase de sueños aun teniendo toda la predisposición del mundo? Ante todo, no hay que tener miedo. Debemos sentirnos abiertos a los cambios, a no tener que controlarlo todo. Como bien hablaba al principio, en mi juventud tuve esta clase de sueños que me indicaban de alguna manera qué camino tomar, por donde debía ir. Pero no les hice mucho caso. Sin embargo, leo a Melinda y todo cobra sentido. Sus sueños son en cierta manera algo parecidos a los míos en un principio, donde solo existía la sensación y el pensamiento.
Sin duda es este un libro al que volveré pronto. Si lo hubiera leído en aquella época, en la transición de la vida adolescente a la vida adulta, probablemente mi vida ahora sería muy diferente. Pero las cosas han querido que llegue ahora a él. No me extrañaría nada que Dios tuviera este plan para mí en este preciso momento y lugar. Creo que son tiempos de cambios internos que deben hacerse y pueden hacerse. Cambios a nivel emocional y vital, que nos llevan a un mayor entendimiento de nosotros mismos y del mundo. Son los sueños sin duda no habitaciones en las que entrar, sino la misma llave, la misma puerta que traspasar para ir a otro umbral mucho más vital, más sencillo y más sabio que el que habitamos.
This is such a fascinating study of dreams over time. It encourages and excites me about my own dream journey! Perhaps the Divine is just waiting for us to allow ourselves to be fully loved? What a beautiful message!
It was interesting reading about the symbols of alchemy and the Black Light in dreams.
The lucid dreams in the book were heavily religious. It's not my style of lucid dreaming, but it was interesting reading about another person's lucid dreaming style.