Florencia, con siete años, muere de meningitis bacteriana un 31 de diciembre y ese día cambia para siempre la historia de su familia. Años más tarde, su hermana -que nació después de aquella pérdida-se anima a abrir la caja fuerte de los secretos familiares. Lila Bendersky reconstruye, un poco como narradora, un poco como periodista, y sobre todo como hija y hermana, la vida breve de esa nena a la que nunca llegó a conocer. Los veranos en Punta del Este, la familia numerosa, los años 90: Un cactus en el medio es también el retrato de una clase y de sus costumbres. Un libro vibrante, cargado de emoción y de peripecia, para el que Bendersky entrevistó a amigos, familiares y testigos de aquella tragedia que fue, de algún modo, la condición para que ella esté hoy aquí. “Tenemos que tener otro hijo”, le dijo su padre a su madre luego de la tragedia. Esa hija nació, y este es el libro que escribió.
Bitácora del dolor ¿Cómo escribir la historia de una hermana que murió antes que vos nacieras? Lila desanda los caminos de la estirpe familiar para tratar de construir una memoria propia. Este libro es tan hermoso como doloroso.
Dosifiqué este libro porque quería que durara, pero también porque necesitaba salir a respirar después de varias páginas.
Qué valentía la de Lila para no solo escribir su historia y la de su familia, sino también animarse a ponerle palabras al silencio que siempre conoció.
Este libro llegó en el momento justo, en un momento en el que yo, como un boomerang, voy y vuelvo tratando de integrar, entender y sobrellevar mi propio duelo, mi propia pérdida. Mi familia tampoco va a tener una foto completa; nuestra historia también tiene una parte difícil de contar, pero que es, está y sigue muy presente. Estuve embarazada tres veces, pero solo tengo conmigo a dos hijos.
Y sin dudas es un libro que revoluciona a mapadres y a hermanos. Hay pasajes enteros que podrían haber sido conversaciones que tuve, o que debería tener, con mis propios hermanos.
Espero poder tener más herramientas para que mis hijos me vean humana, no me crean superpoderosa, pero sobre todo para que puedan aprender a mostrar y decir sus sentimientos y emociones.
Mis abuelos pasaron por algo similar: en unas vacaciones, mi tío se enfermó y al poco tiempo falleció de leucemia, a los 6 años. No supe de esto hasta que fui grande. Mi abuela se animó a mostrarme una foto, a contarme la historia y a decirme que había salido adelante gracias a un cura que le había escrito una carta para animarla a seguir “por sus otros hijos”. Siempre me pregunté lo mismo que se pregunta Lila: ¿Cómo se mantiene a toda la familia unida? Más que nada después de una tragedia de ese calibre. No sé cómo, pero mis abuelos lo lograron porque pensaban lo mismo: hay que seguir adelante. Gracias Lila por compartir tu historia. Se sintió muy cercana.
Ninguna familia debería tener que atravesar la muerte de un hijo. Y menos de uno tan chico. Lo más lindo de la historia es como Lila te hace parte de la misma. Hay algo muy cálido y muy honesto en su forma de narrar, como si le estuviera contando a una amiga —o a su psicóloga— lo que fue vivir toda su vida, con un cactus en el medio. 3.5
Florencia tiene 7 años, está vacacionando con sus padres y hermanos en Punta del Este, como todos los veranos. Pero mientras la gente se prepara para despedir el año 1988, ese 30 de diciembre Flor es llevada a la emergencia, en brazos de su padre, completamente desvanecida. Y aunque es trasladada a Buenos Aires, en un intento por salvarla, la meningitis pone fin a su corta vida y a la normalidad de su familia.
Lila Bendersky investiga la historia de su propia familia, entrevista a su madre, recopila las dos palabras que dice al respecto su padre, habla con sus hermanos, tías, amigos de la familia, para moldear la vida de Florencia y el relato de su muerte, cómo fueron los breves momentos de su enfermedad y los posteriores.
Por supuesto que sus padres no fueron los mismos después de eso. Pero lo que más moviliza sobre esta crónica es el espacio que ocupa Lila, la hija nacida después de la muerte de Florencia, la descendiente que vino al mundo porque “hay que tener otro hijo” para que los chicos entiendan que la vida tiene que continuar… ¿pero a quiénes realmente había que convencer de que la vida debía seguir?
El lector tiene la irremplazable posibilidad de ir descubriendo la historia junto a su narradora, que escudriña su propia vida, que carece de recuerdos fotográficos, porque no, no hay casi fotos de su mamá embarazada de ella, tampoco de ella recién nacida… Alguna que otra, siendo niña, con algunos amigos de la familia. Pero no mucho más que eso.
Mientras tanto, mira fotos de la hermana mayor que nunca conoció y de quien tanto anhela saber, la niña de rizos dorados que se quedó en el medio del pecho de todos los que la conocieron y atraviesa la historia de toda una familia.
Un cactus en el medio es un viaje al pasado que procura una redención futura, hacer las paces o, al menos, mirar a la muerte de frente, aunque no se le puedan exigir explicaciones. Conmovedor y movilizante, otro libro imprescindible de Vinilo.
Un libro sobre duelo familiar, hermandad, el dolor, la ausencia, la importancia de los amigos y comunidad, la religión y el renacer. Toca temas profundos como la pérdida de un hijo (concepto sin nombre, si no tenes padres sos huérfano, pero si se te muere tu hije?) y como sobrellevan, en este caso los padres de Lila el dolor y la rutina de seguir con un integrante menos en la familia.
Gracias Lila por contarnos este pedacito de historia tan intima ❤️
5/5, me hizo sentir mucho la ausencia de Florencia, y le hizo honor también a ella y a todos sus allegados, me tocó una fibra sensible (mi hermana mayor también se llama así)
Como alguien que tuvo una hermana enferma, sabía que el libro me iba a hacer concha. Y lo hizo. Siento que si les gustaron los libros de Taylor Jenkins Reid que reconstruyen historias de famosos (Evelyn Hugo, Daisy Jones, etc), esto es lo mismo pero más duro porque es real.
Uno se puede preparar para la muerte de sus mayores, pero jamás de sus menores. No te imaginas despidiendo a una hija o una hermana y menos a una edad tan temprana, de una forma tan repentina y trágica. La admiro a Lila por su fortaleza para meterse a fondo en esta historia y tratar de reconstruirla. Escribir puede ser muy terapéutico, pero hay que tener los ovarios muy bien puestos para hacernos cargo de nuestras emociones y de todo lo que pueda salir de eso. De enfrentarse a los secretos y tabúes que toda familia tiene, esas "some things you just can't speak about" sobre las que canta Taylor.
"Mi hermana Florencia no existe, pero yo quiero que vuelva (...). Pienso que Florencia es más que su desenlace final. No quiero que su historia quede solo asociada a la muerte. No quiero borrarla del lenguaje, ni que sea un fantasma. Quiero nombrarla, quiero traerla a la vida, sin que eso nos destruya."
Para qué agregar palabras si Lila ya usó las mejores. Una historia íntima sobre el duelo familiar, el peso del silencio, el vínculo padres-hijos y la importancia de pasar lo vivido a palabras para que no caiga en las garras del olvido.
Llegué a este libro por una recomendación que escuché en la radio y lo leí en dos días. Creo que tarde eso y no una tarde porque necesitaba parar y tomar aire. Me encantó como a partir de los relatos de la familia y amigos fue construyendo la historia de su hermana y como la escritura y la investigación la ayuda a transitar ese duelo. Muy bello
Que simple y que complejo. Que maravilla de relato. Y es que es imposible no identificarse en cada página aunque no tengas unas historia parecida. Tan cercano. Y describe tan bien el silencio que, yo creo, atravesó a cada familia de esa generación. Me llevó inevitablemente a buscar cuál fue el cactus en el medio de la mía (que sin dudas lo hay) y eso es lo maravilloso de libros así.
Un libro sanador para una historia desgarradora. Me gusta mucho la mirada crítica de la autora hacia sus padres pero que, a su vez, es desde un amor y una ternura infinita.
Me arrepiento de haberlo leído tan rápido. Seguramente en algún momento lo vuelvo a agarrar. Para todas las familias rotas, por el duelo y el silencio.
Para mí un 2.5 ⭐️ Un relato demasiado auto referencial, de una búsqueda de respuestas imposibles. Una historia dura, de una familia atravesada por el dolor de la muerte de una hija de 7 años. Pero una historia tan profunda y cruda, podría haber sido abordada desde otra narrativa. Entiendo que estaría queriendo torcer la voluntad de la escritora, que es relatar los sucesos en forma cronológica y desde la construcción de quienes estuvieron presentes. No está mal, pero tampoco me encantó.
Es muy interesante —y valiente— la manera que elige @lilabendersky para contar esta historia desgarradora. “¿Quién sostiene el dolor de una familia?” se pregunta luego de hilvanar los capítulos de su identidad y realizar un duelo postergado. Brillante, no quería que terminara.
Cortito y fuerte como una daga. Me gustó mucho esa sed por querer volver a armar el tejido de una familia rota. Qué difícil perder a un hijo, qué difícil perder a una hermana, qué difícil perder a tus padres. Y más difícil aún, tenerlos en cuerpo y perderlos en alma.