Hay una adolescente disfrazada de leoparda que busca ternura en una fiesta mientras libra una guerra contra su propio deseo. Hay gacelas que devoran leones. Hay niñas que esconden la violencia bajo la piel estampada. Hay cuerpos que mutan, que se camuflan, que aprenden a enseñar los dientes. En estos relatos, las víctimas se convierten en verdugos y los verdugos reclaman amor. La jungla no está afuera; late bajo la ropa, bajo el maquillaje, bajo el lenguaje, y cada historia abre una grieta en lo cotidiano. Nos obliga a mirar de frente aquello que preferiríamos domesticar: el deseo, la identidad, la herida, la maternidad, la crueldad.
Animal print es un libro de fábulas contemporáneas donde lo salvaje y lo humano intercambian máscaras. Cuevas escribe como quien acaricia con una mano y araña con la otra, con una prosa feroz y delicada al mismo tiempo, lírica y afilada, y convierte cada relato en un espejo deformante donde bajo cada piel hay otro animal esperando su momento para revelarse.
Porque todos llevamos una fiera dentro. Y hasta la más brutal sigue buscando amor.
el animal print se inventó para las lesbianas, por lo de las distintas pieles que nos vemos obligadas a vestir a lo largo de nuestras vidas. para las mujeres también, por lo de tener que sacar las garras más veces de las que nos gustaría.
Parece que lo que resiste al agua también resiste a la violencia.
siete relatos que comparten lenguaje con el libro anterior de Irene pero es a la vez drásticamente distinto. sé que lo ha escrito ella pero estoy segura de que Irene ha mudado de piel y ahora es otra raza de serpiente. estas historias son metáforas de lo blandito y lo duro. historias de abuso donde la víctima se animaliza en un conejo para esconderse en una madriguera y lamerse las heridas, de chicas que son pequeñas felinas sáficas y se devoran entre ellas, de la elección entre el oso y el hombre (y quizá también la mujer), de rupturas y homosexualidad. ahora quiero disfrazarme de leopardo y dar muchos besos.
(...) lo que me gusta es el exceso de suavidad. Podría enamorarme de una planta de algodón.
Este libro no me ha interesado demasiado, pese a ser yo en teoría público objetivo (lesbiana que comparte generación con la autora), así que apunto solo una curiosidad que me llama mucho la atención. Se citan Han cantado bingo (2025) y Un deseo desmesurado de amistad (febrero de 2026), entre otros. Si me lo compré en la Feria del Libro de Madrid de 2026, ¿¿cuán rápido se escriben, editan y publican los libros??
Empecemos por la estructura. Está formado por relatos interconectados, un formato que parece estar bastante de moda. Entiendo el atractivo que tiene y la intención de construir un universo común, pero tengo que reconocer que me deja una sensación un poco rara, porque no es una novela, ya que no tiene esa estructura, pero tampoco son relatos completamente independientes. Sé que es una decisión deliberada, pero no puedo evitar sentir que es un formato que, en cierto modo, elude parte de las exigencias narrativas, y no acabo de conectar con él.
Lo que sí me ha gustado mucho es la prosa. Es fresca, muy ágil, se lee sola y transmite muy bien la rabia que atraviesa todos los relatos. Es un libro escrito desde las entrañas. Hay un componente autobiográfico importante y eso se nota.
Otro acierto clarísimo es la temática y todo el simbolismo que la acompaña. La necesidad de cambiar de piel para poder ser uno mismo es una metáfora muy potente. Conecta muy bien con la experiencia queer, pero también con la adolescencia, por ejemplo, o con cualquiera que alguna vez haya sentido que no encajaba.
Yo también me he sentido muchas veces fuera de lugar. Por eso he conectado con muchas de las emociones que aparecen en el libro. Pero la diferencia está en el lugar desde el que lo leo. Una nunca sana del todo, pero hoy miro todo aquello con bastante más perspectiva y, quizá por eso, cuando una novela aborda este tipo de temas, suelo buscar una reflexión un poco más elaborada, una mirada que vaya un paso más allá de la emoción inmediata.
También soy consciente de que es muy fácil pedir esa perspectiva cuando no se ha vivido el miedo y el dolor que muchas personas queer han sufrido, o incluso siguen sufriendo. Esa visceralidad responde, precisamente, a que la herida sigue abierta. Y ahí radica, para mí, uno de los grandes aciertos del libro: habrá lectores que encuentren en él un reflejo honesto y necesario de su propia experiencia.
En definitiva, me ha parecido una lectura interesante, con un simbolismo muy potente y una voz muy auténtica. Pero me ha dejado más admiración que emoción. Me alegro de haberlo leído, pero no sería uno de los primeros libros que recomendaría.
Me he leído este libro de un tirón tumbada en el río con Julia. Sabía que lo que tenía en el bolso iba a ser lo que yo necesitaba esta tarde, un libro un poco sinvergüenza, un poco surrealista, que se divierte con unas cuestiones teóricas detrás que dan pa ensayo pero este libro dice: NO. Primero la vivencia primero el cuerpo primero la adolescencia animal primero el gozo y el terror y todo eso todo todito a lo grande. Divertido un 10.
Irene tiene el mejor superpoder: el de crear, con el uso de la palabra, un estado nuevo, para el que no hay nombre. Un cóctel donde se mezcla la perturbación y la ternura.
En Animal print, las pieles se utilizan como una forma de sobrevivir a una jungla de violencia machista y homófoba, resignificándolas para abrazar la propia ferocidad como animales libres.
He tardado apenas una mañana en leerme este pedazo de libro y decir que me ha encantado se queda muy corto. Los relatos que lo conforman me han conmovido, han despertado en mí ferocidad y ternura a partes iguales, lo han sido todo. Ninguno me ha dejado indiferente, aunque “sirenito” ha sido mi fav❤️ Me encanta la forma de escribir de Irene Cuevas y cómo se nota que escribe desde lo vivido. Estoy deseando leer todo lo que escriba siempre.
“Todas somos un conjunto de ficciones que arrastramos desde que abrimos la boca al mundo. A menudo esas ficciones son las que crean nuestra identidad o la deforman. Cuando digo que Animal print es para siempre, es porque seguiré llenando esta metáfora de deformaciones futuras. No sé cómo explicar lo que me pasa -lo queer- si no es con Animal print”
Como con su otro libro, una lectura completamente hipnótica para mi. Leo, leo y solo quiero estar en su mente, fundirme con ella y sus pensamientos o tener una conversación hasta las tantas sobre la vida. Para mí, una de las mentes más curiosas que he leído.
Desde lo queer, me encantan las metáforas con los animales y el cambio de piel/transformacion. De todo el libro sin duda me quedo con esto:
“Porque tú no estabas en un armario, estabas en una jaula. ¿Quién inventó eso del armario si tú nunca te has metido en uno? En la jaula sí, estabas encerrada mirando a través de los barrotes un mundo en el que no podías participar. Y ahora delante de ti ha despertado de repente el mundo.”
Premisa: Una segunda piel quizá revele lo que oculta la primera, o puede que un disfraz muestre aquello que ni siquiera sabemos que queremos ocultar. Pero el deseo, animal e impetuoso, incluso violento y autoritario, se abre camino sin medir las consecuencias. Irene nos regala relatos atrevidos, provocativos, que rascan con descaro y descubren verdades camufladas en la rutina y la normalidad.
Opinión: Su primera novela me sorprendió muchísimo: original y valiente, descarada y tierna. Fue un pistoletazo de salida que me dejó esperando tener otro de sus libros entre las manos —estaba en el horno; a veces me dejo llevar por la impaciencia—. Me encantó descubrir que la autora apostaba por los relatos, un género al que ya sabéis que me he abonado sin reservas. ¿Utilizaría esta brevedad para explorar circunstancias límite?
Irene nos lleva a experimentar cómo se resuelven diversas pulsiones en siete relatos rebosantes de intensidad y potencia. Son atrevidos, incluso beligerantes, pero ponen la mirada en lo inexplorado y lo feroz, en esa hoguera interna que crepita reclamando acogida. Muestran la sexualidad sin tapujos, ese abismo en el que nos perdemos buscando referencia y cobijo, así como la canalización del deseo, que a veces se ve condicionada por realidades funestas y depravadas.
Hay algo especial en la forma de escribir de Irene, una valentía que cuesta encontrar entre tanta normatividad contenida. Reclama espacio para el diferente, incluso para quien desafía la ética por no renunciar a su esencia, aunque en el fondo esté reclamando justicia por la única vía que conoce: la más desajustada. Pero, ¿no es el desequilibrio lo que nos permite aprender y evolucionar? ¿No está en el fallo la llave para el acierto?
Voy a ser incapaz de olvidar determinadas imágenes: un sireno que desea, una serpiente que muda, un disfraz que implosiona: símbolos que muestran el miedo y la contención a los que se han visto sometidas tantas personas queer. Solo por ser, por buscar coherencia y paz. Pero quizá esa lucha haya que hacerla desde un lugar inhóspito y exigente. Al fin y al cabo, para comer la nuez hay que romper la cáscara.
¿Cómo mezclar la ternura con la incomodidad? Parece una pregunta difícil, pero si alguien conoce la fórmula, es Irene Cuevas. Perfecta para provocar y, a la vez, dejarte el corazón calentito. Si os gusta que os interpelen a través de la simbología y la buena literatura, ya sabéis con qué título podéis probar. Eso sí, contádmelo luego, anda.
un libro sobre la otredad que sentimos en las adolescencias las lesbianas, con breve mención a otras letras del colectivo. como ir al zoo, pero mejor, porque todas son lesbianas. creo que mi favorita ha sido la coneja❤️
irene cuevas es la mejor autora lesbiana del panorama literario español ahora mismo (esto para nada es shade a cierta)
gracias Irene por la maestría con la que escribes, por tus recomendaciones bibliográficas para no caer en el algoritmo, por este libro animal, por este libro queer, por estos cuentos por mencionar el poder de los ojos, el serpenteo entre las flores, el misterio.
á. por seguir queriéndonos y compartiendo lecturas de esta manera nuestra, nueva e inagotable
Me da envidia la imaginación de Irene Cuevas. Una colección de historias cortas originales y escritas desde lo más profundo. No lo puedo recomendar lo suficiente (sobre todo a mi gente queer) <3
Te amo Irene Cuevas. Aunque lo pongo por debajo de "Un momento de ternura y de piedad" porque se me ha hecho poco. Me hubiera gustado leer 100 páginas más. Decir, también, que no entiendo que digan que es un libro de relatos. No son relatos inconexos. Para mí ha sido una sola historia pero contada como solo un cerebro como el suyo puede escribir. Sigue escribiendo, por favor, quiero leerlo todo.
Muy entretenido, atrapante y perfecto para cuando se necesita algo ligero pero con miga. Son relatos o cuentos que guardan cierta correlación entre sí.
Sabéis que no soy especialmente fan de las compilaciones de relatos pero en este caso es el formato perfecto. Capta una variedad de situaciones que cualquiera que haya sido mujer y/o queer habrá vivido de primera mano. Desde el rechazo en la adolescencia por los otros chavales, luego en la adultez por tu propia familia, hasta que literalmente te violen y te maten. Me encanta el paralelismo con los animales porque son todos animales salvajes que sobreviven a un ambiente hostil donde no deberían estar. Huyen de la domesticación impuesta y escapan hacia la naturaleza buscando esa libertad que les pertenece por derecho. La lesbiana como una bestia peligrosa, no desde un punto de vista homófobo, sino como que explota tras demasiado tiempo conteniendo su rabia. Lo decretamos libro-bollo obligatorio.
muy tierno, también muy desgarrador. no podía dormir y leí este libro la primera noche del verano, gracias maribel <33
“hay una historia paralela, le digo a Brenda, siempre hay una historia paralela, donde los conejos sobreviven y devoran a las serpientes.””
pf es que ojalá hubiese durado mil páginas más. me ha fascinado encontrarme en la transformación, en el mudar de piel, en tener que afilar los dientes.
“mira y baila una canción imaginaria y algo –algún tsunami– revienta dentro de mí. ”
“bailamos todos juntos. Luego los beats nos van metiendo a cada uno en nuestra noche.”
De aprender a mudar de piel sin dejar de ser serpiente.
“El psicólogo te dijo que no tenías que preocuparte de eso, que a veces no podías controlar sentir tanto.”
“Cavo un pequeño hoyo en un trocito de tierra. Introduzco al conejo, el mechón, y araño un poco de mi piel antigua para desprenderme así de todo lo que una vez me importó.”
Cada vez nos diferenciamos menos de los animales e Irene Cuevas lo sabe.
Vi a Irene en la feria del libro. Había leído Un Momento de Ternura y de Piedad (me encantó), pero no sabía muy bien qué esperar de Animal Print. Charlamos un rato y al final me dijo: creo que este te va a gustar. Me lo llevé, y menudo acierto. No he visto a nadie escribir así estas experiencias tan nuestras. Situaciones que son ideas, ideas que nos han acompañado toda la vida. Esos disfraces que a veces nos quedan pequeños y nos roza la etiqueta. Un libro imprescindible de la literatura queer.
Me encantó Un momento de ternura y piedad y, aunque ya sabemos lo cruel de las expectativas, tenía muchísimas ganas de leer también este. Además, ¿bolleras y animal print? PEC. Pero me he encontrado con un libro cuyo formato no he terminado de disfrutar y con relatos que, aunque me han gustado en el contenido, se me han hecho un poco narrativa juvenil. Entiendo el punto de escribirlo desde la mirada adolescente, y son libros que en general me enganchan (más si son niñas más pequeñas, pero me gustan), pero siento la escritura de este libro más inmadura que el previo; ratos me he sentido leyendo de nuevo a Blue Jeans.
Me ha gustado mucho el apartado final de recomendaciones literarias y leeré lo siguiente que saque Irene sin duda.
La semana pasada tuve el enorme honor de asistir a la presentación de Animal Print, donde disfruté del privilegio de escuchar y conversar con Irene sobre temas fascinantes: el nuevo revival de las historias cortas gracias a figuras como Mariana Enríquez o Samanta Schweblin, la mutación de piel en la mujer queer como estrategia de supervivencia, o simplemente los lazos de amistad que tantas veces nos sirven de salvavidas. Gracias, Irene, por la oportunidad.
Ha sido tan bestia este libro. Me he sumergido completamente, me he puesto en la piel de estos personajes y he transitado todas sus transformaciones. Cada relato me ponía más aún los pelos de punta. Una simbología animal increíble, llena de fuerza y agresividad en algunos, pero siempre acompañados con una ternura muy especial. Un libro para las raras, para las que en algún momento hemos sentido que nunca saldríamos de la jaula. Viva el animal print y vivan las lesbianas.
Es un 3.5. Original y gamberro, cual serpiente que se va enrollando sobre ti poco a poco, guiñándote de vez en cuando el ojo. Le falta para mí en ocasiones un pasito más hacia el precipicio. Aún así, bien hilado y poco habitual.