Es profesora de la Universidad Nacional de Rosario y de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires, investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario, y miembro del Instituto de Investigaciones "Dr. Emilio Ravignani" de la Universidad de Buenos Aires.
Sus líneas de investigación se han desarrollado dentro del campo de la historia política argentina e hispanoamericana del siglo XIX. Es autora, entre otros libros, de Historia de la Argentina, 1806-1852 (2009), El pensamiento de los federales (2009), Gobernar la revolución. Poderes en disputa en el Río de la Plata, 1810-1816 (2007) y coautora de Historia de las elecciones en la Argentina 1805-2011 (con Hilda Sabato, Luciano de Privitellio y Ana Virgina Persello, 2011). Ha dirigido Historia de la provincia de Buenos Aires. De la organización provincial a la federalización de Buenos Aires (1821-1880) (2013) y coordinado, junto a Antonio Annino, El laboratorio constitucional Iberoamericano: 1807/1808-1830 (2012).
Es, sin exagerar, uno de los peores estilos de escritura que leí. Cuesta seguir el hilo, y no porque las ideas sean complejas, sino porque Marcela las complica, sin necesidad.
El problema de fondo son las frases. Encadena oraciones unas dentro de otras hasta perder el sujeto, y uno termina releyendo para entender de quién está hablando. Construcciones del tipo "el que aprobó la carta que le enviaron del ultramar los que habían estado en Madrid" obligan a un trabajo de desciframiento que la prosa debería ahorrarle al lector, no imponerle.
Es un abuso del lenguaje que no suma: no aporta riqueza ni precisión, solo ruido. Y el costo lo paga quien lee, que tiene que adivinar qué quiso decir en lugar de simplemente entenderlo.
Siempre es interesante leer a Marcela Ternavasio y más sobre un tema tan apasionante como es Rosas, su figura, sus ideas y su gobierno. Este trabajo revisa la vida del personaje desde su infancia hasta su exilio en Inglaterra. Gran libro!
Muy buena biografía política de Rosas. Salvo al ppio y al final de su vida política, un dictador que no dudaba en aplicar el terror pero con mucho apoyo popular de aquellos que representaba. Algunos rasgos muy similares a todos los dictadores, un ritual plebiscitario permanente que salteaba la representarividad de los políticos, la persecución a la oposición y a la prensa, la búsqueda de un discurso único y un líder muy ocupado del discurso. Mencioné el inicio de su carrera política porque ahí el libro marca una duda en serio acerca de su actividad política. Y mencioné su final, porque para la autora y muchos historiadores es muy raro lo que pasó en Caseros. Desconcertado, sin reacción política ni militar, ese día Rosas sabía que perdía y actuó en consecuencia resguardando sus archivos y planificando su exilio con el embajador ingles. Otro aspecto que lo iguala a otros dictadores es el rol de su mujer. Muy buen desarrollo histórico y muy buenos análisis de contexto históricos. Sobre el final, en el juicio que se le hizo a Rosas, la reflexión del fiscal , que comparte la opinión de Alberti que lo entrevistó a Rosas en Londres, la culpa fue de Rosas o del pueblo de la PRovincia