Recientemente abandono este mundo terrenal la talentosa autora de este libro, el 2 de noviembre, día de los muertos. Apenas este mismo año, en agosto, la conocí por su libro El circo de la Soledad, justo estaba yo recomendándola y me topo con su esquela en redes sociales. Sin duda, una enorme perdida para la escritura latinoamericana. Yo la seguiré recomendado siempre.
En El Camino de Santiago nos encontramos con una protagonista que nos narra desde varios puntos del tiempo su vida, la escritura de Laurent no es lineal, no es fácil y no es común; yo la encuentro muy interesante y retadora; no me considero una lectora erudita pero por alguna suerte de relatividad siento que la comprendo, siento que me trasmite. La protagonista, de la cual no sabemos su nombre (¿o no lo recuerdo yo?) describe como hay dos seres en su interior, la alegre e indomable Mina y el metódico y controlador Santiago. La imaginación de la autora maneja estas conciencias en un ambiente orgánico onírico, Santiago revela fotografías que le muestran a la protagonista partes de su pasado o posibilidades en su futuro para conducirla por el camino que él decide, no sabemos bien sus intenciones, tal vez nadie lo sepa. Recuerdo que yo tenía un Santiago, la dibujaba con cuernos, era bastante dura conmigo misma y se burlaba como Santiago y tampoco sé cual era su propósito, ni de que me sirvió, a veces ha querido volver. Me parece que la vida es así, a veces hay voces que nos conducen y nos dictan un comportamiento y nos culpan si salimos heridas por no haberles hecho caso, aunque lo hayamos hecho.
Este es un libro que deja puertas abiertas, que te invita a recordar esas duras voces, te reta a interpretar cual es la situación mental de ella, que cosas eran reales y cuales Santiago inventaba, por qué Mina la dejó, y si es que volvió. Es una protagonista imperfecta, que puede llegar a desesperar y quizá llegues a despreciar, pero aun así es muy posible que te identifiques con ella y encuentres un Santiago y una Mina en ti.