Carmen y Héctor viajan a Canarias con la misión de montar un negocio de hostelería que les permita vivir cómodamente junto a su hija pequeña, que por ahora ha tenido que quedarse en la península. El local escogido para La Trastienda, el nombre de su bar, es un lugar aparentemente gafado donde todos los negocios se han ido a pique de manera misteriosa. Sobrenatural, tal vez. Pero Carmen no está dispuesta a que nadie, ni nada, se interponga en su camino.
VALORACIONES ONLINE:
★ La Trastienda es lo peor que le ha pasado al barrio en años. Otro intento más de gente que viene de fuera, se cree con derecho a todo y pretende hacerse un hueco copiando lo que ya está hecho. Nada en este bar es original. Los días temáticos son una burda imitación de lo que lleva años haciendo El Mirador, y ni hablar de la comida, que es tan mediocre como el servicio. Si buscan una experiencia auténtica, vayan a cualquier otro lugar, porque aquí solo encontrarán a oportunistas sin idea de lo que es realmente este barrio.
★★ Cada vez que alguien pone un negocio ahí, termina peor que como empezó. El último que lo intentó, un chico que quiso poner una ferretería, acabó liquidándolo todo antes de los seis meses. Se quejaba todo el rato de que le desaparecían las herramientas y que el sitio no daba buena espina. La lista es larga y yo muy vieja, así que me la conozco como el padrenuestro. El sitio está gafado.
★ Hay algo en la Trastienda que no puede ser natural, y no hablo solo de esas corrientes de aire que soplan sin sentido ni dirección, o de los parroquianos que oyen voces y juran que solo se han tomado una copita. ¡Que ahora hay quien comenta que una mujer estaba cantando durante la noche de karaoke y perdió un dedo! ¡Que se le cayó, así, sin más! ¿Cómo lo haces para que se te caiga un dedo?
Verónica Cervilla (Linares, Jaén, 1987) es escritora y guionista. Su obra se caracteriza por la exploración de lo inquietante y lo emocional, con historias que transitan entre el misterio, el terror y la ficción histórica, donde la memoria, lo social y las zonas oscuras de lo humano ocupan un lugar central.
Ha publicado novelas como "La bruja de Biertan", "Dibujos en las rocas" (Selecta, Penguin Random House), "Quién cuidará de ti" (Literup), con la que obtuvo el IV Premio Ripley, y "El décimo círculo" (Ediciones B). Su última novela es "Cuando callan las montañas" (Ediciones B). Como guionista, ha trabajado con productoras como Warner Bros Spain.
Entre 2018 y 2021 dirigió la revista literaria Tártarus, nominada a los Premios Ignotus, así como el festival literario del mismo nombre, desde donde impulsó la literatura fantástica y de terror en España. En esa misma línea, creó y condujo el pódcast "Quién dijo miedo", centrado en el análisis del género.
Lleva más de una década impartiendo talleres y charlas sobre escritura y cine. Actualmente reside en Gran Canaria, donde es fundadora de Book Vibes Canarias, una iniciativa dedicada a la creación de comunidad lectora a través de eventos literarios.
Es una historia breve de terror muy original, que nos muestra que ser emprendedor es algo realmente aterrador 🤯. De hecho, como autónoma he sentido esa frustración de Carmen de querer seguir luchando a pesar de las adversidades. En cuanto a la trama en sí, la escena de la cámara de vídeo me ha parecido aterradora y muy buena. Una lectura súper entretenida, que devoras sin apenas darte cuenta.
La Trastienda es el nombre del bar que quiere, que necesita abrir Carmen para salvar su matrimonio, a su hija, su futuro, su propia identidad tras mil adversidades. Es una lucha constante en la que ha renunciado a todo menos a sí misma, al menos en parte. Una lucha para que sus vidas salgan adelante, aunque deba arriesgar lo poco que le queda. Ese es el ambiente de desesperación determinada que nos encontraremos en la nueva novela de Verónica Cervilla, por supuesto, colindante con el horror. Y su mayor característica es que la protagonista, y nos lo hace saber en primera persona, se muestra furiosa, enfadada, frustrada. Es el mundo contra ella, y casi parece que la propia autora se metamorfosea, como confirma en su dedicatoria final, para soltar tanta rabia acumulada. ¿El resultado? Una amalgama de horror intimista, cultismo, demonios y heroínas, que vamos a desgranar.
Pero primero, la sinopsis: Antonio siempre quiso tener su propio bar de heavy metal. Lo consigue, pero va mal, y hace un pacto que no debiera con una entidad del inframundo, que cobrará su precio por fascículos, sobre todo en miedo, dolor y desesperación (además de carne). A la par, o quizá no, Carmen arrastra a su marido, Héctor, de vuelta a la Canarias natal de este para su última oportunidad, dejando a la hija de ambos con la desagradable madre de Carmen. Lo tienen claro, también que deben pedir favores y gastar su última bala antes de entregarse a lo más bajo de la sociedad y a sus ofertas laborales. Y montan un bar de tapas en una zona conflictiva, la que pueden pagar. Pero ese bar, ese local, viene con cargas, con taras que descubriremos de la mano, emociones y actos de Carmen en un crescendo que termina por explotar inevitablemente.
Primero, tres voces narrativas: en tercera persona para conocer la historia de Antonio, breve pero clave en el devenir de acontecimientos; la palabra de Carmen en vivo y en directo, sintiendo, sufriendo y luchando, que copa la mayor parte del texto y transmite su extremo emocional, llevándola a cualquier tipo de enfrentamiento sin rendirse nunca; y la del demonio, que explica con detalle la manera de convencer a los humanos para que acudan a él en su socorro, y cómo los (nos) martiriza a cambio, a fuego lento, mediante tortura física y mental.
Sobre la trama, esa rabia de la protagonista, su combate contra la madre, el destino, la familia putativa, desprecio en general, pasado desafortunado… Siempre seudoapoyada por su manso marido. Carmen es el eje fundamental, el pilar en que se sostiene la historia, quien conseguirá que, si te gusta el personaje, si le guardas empatía, acabarás cautivado por la novela. Un parto complejo, una apuesta. Porque esta tricefalia narrativa confluye y encaja hasta el cruento final, con un ritmo de apisonadora, además de resultar breve la novela con historias de pasado y presente sin futuro.
En cuanto a los personajes, todo gira en torno a Carmen, el demonio y el pobre Antonio, mientras que los demás quedan muy en segundo plano, incluidos Héctor y la hija ausente. Lo compensa con una armonía que se lee rauda, mala leche, injusticia que afecta, familia, amor, traición, pagos, actos y consecuencias de los mismos. Pero la novela gira y muere con Carmen (y cierto sentido del humor cáustico, derivado de lo inesperado, lo patético y lo absurdo por infrecuente).
La atmósfera deviene en las consecuencias mentadas. Los ruidos del bar, las sombras, la presencia de algo que se alojó allí y ya no quiere salir, atando a cualquiera que emprenda negocio entre esas paredes, suelo y techo. Momentos de penumbra te generarán leves escalofríos.
El estilo, afectado, vertiginoso, con furia inherente: lo ya comentado, apuesta.
Sobre desenlaces, Carmen va a tanta velocidad y cuesta abajo que chocan fuerzas irresistibles contra objetos inamovibles. Se veía venir. Y me gusta, aunque habría agitado más la coctelera.
Eso sí, me genera algo de duda la naturalidad de los prontos de Carmen, súbitos, a veces sin explicación porque no conocemos tanto de su pretérito, apenas pinceladas que ella desvela. Y eso hace que pueda parecer impostado, enfado como forma de vida, atacar para defenderse. Realismo, la verdad. Y el demonio, que se presenta como total, absoluto e inmortal, acaba conformado con el local, porque no ofrece síntomas de otras maldades más mundiales, esperando pequeñas piezas, minucias de almas y castigos, cuando podría desesperar exprimiendo a la misma humanidad, según sus palabras y su ego. Desencaja una pizca. Sufre algunas reiteraciones en su primera parte que no afectan a la lectura.
En resumen, leer es confiar en la persona que escribe y crea, y merece la pena confiar en Verónica. Clava su protagonista, hace con la trama lo que quiere, da saltos, intercala, sorprende y revoluciona sin dar un segundo de pausa, así que merece, para todos y todas las amantes del género, ya no digo sus habituales, ser leída. Me gustó la novela y se fagocita en una llamarada del infierno. Así que cuéntame qué te parece cuanto vayas a tomar algo a La Trastienda, y veas en qué se ha convertido y en qué irá convirtiéndose.
P.D.: quizá hayamos coincidido en ese local u otros parecidos, donde apesta a voluntad, a desesperación, a buenas intenciones, a final funesto; empero, la cerveza estaba rica, y volvería…
Solo puedo decir que lo ha hecho otra vez. No sé cómo, pero Verónica Cervilla siempre consigue sorprenderme para bien.
Me gustan las escritoras y escritores versátiles, esos que no parecen estar tocando siempre la misma melodía. Y puedo asegurar que Cervilla pertenece a ese tipo de autora. Es capaz de llevarnos desde un thriller con una secta dantesca, hasta historias de brujas —tema que se le da especialmente bien—, pasando por su propia versión del Salem español, o adentrándose en la crudeza de las personas dependientes. Esta última es, personalmente, su vertiente más dura y también la que más me interesa.
Pues "La trastienda" es precisamente eso: una historia cruda, de supervivencia y ambición. No pude evitar acordarme de "El demonio de la perversidad", del magistral Edgar Allan Poe, aunque aquí estaríamos ante el demonio de la ambición, que en cierta manera es primo hermano de aquel.
Con dos líneas argumentales paralelas, combinadas de forma maravillosa —algo que, si no se hace bien, puede enredar la narración—, Cervilla nos cuenta la historia de una mujer dispuesta a todo por ser dueña de su destino. Una mujer con una personalidad potente, de esas que se aman o se odian.
El relato se devora en uno o dos días, porque engancha rápidamente y demuestra que no hacen falta muchas páginas para contar una gran historia.
Lectura recomendable, como todo lo que hace Verónica Cervilla.
🥃 Historia de terror sobrenatural que tiene que ver con autónomos, Canarias y gente muy desesperada. 🥃Aunque esperaba que la novela tratase de otra cosa, la idea en sí está bien pero hay dos cosas importantes que no me han convencido: 🍺 Por un lado se echa en falta algo más de desarrollo y se hace muy precipitado el final. 🍺Por otro lado la protagonista me ha superado, es odiosa a no poder más, no puedo con ella. 🥃Lo mejor: los capítulos que no van de la protagonista. 🥃Eso sí, se lee en nada y está muy entretenida.
Novela corta perfecta para una tarde tormentosa de fin de semana… cuanto más oscura, mejor.
Carmen y Hugo se van a Canarias, la tierra de Hugo, en busca de un futuro mejor para su hija. Su intención es montar un negocio, un bar, y, cuando funcione, llevársela con ellos. Buscando un local que se puedan permitir, dan con el que acabaran convirtiendo en “La Trastienda”, un bar al que le cuesta arrancar… pero, a lo mejor, es culpa del local, en el que nunca ha funcionado ningún negocio…
Tiene su parte de terror, su parte de humor negro, su parte de drama social también… En pocas páginas, la autora abarca mucho.
Me gustó mucho el personaje de Carmen. Ella está empeñada en que las cosas salgan bien, contra viento y marea (y con las zancadillas de su cuñada, que es como una suegra) y no duda en hacer lo que sea para conseguirlo. Creo que es fácil identificarse con ella (desde luego, yo me cabreaba con ella).
Y el final me gustó. Me parece que gustará a todo el que se meta en la piel de Carmen.