En una Osaka que se desmorona tras el estallido de la burbuja económica, dos mujeres descubren que solo el vínculo entre ellas puede sostenerlas cuando todo lo demás cae.
Finales de los ochenta. Tomoko llega a Osaka buscando escapar del peso de su pasado. Se instala en una residencia para mujeres en uno de los barrios más castigados de la ciudad, donde encuentra una comunidad frágil pero cálida y la posibilidad de empezar de nuevo.
Cuando la crisis empieza a arrasar con empleos, hogares y certezas, el frágil equilibrio que Tomoko había logrado construir se viene abajo. La aparición inesperada de su sobrina adolescente —embarazada y perdida— irrumpe en su vida, obligándola a enfrentarse a todo lo que había dejado atrás.
La última novela del autor de Tokio bajo el monzón y Melonpan es una historia sobre mujeres que, en medio de la caída, descubren que incluso en los entornos más adversos es posible abrirse paso si luchan juntas.
David Carlos Tur García (Ibiza, 1990) vive en Tokio desde 2017. A los once años, su padre le regaló una videocámara, despertando su afición por la grabación de cortometrajes. De todo el complejo proceso, su parte favorita siempre había sido la escritura del guion, aunque esta siempre se veía limitada por el presupuesto de la realización. En 2020, durante la pandemia, le surgió una pregunta: ¿Por qué no probar a escribir una historia sin las ataduras de la posterior grabación? Así empezó a esbozar su primera novela: "Tokio bajo el monzón". La buena aceptación de esta lo llevó a concebir las siguientes: "Okinawa", "Melonpan", "Juegos de Matsuri" y "El latido de Osaka". Pronto se dio cuenta de que en la escritura había encontrado no solo un espacio para desarrollar su creatividad, sino también un lugar sosegado donde encontrarse consigo mismo. Padre de familia, sueña con poder abandonar su trabajo y dedicarse plenamente a su mujer, a sus pequeños y a la escritura.
Ante la promesa de un futuro diferente y emocionante, Tomoko llega a la Osaka de finales de los ochenta, huyendo de su Nagano natal, pequeña y anticuada, donde todo el mundo parece tener la mirada puesta en lo que hace el vecino. Pero, al llegar a Osaka, Tomoko descubrirá que la vida no va a ser tan sencilla y estimulante como pensaba, la decadencia de la ciudad, como resultado del estallido de la burbuja económica, se palpa en cada rincón. Encontrará refugio junto a su amiga Kei en una residencia para mujeres en uno de los barrios más deteriorados de la ciudad, donde es fácil seguir el rastro que deja la mala vida, el hambre y la muerte. Una amiga bienintencionada, un amor inesperado, una sobrina adolescente con un gran problema, una cantante de jazz, una profesora herida, una anciana que busca compañía, son algunas de las mujeres que unirán su vida a la de Tomoko, dejando al descubierto una gran realidad: en un mundo duro y cruel, la única oportunidad de estas mujeres es ayudarse las unas a otras.
“El latido de Osaka” es la quinta obra de David C. Tur García, y voy a ser directo, es su mejor novela hasta la fecha. Si algo disfruto del autor, es su habilidad para trasladarme a esos lugares de Japón que describe, a esas escenas que he anhelado conocer desde niño y que he admirado a través de la literatura, del cine o del manga desde entonces. Creo que la gran virtud del autor es que se nota que está viendo lo que te está contando, por lo que consigue transmitirlo al lector, que es capaz de ver esas calles, de seguir a esas personas que las cruzan, de percibir los olores que estas desprenden. Escenas de la vida cotidiana que te hacen sentir parte de la historia, como si fueras otra persona más deambulando por las calles sin saber bien donde está su sitio.
🌼 En sus historias, el autor siempre sigue a personajes perdidos, que buscan encontrar su lugar en el mundo, y que en el proceso, acaban cuadrando las piezas del puzle de su vida, encontrando algo a lo que aferrarse. Pese a que sus libros anteriores tienen su parte oscura, son predominantemente luminosos. Sin embargo, esto empezó a cambiar su anterior novela, “Juegos de Matsuri”, en la que lo turbio y lo incómodo hacen su aparición, mostrando los sentimientos más complejos del ser humano. “El latido de Osaka” es una obra mucho más profunda que sus anteriores historias, y esto la hace también mucho más dura.
David deja a un lado a sus personajes masculinos y se centra en mostrarnos un gran abanico de mujeres, muy diferentes entre ellas, pero todas en una etapa vital incierta, mujeres que persiguen sus sueños de libertad, de autonomía. Ellas viven en un mundo complejo, donde sufren las mayores dificultades, y hacen lo que pueden para sobrevivir. He disfrutado mucho de todas estas mujeres, poder ver su vulnerabilidad, pero también su fortaleza, como se aman, como anhelan una vida mejor. Algunas escenas no las voy a olvidar, ya sea por duras o por bellas, son de las que dejan huella, de las que marcan.
Me atrevería a decir que el vehículo que mueve la historia es el amor entre mujeres, cualquier tipo de amor: el amor que se siente por una amiga, la admiración por una figura materna, el afecto hacia una igual, la ternura que despierta una niña recién nacida, o la pasión de un primer amor. Los vínculos que forman estas mujeres son poderosos, lo que les permite crear una red de apoyo, que las ayuda a sostenerse, a arroparse entre ellas. En estas relaciones nunca interviene un hombre que justifique el vínculo, como suele ser habitual en la mayoría de las historias, la sororidad es la que mejora y da sentido a la vida de estas mujeres.
Cuando se trata de David, uno sabe que la ambientación siempre va a ser su punto clave cuando se sumerge en una de sus historias, ese Tokio ajetreado en “Tokio bajo el monzón”, la fría y hermosa Nagano en “Juegos de Matsuri” o la ciudad costera de “Okinawa” en su segunda novela, pero con su novela actual ha conseguido una nueva dimensión, mostrándonos la Osaka más descarnada, donde no solo tiene cabida lo bello, lo estético, es un lugar lleno de vida y también de desgaste, de gente que huye de la muerte, que hace lo que puede para que esta no le alcance. Cuando viaje a Japón, Osaka es un destino que no me perderé.
Muchos son los momentos en los que me he emocionado, pero me vienen a la mente un par de ellos que me han tocado especialmente, y entre estos se encuentra el propio final, pues es de esos desenlaces que cuando ocurren te provocan un revoltijo de sentimientos que es difícil de explicar. No puedo dejar de señalar que Tomoko es un personaje con tanto encanto, con tanta vida, que consigue atravesar las páginas y anidar en el lector, y por eso sé que no la voy a perder tras cerrar el libro, a esta me la llevo conmigo. Hasta la fecha mi personaje favorito del autor, sin duda. Mika Blue, una cantante de jazz, también ha conseguido hacerse un huequito dentro de mí. Como se relaciona Mika y Tomoko ha sido una sorpresa y un bonito regalo.
“El latido de Osaka” comparte banda sonora con “Juegos de Matsuri”, pero es en esta obra donde se revela su significado e importancia. La triste melodía de “Blue Light Yokohama” me ha acompañado a lo largo de la lectura, emocionándome con cada escuchada. Las obras del autor se desarrollan en un mismo universo, por lo que, en mi opinión, para sacarles el máximo jugo y no perderse ninguno de esos detalles que le aportan encanto a una historia, recomiendo leerlas siempre en orden de publicación.
En definitiva, una obra imprescindible para cualquiera que le guste la literatura asiática, pero que no solo quiera conocer la parte luminosa, la parte amable, aquí también encontrará la más oscura, la más dura. Y es ahora cuando me entran las ganas locas de descubrir la forma que tomará la sexta novela del autor, porque a poco que mantenga el nivel de “El latido de Osaka”, será otra joya más para su catálogo. No me cansaré de recomendar a David a todo el mundo, es un escritor que merece ser leído.
Una vez más David C. Tur nos sumerge en la cultura japonesa con una historia de mujeres a través de varias décadas. Esta vez ambientada en Osaka, la historia nos presenta a Tomoko, una mujer que sale de su pueblo natal para descubrir las maravillas y sinsabores de la adultez, la soledad pero también la sororidad, el amor entre mujeres, el deseo y la tremenda capacidad de las mujeres de adaptarse y sobrevivir. Me ha encantado, como todas las noveles de este autor, pero esta especialmente por que se centra en la historia de varias mujeres. Además la ambientación te lleva a esa ciudad de Osaka en los años 80 y está muy conseguido.
Osaka, 1989. Tomoko es una joven que abandona su entorno rural en las montañas de Nagano para trasladarse a Osaka en busca de nuevas oportunidades. Pero el sueño se marchita pronto. Poco después de establecerse en la gran ciudad, estalla la burbuja inmobiliaria que asoló la economía japonesa en los años 90. A esto se le suma una serie de eventos personales que le darán la vuelta a la vida de Tomoko.
Esta es la quinta novela de David que leo y, como siempre, ha sido un éxito. No me canso de su forma de narrar, de su sensibilidad y de su capacidad para ponerse en la piel de los personajes, unos personajes que se van entrelazando con soltura a través de todos los libros del autor.
Además, en este nuevo trabajo nos traslada a una época y un lugar que no había explorado todavía en sus libros anteriores: los barrios más sórdidos de la ciudad de Osaka. Más allá de los luminosos publicitarios de Dōtonbori y de los enclaves turísticos típicos, existe otra ciudad.
Algo que me gusta mucho de este autor es lo mucho que se implica en la ambientación de sus novelas, y esta no podía ser menos. Para escribirla, se marchó a Osaka y vio esos barrios con sus propios ojos. Han pasado muchos años desde que estalló la burbuja, pero esta ciudad, como todas, continúa teniendo su lado más oscuro.
Ahora hablemos de los personajes porque son increíbles. Es una novela de mujeres de varias generaciones con algo en común: todas son unas luchadoras. Todas están unidas por sus sueños rotos y por la persecución incansable de una vida mejor, pero también por su fortaleza.
“El latido de Osaka” me ha encantado hasta el punto de, incluso, hacerme llorar. Siempre vivo las novelas de David de forma muy intensa, las espero con muchas ganas y las leo nada más salir. Lo único malo de ir al día es que ya no hay más por leer hasta que saque la siguiente.
Me gusta lo que cuenta y las relaciones que se establecen entre varias mujeres, pero me ha parecido que le faltaba desarrollo, pues todo sucede demasiado rápido, casi como si fuese un resumen más que una novela. Y es que cuenta la historia en 4 momentos de la vida de Tomoko, desde que es una jovencita que se muda a Osaka hasta que tiene sesenta, y tiene solo 150 páginas, por lo que la trama está tan condensada que no acaba de profundizar en los personajes y, a mi parecer, el ritmo narrativo no acaba de funcionar.
"El latido de Osaka" destaca por su sensibilidad y por la manera en que retrata la solidaridad entre mujeres en situaciones difíciles. Los personajes combinan fragilidad y fortaleza de forma muy creíble. El estilo de David, sensible, pausado y constante, envuelve y transporta, y su forma de acercar Japón al lector es uno de los grandes encantos del libro. Enhorabuena David.
Creo, personal y humildemente, que esta es, hasta la fecha, la novela más madura de David. A través de la vida de Tomoko, una joven que deja atrás la vida que su familia había imaginado para ella para empezar de cero en Osaka. El autor construye una historia profundamente humana sobre el paso del tiempo, las decisiones y la búsqueda de un lugar al que pertenecer.
Uno de los aspectos que más he disfrutado es cómo la novela muestra la evolución de su protagonista a lo largo de las distintas etapas de su vida. No idealiza el camino, sino que retrata con honestidad las pérdidas, los cambios y las renuncias que forman parte de crecer.
También me ha gustado especialmente el papel de las mujeres que acompañan a Tomoko. La sororidad, el apoyo mutuo y la resiliencia se convierten en algunos de los grandes pilares de la historia, aportando momentos muy emotivos.
Es una novela pausada y reflexiva, que invita a mirar la vida con una perspectiva diferente y que demuestra, una vez más, la sensibilidad de David para contar historias que dejan huella.
"El latido de Osaka" destaca por su sensibilidad y por la manera en que retrata la solidaridad entre mujeres en situaciones difíciles. Los personajes combinan fragilidad y fortaleza de forma muy creíble. El estilo de David, sensible, pausado y constante, envuelve y transporta, y su forma de acercar Japón al lector es uno de los grandes encantos del libro. Enhorabuena David.
David mai decepciona. Esta vegada ens porta fins Osaka i ens descobreix la vida de la Yuki. Per mi, la seva novela més emotiva, que abans del capítol 3 ja em tenia en una emoció màxima. Us recomano molt aquest lectura, però també us he de dir que les altres 4 tampoc us l'heu de perdre. Si us agrada la novela japonesa, David és el vostre autor.
Tierna y encantadora historia de David C. Tur sobre mujeres fuertes y débiles, desesperadas y compasivas, soñadoras y realistas; todo el abanico de las emociones y el carácter humanos en tres décadas de la vida de Osaka. Enhorabuena al autor por una novela escrita con tan buen gusto como con un corazón piadoso. Recomendable al 100 %.
La novela más emotiva hasta el momento de David para mi gusto. Me ha gustado muchísimo y me ha transportado a las calles de Osaka que hace poco tuve la oportunidad de conocer. Hasta ahora mi favorita era “Tokio bajo el monzón” y ahora se ha puesto esta la primera.