Esta corta novela, muy rápida de leer me entrutuvo y lo más importante me provoco sensaciones y ciertas reflexiones. No es el hilo negro, pero si te gustan las distopias definitivamente recomiendo que adquieras este libro. Considero UMSD: un mundo sin drogas, como una mezcla light de 1984 y Un mundo feliz, porque la autoridad trata de endulzar el oído de la gente con el placer de un mundo sin drogas, pero deja caer el cruel azote de la ley a quienes no están dispuestos a renunciar al placer real, bueno, esque todos tenemos nuestras adicciones, no se hagan. A ver, podrás despreciar un porro pero ¿olvidarte del cafe?. Además, de los muy necesarios analgesicos. ¿Se puede vivir así? no lo creo. Y aunque fuera posible el precio a pagar es alto: nuestro libre albedrío.
Por el lado de los personajes, me gustaron mucho, sus historias se van entrelazando mientras la historia y sus situaciones se despliegan, me gustaron también los dialogos, cuando un libro tiene buenos dialogos puedes humanizar más a los personajes y llevas una lectura fluida y natural.