"Chandrío es una palabra aragonesa que quiere decir confusión escandalosa y ligera o gravemente vejatoria lo mismo para el que la promueve que para el que la sufre." Así comienza el autor esta "farsa evidentísima" o relato imaginario y alegórico sobre el intento del golpe de Estado del 23-F. Cerca del edificio donde tuvo lugar la rebelión, algunos personajes relacionados de alguna manera con lo que sucede hablan entre ellos y con Cervantes, que desde su estatua expone sus opiniones sobre la idiosincrasia del español. Con el estilo con que escribió algunos de sus libros, Sender habla con la excusa del incidente sobre lo que él considera el carácter español, poliédrico e inefable.
Ramón José Sender Garcés fue un novelista español. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud. Tras realizar el servicio militar en Marruecos, se inició en el periodismo y colaboró en publicaciones radicales y libertarias.
Sus primeras novelas son de testimonio social y propósito denunciatorio: el antimilitarismo de Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos; su ataque al régimen policiaco en O.P.: orden público (1931); la lucha anarquista en Siete domingos rojos (1932) y el relato de la insurrección cantonal de Cartagena (1873) en Mr. Witt en el cantón (1935). Durante la guerra civil luchó en Sierra de Guadarrama y publicó el documental Contraataque (1937), sobre el cual se inspiró en parte Malraux para su novela L'Espoir.
Exiliado primero en México (1939-42), residió el resto de su vida en los Estados Unidos, con trabajos docentes en Alburquerque (1947-63) y en Los Ángeles (1965-71). Dejando a un lado su intensa actividad periodística (en la revista antifascista y anticomunista Cuadernos de París, por ejemplo), su copiosísima producción narrativa prosiguió por numerosas y variadas rutas.
Por un lado están sus novelas alegóricas de intención satírica o filosófica; entre ellas cabe citar El lugar del hombre (1939), La esfera (1947), El rey y la reina, de 1949, El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1957) y Nocturno de los catorce (1971). Un sector aparte se halla constituido por sus novelas históricas: Bizancio (1956), Jubileo en el Zócalo (1964) y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), entre otras. El marco geográfico latinoamericano le inspiró una gran novela, Epitalamio del prieto Trinidad (1942), historia de una rebelión en una isla-presidio, notable por la recreación de las pasiones humanas y la descripción de una atmósfera alucinante y de exótica sensualidad.
Pero el sector narrativo más importante de Sender procede de su memoria histórica. Junto a una obrita perfecta, Mosén Millán (1953), luego titulada Réquiem por un campesino español, publicada en 1960, conmovedora historia de un sacerdote que quiere salvar a un joven del pueblo en los inicios de la guerra civil, destaca la serie Crónica del alba, compuesta de nueve novelas aparecida entre 1942 y 1966, autobiografía de José Garcés, personaje bajo el cual se oculta de modo transparente el propio autor. Destaca, dentro de esta serie, el primer tomo, con la evocación del mundo infantil.
En general, la obra escrita en su vejez -incluso títulos tan difundidos como La tesis de Nancy (1962), En la vida de Ignacio Morell (1969), y Nocturno de los 14 (1969), El fugitivo (1972), La mirada inmóvil (1979)- muestra un descenso de su capacidad creativa y una tendencia incontrolada a manifestar a modo de prédica sus fobias ideológicas.
Una intentona golpista reúne frente al congreso a un grupo de ateneístas y guardias civiles que entablan un debate con la estatua de Cervantes sobre las armas y las letras que luego evoluciona hacia coloquios (más) surrealistas. Entretenido pero la idea termina por agotarse antes de que termine el (breve) libro. Sin embargo, me gusta el final con esa referencia a Imán que le da un aire de testamento literario.
Son divagaciones de personajes casi caricaturas en torno a la plaza de las Cortes cuando el golpe de Estado, aunque sin apenas relación aparente con él. Es todo crítico e irónico, el lenguaje está usado con intención burlona, con un montón de arcaísmos pero que, leído en 2021, a mí me parece que ha envejecido un poco mal.