«A veces pienso que las piedras no crujían nomás por crujir. Y que el aullido de los coyotes, la noche antes de que Pascuala le sacara el bebé a la niña Margarita, fue un augurio». En Cuitla, un pueblo donde la pobreza y el hambre pesan más que el polvo, Lupe carga con un secreto. Lo que empezó como un remedio clandestino para ayudar a Margarita —la hija de los patrones de Los Amates—, termina en tragedia. Mientras el cuerpo de la niña Margarita desaparece y la familia adinerada la busca en noticieros y rezos, Lupe debe seguir poniendo la mesa, lavando la ropa, respondiendo preguntas de policías y sosteniendo miradas inquisitivas… como si no supiera nada. Lentamente el dolor de la ausencia va desdibujando las fronteras y la historia dará un vuelco. Con un estilo incisivo, Marcela G. Robles Gil nos regala una novela que disecciona las reglas del juego, para reacomodarlas después. Agua turbia es una novela sobre clase, deseo y miedo, donde el agua nunca limpia del todo y los reflejos terminan siendo más reales.
Que difícil fue decidir la calificación, me encantó y me tuvo enganchada en cada página, el único pero que le encontré es el final abierto, para esta historia queda bien, pero me gana la ansiedad de saber que sucede más tarde ese día, que termina pasando con Lupe, en la casa, con doña Sara, con Rosario y hasta con Gael y Gildardo.
Lupe trabaja como sirvienta para una familia en Los amates y cada dos semanas puede subir a Cuitla, dónde tiene una casita y un gallinero.
Desde la sinopsis y el prólogo nos enteramos de la situación en la que está metida Margarita y el único remedio que se les ocurrió para salir de ahí.
A partir de ahí vemos cómo el más abusado toma ventaja y hace y cobra favores en una sociedad que no hace más que empeorar con cada generación. En muchas ocasiones se aprovechan de la ignorancia y de las necesidades de las personas; como en todos los lugares, nos encontramos con algunos personajes que son buenas personas.
Vemos pasar a Lupe por un duelo doloroso que no hace más que complicarse, entre guardar un secreto que parece una bola de nieve y ya tiene a más personas inmiscuidas mientras la culpa no deja de atormentarla, no poder desatender el trabajo e ir navegando entre sus compañeros de trabajo y sus patrones que la conocen desde que era una niña y llegando al punto en qué la decepción la atrapa y su comportamiento cambia del todo.
No todo lo que se nos muestra es a partir de la visita de Margarita a Cuitla, también vemos como era la relación entre ella y Lupe mientras eran niñas, las líneas desdibujadas entre sus posiciones y la edad en que fueron claramente marcadas.
También se nos muestra lo podrida que está la sociedad, la policía y hasta la iglesia, es una critica dura sin exagerar y sin nada que no sea común.
Agua turbia es un thriller psicológico que nos sitúa en Cuitla -un pueblo que podría estar en cualquier lugar de Latinoamérica- donde las diferencias sociales, la rigidez moral, las decisiones tomadas en momentos vulnerables, impiden mantener la transparencia, surgen los secretos, los enredos, la culpa, y todo comienza a enturbiarse.
Narrada en primera persona con un lenguaje rural impecable, nos permite separarnos del narrador omnisciente y meternos en la cabeza de Lupe quien a raíz de un solo acto y de manera inmediata, pierde su inocencia, se debate entre el deber ser, el miedo, la culpa y finalmente, el secreto.
Una lectura que logra mantenerte a través de sus páginas en este suspenso adictivo sin bajar el ritmo en ningún momento.
Agua turbia de Marcela García Robles Gil, es una novela —de gran calidad literaria— que utiliza el misterio y la tragedia como punto de partida para explorar temáticas mucho más profundas: la ignorancia, la desigualdad social, la culpa, los silencios heredados y las relaciones de poder. Sin duda, uno de los mejores libros que he leído este año.
Malo como pegarle a una abuelita, no me gustó nada odie al personaje principal, esa Lupe loquilla y toda pero le falla a todos, prefiero ver la rosa de Guadalupe y sería feliz