La nueva novela de Marta San Miguel tras Antes del salto, un homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de trascender el tiempo.
El 24 de marzo de 1916, el compositor y pianista Enrique Granados vuelve a Barcelona después de haber triunfado en Nueva York con el estreno de su ópera Goyescas. Cuando está atravesando el Canal de la Mancha y apenas le quedan unas millas para llegar a puerto, un submarino alemán dispara un torpedo contra el barco en el que viaja. Su mujer cae al mar y aunque Granados no sabe nadar se lanza al agua para salvarla. Los testigos contaron que murieron abrazados, arrastrados por las olas. Empujada por la curiosidad tras descubrir casualmente este episodio, la narradora del libro decide seguir las huellas del músico en el presente.
Entre la recreación histórica y lo contemplativo, esta novela se adentra en una Barcelona en plena efervescencia modernista y explora la singular vida de un pianista de talento tardío e incontrolable. Última escala es un homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de trascender el tiempo que indaga en el misterio de la música y su poder para conmovernos.
«Marta San Miguel habla de la música, del mar y de las manos de Granados. Sus escenas describen los sentimientos más grandes y las sensaciones más pequeñas de una manera tan precisa que uno siente que ha viajado con él, con su familia y con toda la música que lo acompañaba. Es un regalo leerla.» Leonor Watling
«Marta San Miguel reintegra, con ritmo y delicadeza, una página extraviada de la sensibilidad española. Era la mano que Granados merecía.» Ignacio Peyró
Última escala, de Marta San Miguel, una obra que se aproxima a la figura de Enrique Granados desde una perspectiva poco habitual y muy sugerente. No estamos ante una biografía novelada al uso ni ante un recorrido exhaustivo y cronológico de su vida. La autora no busca cubrir cada etapa del compositor con precisión académica, sino construir un relato más libre, hecho de escenas, fragmentos, documentos y reflexiones que van saltando de un momento a otro de su trayectoria.
Esa estructura fragmentaria es, precisamente, una de las claves del libro. En lugar de una línea temporal rígida, el lector avanza a través de destellos: episodios significativos que permiten ir componiendo la figura de Granados de manera progresiva, casi como si se tratara de un mosaico. El resultado es una narración ágil, que evita la rigidez y aporta una notable frescura al retrato del músico y de su tiempo.
Uno de los ejes fundamentales de la novela es la inseguridad del creador en sus inicios. Lejos de presentarnos a un genio consolidado desde el principio, Marta San Miguel muestra a un Granados lleno de dudas, condicionado por la opinión del público y de la crítica, y marcado por la incertidumbre propia de quien se enfrenta al juicio constante del mundo artístico. Esa inseguridad inicial ayuda a humanizar la figura del compositor y a entender el precio emocional de la creación.
Para reforzar esta idea, la autora incorpora fragmentos de crónicas y artículos de prensa de la época. Estos textos no solo aportan verosimilitud histórica, sino que permiten reconstruir cómo era percibido Granados por sus contemporáneos: entre la admiración, la expectativa y también ciertas reservas críticas. Así, el lector accede a una visión más compleja del músico, situada en su contexto real.
Otro elemento interesante es la presencia de la propia Marta San Miguel dentro del relato. La autora comparte sus impresiones, sus dudas y su experiencia durante el proceso de investigación. Este enfoque convierte la novela en algo más que una reconstrucción histórica: es también un viaje personal de descubrimiento, donde el lector acompaña a la escritora en la búsqueda de un personaje que parece escapar siempre a una definición cerrada.
En ese camino aparecen además anécdotas que amplían el universo cultural de la época, como la relación entre Maurice Ravel y el pianista Paul Wittgenstein, que tras perder un brazo en la Primera Guerra Mundial siguió interpretando obras para la mano izquierda. Este tipo de historias enriquecen el relato y muestran un mundo artístico atravesado por la guerra, la resiliencia y la creatividad.
En conjunto, Última escala es una novela breve pero intensa, que combina memoria y música desde una mirada personal y literaria. No pretende contarlo todo, sino sugerir, insinuar y reconstruir a partir de fragmentos. Y en esa renuncia a la exhaustividad reside buena parte de su encanto: la sensación de que la vida de Granados no se explica como una línea recta, sino como una sucesión de instantes que aún hoy siguen resonando.
Me acerqué a este libro con mucha ilusión atraída por la figura del músico, y lo que encontré fue una narración tosca y de escasa calidad literaria, que no descubre nada que no supiéramos y que carece por completo de originalidad. Entiendo que no pretende ser una biografía convencional, pero ni con esas se sostiene.
Además, la autora se empeña en dar vueltas una y otra vez al tema del agua y el ahogamiento, una metáfora que resulta forzadísima y que acaba agotando al lector, como si todo el libro tuviera que pasar por ese filtro.
Lo más irritante, con todo, es su empeño en entrelazar su propia vida con la del protagonista, como si ambas tuvieran el mismo interés. Una muestra más de que mucha de la narrativa española de hoy no solo adolece de pobreza, sino de algo aún más grave: un ego desmedido que no sabe apartarse del relato
De niña tocaba el violonchelo. Seguía clases particulares y también tocaba en orquestas. Además de ser una pasión, tocar el violonchelo me llenaba socialmente porque veía con frecuencia a mis compañeros músicos. Sin embargo, cuando dejé la orquesta porque los estudios y otras aficiones me impedían ensayar lo suficiente, tocar sola acabó resultándome tristemente solitario. Así, a los 19 años, decidí dejarlo. Desde hace unos meses recuerdo aquella etapa con nostalgia; incluso me invade cierta melancolía cuando voy a un concierto y me acomodo en la butaca de terciopelo rojo, el lugar del espectador y no el de los músicos. Últimamente siento que estoy reconectando con la música desde otro lugar, y algunas de mis últimas lecturas son prueba de ello.
En "Última escala", Marta San Miguel reconstruye algunos episodios de la vida de Enrique Granados, pianista y compositor español fallecido trágicamente en 1916 cuando regresaba de Estados Unidos a bordo del transbordador Sussex. Poco antes había actuado en la Casa Blanca ante el presidente Woodrow Wilson y centenares de invitados. Sin embargo, la novela no se limita a narrar una vida extraordinaria: la utiliza para reflexionar sobre la creación artística, la vocación y la fragilidad de la existencia.
Con una prosa delicada y evocadora, San Miguel recorre la trayectoria de Granados desde sus primeros contactos con el piano hasta su consolidación como pianista, compositor y profesor. La autora retrata sus años de formación en Barcelona y París, la fundación de su academia de música y la influencia decisiva que ejerció sobre él Francisco de Goya, cuyo universo inspiró Goyescas, una de sus obras más célebres. Música y pintura dialogan constantemente en una novela que muestra cómo el arte puede alimentar nuevas formas de creación.
Pero "Última escala" es también el retrato de una época convulsa. Los últimos años de Granados transcurren bajo la sombra de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que terminará cruzándose fatalmente en su camino. Marta San Miguel reconstruye esos días con sensibilidad y contención, convirtiendo la historia del compositor en una reflexión sobre el arte, la memoria y la historia.
Más que una biografía novelada, "Última escala" es una meditación sobre aquello que el arte deja en nosotros cuando parece haber desaparecido. Mientras leía sus páginas pensaba en mis años de conservatorio, en los ensayos, en los conciertos y en una identidad que creía haber dejado atrás. Quizá por eso el libro me acompañó más allá de la lectura: porque me recordó que la música, incluso cuando dejamos de practicarla, nunca termina de abandonarnos.
Ha sido genial aprender sobre la vida del compositor Granados, del cual desconocía mucho, con esta escritura y el formato llevado a cabo. Empezar por la muerte del compositor, seguir cronológicamente con su crecimiento humano y artístico intercalando puntos de vista de la autora o anecdotario relacionado con el mismo Granados y que me ha resultado verdaderamente interesante y muy bien hilados entre sí, para finalizar de nuevo con su trágico fallecimiento y lo que ocasionó. Aplaudo a la autora, y me llevo una alegría al terminar el libro y unas ganas enormes de escuchar las Goyescas interpretadas por Javier Perianes.
Aunque tiene momentos brillantes no ha terminado de convencerme la vida de Enrique Granados contada desde su muerte en un barco hundido en el Atlántico. A pesar de que el resultado no es lo brillante que esperaba el libro vale la pena pues Marta San Miguel es una escritora fina y elegante.
Enrique Granados fue un músico con una biografía muy atractiva: alguna película recrea su muerte, hay varios documentales de mérito y muchos libros acerca de su vida y su obra. Este retrato de Marta san Miguel no destaca por nada especial ni ofrece novedad alguna, tiene algo entrañable, sí, pero es insuficiente.
Deben ser los lodos de la LOGSE y la ESO: qué lamentable es el panorama literario actual en España. Las obras son pobres en general, muy endebles y, peor, se ha impuesto unas maneras de escribir ramplonas que desdeñan el gusto estilístico y por el vocabulario, la corrección y aun desprecian la formación más básica, tanto cultural como gramatical. Qué menos en un escritor que sepa de qué escribe y, sobre todo, que sepa redactar con mediana precisión. Marta san Miguel no es una excepción, confirma la norma de que todo vale, que lo importante es publicar, da igual qué y cómo. San Miguel, no tengo empacho en decirlo, es una escritora mediocre. Esta obra demuestra su descuido artístico o sus deficiencias.
· En paralelo, Última escala alterna apuntes biográficos del músico con episodios personales de la autora y de la investigación que la ha llevado a componer esto. En ambos ámbitos, la redacción se desarrolla en un presente histórico muy desconcertante que entremezcla los tiempos verbales a capricho, con grandes lagunas sintácticas y desconocimientos chocantes que me llevan a preguntar: ¿no tiene correctores Libros del Asteroide? ¿Nadie vela allí por la calidad literaria? Siguen algunos ejemplos de los muchos chirridos que ofrece de continuo la lectura del texto que nos ocupa:
:: un torpedo impacta sobre el casco [p.16] contra el casco, porque es una superficie vertical
:: Encendió la cadena y la puso. [p.19] se sobreentiende la cadena musical, no del retrete
:: las campanas cantan al ángelus [p.23] el ángelus se reza a la Virgen: llaman, convocan las campanas al rezo del ángelus
:: quedan unos metros para atravesar el risco [p.26] los riscos se bordean, a no ser que se practique un túnel; se atraviesa el riscal
:: otras veces se arrodilla para tocar una octava por debajo [p.39] esta contorsión inverosímil la hace al piano un muchacho con talento de gran pianista
:: Cuando Enrique se abalanza sobre el piano sin comprobar tan siquiera la altura de la butaca el hombre chasca la lengua [p.43] así, de corrido, sin incisos que separen las acciones de un sujeto y otro; y de este calibre, decenas de frases, así, mal formadas. Y esa "butaca" como asiento para tocar el piano (banqueta, taburete); desafortunado sustantivo que se repite.
:: al carpintero, ese ir y venir de la sierra, y las volutas cayendo [p.48] de la madera salen virutas, las volutas o son de humo o son adornos rococó
:: El barrio tiene trazas de modernismo en todos los rincones [p.51] El barrio se da trazas modernistas; y aun así es una expresión muy desafortunada
:: la información de quién ocupa ese epitafio [p.51] un epitafio es una inscripción: no puede ser okupado
:: Le echaron del trabajo una tarde cualquiera porque su música le salía distinta [p.71] Una frase para enmarcar. El leísmo es constante e insufrible durante toda la obra.
:: suena la pieza que acaba de componer por primera vez. [p.88] ¿cuántas veces se compone una pieza?
:: Y ataca el piano. [p.101] Escrito así, es el instrumento el que acomete contra el músico. Se ataca la ejecución, la obra, la partitura.
:: Mi madre entrenaba a diario en una piscina y a veces me llevaban a verla. [p.124] ¿A la piscina? ¿A la madre?
:: Frank Marshall se puso al frente de la Academia tras su muerte [p.124] tras el shock, uno deduce que ese "su" refiere a la muerte de Granados, pero este no aparece por ningún lado en la escena que se está narrando.
· Podría seguir, pero es clamar en el desierto.
· Compré este libro por mi interés en el personaje y me he encontrado con un relato vulgar y mal escrito, que no aporta nada nuevo ni siquiera es original (hay otras biografías más solventes y mejor documentadas, sobre todo en el aspecto musical). Lo peor con todo es esa necesidad de meter la biografía propia de la autora acompañando a la del gran músico, evidenciando una vez más que no solo peca de pobre la literatura española actual, sino también, y es su peor pecado, de un narcisismo incorregible.
The Spanish composer and pianist Enrique Granados (1867-1916) died in doubly tragic circumstances. He was to premiere his first opera Goyescas, based on a piano suite, in the Opéra de Paris in 1914 but as WW1 broke out this had to be cancelled. Soon after the Metropolitan opera offered him to premiere it in New York instead. Granados travelled there with his wife at the end of 1915, kept himself very busy with various successful musical activities; he also collaborated with the cellist Pablo Casals (1876-1973) who was in NY at the time. In the Americas the composer had finally achieved a much needed professional and monetary success.
The Granados couple were to return to Spain on the 8th of March 1916 in a Spanish ship going directly to Barcelona from New York. But then the composer received an invitation from Woodrow Wilson to play at the White House. He then had to postpone his return to the 11th, in the SS Rotterdam with destination Folkestone. Granados was terrified of water and of being on a ship. Despite the foreboding that the recent tragedies of the Titanic and of the bombing of the Lusitania presented, their trip back to Europe went well. In Britain then he embarked for Dieppe on the ferry Sussex on the 24th, and when they were just a couple of hours from the French coast, disaster struck. A German submarine torpedoed the ferry. Out of around 375 people, about 50-80 died. Granados and his wife were among those who drowned. Neither knew how to swim.
The writer presents this partly fictionalized biography starting with the ending tragedy. She then traces his Granados’s life, his timid musical beginnings, his successful stay in Paris, his teaching and composing in Barcelona, his marriage and kids, his friendship with the members of the Catalan Renaixença, his abilities in improvisation, while interspersing episodes of her own research.
Marta San Miguel writes beautifully. Hers is a delicate, elegant and fluid prose; there is a light richness in her writing that I did not expect, being this my first book by her. In her account she was woven the theme of water, both as a source of inspiration for musicians and as a thread of destiny that threatened Granados at different stages in his life up to the very end.
When the Granadoses died they left six children, the eldest being in his early twenties. The third child, named also Enrique, became a professional swimmer. The grandson, named Enrique too, was an Olympic swimmer.
Aunque como biografía pueda resultar que este libro es insuficiente tampoco creo que fuese la intención de la autora abordarla de una manera tan profunda y académica. Como músico este libro me ha brindado la posibilidad de acercarme a la apasionante vida de Granados que desconocía y que, seguramente, no habría afrontado con la lectura de otras densas biografías que requieren mucha más energía. Es por ello que la labor de divulgación de este pequeño libro y su enfoque más narrativo de los momentos cruciales e importantes de la vida del compositor me ha maravillado. Y sin duda, gracias a Marta San Miguel, probablemente siga investigando sobre Granados en biografías más completas como la que me recomendó el compañero Eulate (y que la propia autora también cita), Enrique Granados: Poeta del piano (de Walter Aaron Clark).
La autora nos narra la vida del compositor y pianista Enrique Granados. Primero su muerte cuando se lanza al agua tras su esposa que cae por el impacto de un torpedo aleman al barco ingles en el que viajaban. Volvian a España despues de haber trinfado en USA.
Despues nos cuenta la vida de Granados, desde niño. Sus inicios en la musica, su deseo de mejorar y triunfar, no al precio que sea si no que muy exigente consigo mismo.
Y este libro engancha, cuando la historia puede que te llame o no, pero esta bien escrito, muy bien documentado y la autora nos transmite con claridad su amor a la musica
Es un libro muy pausado. Cuando se está leyendo resuena la música de fondo, las estelas que hace el agua, los rayos de luz que atraviesan cada gota. Es un luminoso viaje al Impresionismo en una barca que nos deja solos en medio del lago con la única compañía de un libro. ¿Bastará para no caer al fondo? La historia de Granados se des-grana lentamente y su personaje se recrea tan bien que pareciera que está aquí, a mi lado, dando su aprobación de cuanto leo. Es una oda al artista, a la familia, al amor y al mar que ejerció de director para hacer inmortal el paroxismo de ese amor.
Me ha encantado la lectura. Cuenta la historia del músico Enrique Granados, como empezó a tocar el piano, donde estudió, sus viajes por trabajo, Barcelona, Valencia, Nueva York, etc. Y como finalmente fallece marcando un antes y un después en la Primera Guerra Mundial, donde el Imperio Alemán admitió el ataque “por error” al buque turístico donde estaba él y su mujer.
Este libro ofrece un acercamiento muy ameno a la vida del compositor Enrique Granados. Soy profesor de piano y debo reconocer que era un autor sobre el que no sabía gran cosa, pero ha resultado tener una vida apasionante e interesante. Lo recomendaré a mis amigos y familiares melómanos y, por supuesto, a alumnos y compañeros.
Me sobran un poco las escapadas de la autora de la parte esencialmente biografica pero es que esta parte está escrita de tal forma que la comunión con Granados y su peripecia vital es total desde el principio.
Interesante, pero sin más. No está mal, pero tampoco mata. Se lee bien, pero se echa de menos más enjundia. El personaje es interesante, pero tampoco despierta demasiado la curiosidad. Bien escrito, pero sin un estilo para disfrutar. Vosotros mismos.
Biografía a la Echenoz del músico Enrique Granados. Interesante recuperación de una figura olvidada para muchos. Llevo dos semanas con Granados en bucle en la playlist. Aún así no me ha terminado enganchar el personaje o la novela.
Te puedes hacer a la idea en pocas páginas de la vida de persistencia que vivió Enrique Granados, de la importancia de tener valores y de la falta de reconocimiento a día de hoy. La forma de escribir de Marta San Miguel es agradable, bonitos símiles que te transportan y que te hacen reflexionar.