A lo largo de su trayectoria como escritor, Alberto Manguel ha dedicado un espacio importante al tema de los libros y la lectura, una de las grandes pasiones de su vida. En "Para cada tiempo hay un libro", algunas reflexiones y pequeños homenajes de Manguel a la literatura dialogan con las originales fotografías de Álvaro Alejandro, cuya mirada se posa igualmente sobre muy diversas variantes de lo que puede representar nuestra relación con la lectura. Así, Alejandro captura una ratonera que en lugar de queso atrae a sus víctimas potenciales con un libro, o un libro que yace junto a una mujer desnuda, como si quisiera seducirla o competir con ella en niveles de erotismo.
"Para cada tiempo hay un libro" es a la vez un registro y un homenaje a ese objeto que, pese a las múltiples amenazas sobre su extinción, continúa formando una parte fundamental de nuestra sociedad y de nuestra cultura. Y es que, como bien explica Alberto Manguel, podrán cambiar muchas cosas, pero mientras existan esos seres extraños llamados lectores, el acto literario esencial permanecerá vigente e inalterado por la fuerza misma de quienes, como él, no conciben su existencia sin la presencia constante de ese acto: «Quienes descubrimos que somos lectores, descubrimos que lo somos cada uno de manera individual y distinta. No hay una unánime historia de la lectura, sino tantas historias como lectores. Compartimos ciertos rasgos, ciertas costumbres y formalidades, pero la lectura es un acto singular. No soñamos todos de la misma manera, no hacemos el amor de la misma manera, tampoco leemos de la misma manera. Los libros que atraviesan nuestras vidas son, para cada uno de nosotros, maravillosamente diversos».
Alberto Manguel (born 1948 in Buenos Aires) is an Argentine-born writer, translator, and editor. He is the author of numerous non-fiction books such as The Dictionary of Imaginary Places (co-written with Gianni Guadalupi in 1980) and A History of Reading (1996) The Library at Night (2007) and Homer's Iliad and Odyssey: A Biography (2008), and novels such as News From a Foreign Country Came (1991).
Manguel believes in the central importance of the book in societies of the written word where, in recent times, the intellectual act has lost most of its prestige. Libraries (the reservoirs of collective memory) should be our essential symbol, not banks. Humans can be defined as reading animals, come into the world to decipher it and themselves.
He tenido siete mudanzas a lo largo de mi vida, y después de cada una de ellas siempre he afirmado que jamás volveré a mudarme con mi biblioteca. Termino reflexionando sobre lo que significa la "biblioteca" y me trato de vender la idea de que la biblioteca es lo que uno lleva a cuestas.
Hubo un tiempo que intenté convencerme de los "libros" electrónicos, y me hice con algunos de ellos, cómics incluidos.
No podía estar más equivocado.
Pronto volveré a mudarme, y no tengo idea de cuántas veces más eso sucederá, pero, si de algo estoy seguro, es que mis libros conmigo irán.
La gente que no lee, o que tiene otras pasiones, puede batallar para entender la relación que uno puede desarrollar con los libros, con la literatura en general. Yo, por ejemplo, difícilmente me veo moviéndome de un lugar a otra sin cargar algo para leer y algo para escribir.
Este breve ensayo de Alberto Manguel es simplemente hermoso. Acompañado de un elegante trabajo fotográfico de Álvaro Alejandro, se va abriendo paso en concisas viñetas sobre el tiempo de la lectura, la historia, algunos grandes personajes y otros no tan grandes pero que han tenido una relación estrecha con los libros.
Cargamos con los libros de un lado a otro y los tenemos desperdigados en casa u ordenadamente acomodados, porque ignoramos cuando le llegará el momento a cada uno. Cuando se buscará la relectura, o cuando el libro casi sin darnos cuenta: nos asaltará para que nos metamos en sus páginas.
Hay quienes como mi papá, llevan una lista de sus lecturas futuras de ahora y por los próximos, no sé, tres o cuatro o cinco años por venir, aunque, como es lógico pensar, esa lista va mutando, va dejando entrar a salto otros libros que entraron por la fuerza a destiempo.
También papá guarda sus libros en cajas, por falta de espacio, porque vive con más personas, porque es su manera de conservarlos, sin embargo, no, yo no podría. Yo los quiero todos a la mano. Todos a la vista. Poder robarle minutos a los días para ir leyendo a cachitos uno más cada día.
Porque, como reza el título: "Para cada tiempo hay un libro", y yo siempre, siempre, siempre, llego tarde a todos lados.
Que bonito es leer sobre libros, lectores, autores, bibliotecas, "clínicas del alma"! 12 textos que tocan varias aristas de este mundo lector, acompañadas de fotografías que me hubiera encantado ver en un mejor formato. No sé si era la intención original que fueran en blanco y negro, pero considero que la calidad de las imágenes debería mejorar.
"Los libros que atraviesan nuestras vidas son, para cada uno de nosotros, maravillosamente diversos, como nuestras vidas mismas. Todo lector tiene sin duda un libro que para él es mágico, secreto, que quiere guardar sólo para él y si, por caso, ese libro se hace popular, famoso, el lector se siente traicionado, abandonado, porque todo lector es también un amante celoso. Todo lector tiene un libro que generosamente quiere compartir; otro que ha olvidado, pero cuya sombra lo sigue obsesionado como un fantasma; otro más que lo aterra; un quinto que le depara una memoria casi perdida; un sexto que nunca ha terminado, pero que conoce de memoria; un séptimo descubierto a una edad avanzada, pero que ilumina su vida como si lo hubiera leído desde siempre, desde antes de que aprendiera a leer. El catálogo es casi infinito".
Es breve. No es lo que esperaba. Pero aún así se disfruta.
Dejo a continuación algunos de los pasajes que más me gustaron:
-Somos criaturas de palabra, nacemos con el don de la palabra, vivimos a través de la palabra, conocemos y damos a conocer nuestra experiencia con la palabra, y sólo cuando morimos perdemos la palabra. Y dicen algunos, ni siquiera entonces.
-La palabra escrita elimina las fronteras. «Bulattal me ha traído tu mensaje», dice una carta escrita en Mesopotamia a principios del decimoséptimo siglo a.C y enviada desde los montes Zagros a un lector en la aldea de Shemeshra: «Tus palabras me han llenado de placer. Tuve la impresión de que tú y yo nos habíamos encontrado y nos habíamos abrazado».
-Hay un impulso íntimo, esencial, que nos lleva, en las sociedades del libro, a ser nómadas literarios. Nuestras eternas migraciones se acompañan de lecturas; entre nuestros bártulos del exilio llevamos nuestros libros.
Este es un libro exptremadamente corto pero con impacto, encanto y sutileza. Está escrito de una manera tan amorosa hacia los libros, hacia el ejercicio de leer que le dan un sentido absoluto a cada uno de los cortos capítulos que tiene.
Es digno de leerse, ver las fotografías posteriores de cada sección, tomar una taza de café y pensar lentamente para que toda la cascada de sensaciónes que provoca lo inunden a uno.
Repetir de esta manera hasta terminar, y luego, tenerlo cerca por cualquier eventualidad que se pueda presentar.
Me encantan los libros que hablan de libros, de libros que te llevan a otros, de reflexiones del libro en sí, y sobre eso va este pequeño libro de Alberto Manguel.
El libro incluye fotografías Alvaro Alejandro, fotos que dialogan con el texto de Manguel; también es un registro y un homenaje al libro como objeto que ha cambiado al mundo.
Relatos cortos que ponen en perspectiva lo que es un libro, el momento para leerlo, el deslumbre de las portadas, cómo cada lector es distinto, y él mismo tiene distintas formas de lectura. Las fotografías acompañan los temas de los escritos.
De lectura inmediata, Manguel propone nuevamente una serie de reflexiones sobre el acto y el arte de leer, de las formas de la palabra y de las concepciones del universo desde nuestro lenguaje. Las fotografías a byn son definitivamente acertadas, son la música de fondo del librito.
Algunos textos son más sutiles que otros. Sinceramente me esperaba más amor por los libros y la construcción de algunas fotografías no me parecen tan bien logradas. Aún así se deja leer.
Fotos y recuerdos. Pero como ya está patentado por Selena Quintanilla diré que este libro es como imagino un primer día de clases en la carrera de letras.
Cotorrón. Ensayitos pa pasar el rato. La gloria de leer es la de enriquecer la vida al punto en que ya no sea nuestra. Inauguración de una colectiva pero espiritual.
Es un texto encantador. Cautiva en principio por ofrecer una suerte de historia personal de la literatura, en la que la relación entre el lector y el libro de establece en un instante decisivo para ambos. Las fotografías que pueblan algunas de las páginas complementan un panorama entrañable para quienes consideramos a la lectura parte esencial de nuestra vida.