Da autora duas vezes vencedora do prêmio Sor Juana Inés de La Cruz
Uma mulher vive na encosta da montanha, entre a névoa implacável e a folhagem exuberante. Sua tarefa é cuidar dos limites e reportar qualquer anomalia ao Zelador. Em cadernos, anota seus pensamentos, que são ao mesmo tempo registros de vida e relatórios de morte, além das lembranças de uma infância marcada pela brutalidade materna e pelo desejo insatisfeito de aprender. Certo dia, aparece um corpo em seu jardim, e ela, com a ajuda do Zelador, decide enterrá-lo. Mas outro aparece. E outro, e outro, e outro...
A escrita prodigiosa, característica de Fernanda Trías, que com esta obra recebeu pela segunda vez o prêmio Sor Juana Inés de la Cruz, brilha neste romance inquietante e atmosférico, no qual os temas da maternidade, da violência e da relação com a natureza reaparecem e abalam o leitor com uma força avassaladora. Em A montanha das fúrias não há redenção: “O sangue me envenenou e já não consigo amar o mundo”, confessa a montanheira. Seu olhar é o testemunho de uma laceração física e simbólica, projetada na ruptura entre as palavras e a memória de seus significados.
Fernanda Trías (Montevideo, 12 de octubre de 1976) es una escritora uruguaya. Es profesora de inglés y traductora certificada.
Fernanda Trías is a Uruguayan writer. She was born in Montevideo in 1976. She is the author of three novels and two short story collections. In 2004 she won a Unesco scholarship to write in Camac, an artists’ residence in Marnay-sur-Seine. She lived for five years in the medieval village of Provins and a few months in London. She spent one year in Berlin and two years in Buenos Aires. Trías earned a Master’s degree in creative writing from New York University and was disciple of the Uruguayan writer Mario Levrero. She integrated anthologies of new narrative in Colombia, the United States, Uruguay, Peru, Germany (Neues vom Fluss: Junge Literatur aus Argentinien, Uruguay und Paraguay, 2010) and UK (Uruguayan Women Writers, 2012). Her novel Rooftop (La azotea, 2001) was selected among the best books of the year by the El País Cultural Supplement, and won the third prize of edited narrative of the Uruguayan National Literature Prize (2002). In 2006 she received the BankBoston Foundation Prize for National Culture. She was one of the “Voices for the New Millennium”, organized by Cornell University in 2013. She currently lectures in Creative Writing at the Universidad de los Andes in Bogotá, Colombia. Her most recent novel Mugre Rosa (Pink Slime) has just come out in Uruguay (2020).
En su apariencia breve esconde una lectura difícil, densa, lírica y muy oscura, sobre la violencia y la soledad, con dos personajes magníficos que se convierten en arquetipos para todo el simbolismo que explota esta novela: una mujer montaña que se hace tierra y una montaña mujer que se hace presencia. Todo es una atmósfera potente de neblina en la naturaleza, refugio y peligro al mismo tiempo.
No es una narración puramente lineal, entremezcla mujer y montaña, pasado y presente. La voz principal es la de la mujer que vive en la ladera de la montaña y cuida los linderos, mientras escribe en cuadernos su rutina y sus recuerdos, y se intercala la voz de la montaña, su memoria en la naturaleza, testigo de la violencia estructural hacía las mujeres.
Su principal talento para mi ha sido un simbolismo mítico en un tono realista cohesionado con la naturaleza.
El ritmo es muy lento, narra la rutina de la mujer que habita la montaña, una tranquilidad cada vez más tensa, que se interna de forma progresiva en una atmósfera muy inquietante. Es dificilita, delicada y áspera, sutil y dura, tiene maneras de Mariana Enriquez que derivan hacia Olga Tokarczuk con una voz muy poética, personal y propia. Es lo primero que leo de Fernanda Trías y desde ya es otra autora a seguir en todo lo que publique.
Después de leída he estado pensando sobre el título, puede referirse a las furias grecolatinas como divinidades femeninas del castigo, como memoria en la montaña del daño que encarna la furia de la tierra y de las mujeres silenciadas. La novela como una exploración hacia la furia de la montaña que guarda todo lo sufrido y puede expresar la voz de las víctimas silenciadas.
Conquistado totalmente por Fernanda Trías, encantado con su manera de escribir y el retrato que hace del ser humano, encuentro en su obra una experiencia como medio universal, fusionada con las complejidades de nuestro entorno. En este caso, la montaña y la naturaleza se convierten en un escenario donde lo real y lo trascendental se entrelazan.
Trías, a través de imágenes, palabras y metáforas, nos muestra a una mujer que en sociedad nunca se ha sentido del todo cómoda. Llena de inseguridades, en busca de afección sin importar las consecuencias y marcada por el rechazo de su madre hace lo posible para vivir en "normatividad", pero cuando se muda a una casa en la montaña, comienza a experimentar una conexión que va más allá de las relaciones interpersonales. Como la propia naturaleza, ella encarna todas las sensaciones posibles, atravesando experiencias intensas, algunas incluso grotescas, pero nunca censuradas, porque en su aislamiento no hay quien que la juzgue. No es hasta la irrupción de uno que otro ser humano que su fantasía se ve interrumpida, como un aterrizaje forzado a la “realidad” impuesta por la sociedad, que tiende a mirar con extrañeza y prejuicio lo que no comprende. Aguantas para conformarte en comunidad o vives lo suficiente para convertirte en leyenda.
No es solo lo que Trías dice, sino lo que deja en el aire, lo que sugiere sin nombrar. Su escritura es profundamente sensorial, ahogándome en atmósferas densas y personajes que cargan con el peso de lo no dicho. Su mirada sobre lo cotidiano está atravesada por una inquietud sutil, como si algo siempre estuviera a punto de quebrarse. Ese filo entre lo íntimo y lo apocalíptico es lo que hace que su obra sea tan fascinante para mi, tan difícil de soltar.
Con ecos de Marosa di Giorgio y Armonía Somers, de María Virginia Estenssoro y Sara Gallardo, este poema en forma de novela nos propone la vida desde miradas más allá de lo humano, pero también indaga en el dolor del duelo, de las relaciones materno-filiales, del deseo y el arrebato del conocimiento de una niña, de la vida y la muerte, la descomposición y el nacimiento, de la sangre y el liquen, de los vivos, los muertos y los que están entremedio. El texto evidencia el expolio, la violencia de género e intrafamiliar, el abandono del espacio rural en las sociedades latinoamericanas altamente centralizadas en las grandes urbes y el ecocidio al territorio y sus habitantes no humanos; pero también es una oda al poder (a veces destructivo) de la naturaleza, con sus formas otras de pensar el tiempo y el espacio y los seres que los habitan. Me atrevo a decir que es ya uno de los mejores textos del 2025.
Lo que debo admitir de esta novela es que no importa de lo que trata sino de cómo te lo cuenta, o sea, sí, sí importa contarte la vida de una mujer alejada de la sociedad, viviendo en la montaña, escribiendo, pensando, relegada porque no es la mujer que la sociedad espera que sea y a la vez conviviendo con nadie más que ella misma y la naturaleza que es rara, hermosa, pero también cruda, sin embargo, Fernanda Trías tiene un don para crear una atmósfera repugnante que me parece es lo que hace que esta novela se lea rapidísimo (si eres adicta como yo a estas escenas que rozan lo grotesco y que también usan el lenguaje como una herramienta que nos sitúa junto a los personajes y que dices quiero saber más, dios mío, qué denso). Entonces, no sé si es una novela para todos pero a mí me gustó (o no me gustó, depende de con qué fines recomiende esta novela). Lo que sí es que qué chido lo que puede hacer la palabra ¿no?
P.D. Hay ahí un asunto de pensar en la ecoliteratura o este transfondo de la lucha por el medio ambiente y la crítica a las transnacionales etc etc pero no da para este breve palabrería de goodreads.
En su descripción formal, El monte de las furias es la historia de una mujer que vive en la ladera de una montaña y debe cuidar, en soledad, el territorio que habita. En el proceso, completa cuadernos, cual ejercicios de memoria que traen recuerdos de su pasado. Un día, aparece un cuerpo y luego otro y otro.
Ésta es la primera capa de la novela. En una segunda piel los espacios y el tiempo se modifican líricamente. La montaña es un ser viviente, milenario, consciente, que observa y actúa. Los días eternos y monótonos de la narradora representan una fracción de segundos para la montaña omnipresente.
Así, el escenario abierto y magnifico de la naturaleza da paso a una sensación de encierro a medida que accedemos a los recuerdos de la mujer. La relación con su madre fue oscura, tirante y violenta; en cambio, su abuela fue una contraparte luminosa logrando un precario equilibrio en la vida humilde y precaria de la narradora.
El ejercicio artístico de Trías al acercarse a la montaña como una otredad no humana tiene belleza poética, incluyendo referencias al Popol Vuh. Esta es una novela de pensamiento y memoria, de vegetación y nubes.
Viniendo inmediatamente de leer 'Mugre rosa' no puedo evitar cierta comparación. 'El monte de las furias' tiene una cadencia mucho más lenta y tal vez por eso siento que me costó bastante más. Pero la prosa de Fernanda Trías (que tanto me maravilló) sigue allí: igual de bella y poética a la vez que inquietante, introspectiva y crítica. Impresionante.
Inspirada en los cerros que rodean a la ciudad de Bogotá (donde la autora reside) esta obra cuenta con un doble protagonismo. Por una parte, una mujer que se ocupa de cuidar una porción de terreno privado en la montaña. Por otra parte, la montaña misma tomando la voz narrativa. Todo el libro tiene una profunda conexión con la naturaleza y sus ritmos, sus ciclos, el clima inquietante, lo inevitable de los procesos naturales. La protagonista narra su historia personal y sus reflexiones, el antes y el durante de la vida en la montaña a través de cuadernos en los que va escribiendo sus impresiones. A ello se intercalan pasajes en los que habla la montaña y en los que el libro asume cierto carácter surrealista. La propuesta es interesante y de gran nivel literario pese a que por momentos, sentí que no es demasiado atrapante. El universo de la montaña y su entorno agobia y se va volviendo más claustrofóbico y solitario cuanto más se sube.
Por medio de la historia personal de la mujer protagonista Trías abre varias temáticas a la reflexión y a la crítica: el impacto de la pobreza y la desigualdad social sobre las infancias, la violencia intrafamiliar y de género, la maternidad. Al igual que en 'Mugre rosa' nos encontramos con una mujer solitaria, con pocos (y generalmente tóxicos) vínculos. El elemento (central en la sinopsis) de la aparición de cuerpos en la montaña no es para mi gusto lo predominante o que tiene preminencia en la novela, pero es lo que desata su desarrollo y resolución a partir de la mitad de la obra. Con ello vuelve a plantearse la cuestión de la maternidad y los cuidados pero desde otro lugar, mucho más inquietante y tétrico hasta el punto de lo demencial. A la vez aparece la temática de la desaparición: ¿alguien reclama los cuerpos? ¿A quién o quiénes le pertenecen? La corporalidad va tomando un rol cada vez más importante y funciona como un reflejo de estados anímicos y situacionales particulares.
Resulta bien interesante el protagonismo que, a través del universo de la montaña, Trías le da a la naturaleza y a nuestra relación con ella, su funcionamiento y ciclos, sus pautas. La montaña no tiene piedad, avanza y dictamina, no deja de hacer actuar a sus agentes, plantas y animales, y el ser humano trata inútilmente de domesticarla. A lo largo del texto hay alguna que otra referencia al Popol Vuh y es claro que, aunque a veces solapadamente, hay una fuerte reivindicación ambientalista por parte de la autora. Esta es una temática importante y que a veces no se aborda lo suficiente o no se tiene tanta conciencia de ella. Siento que el libro le da visibilidad a la temática y eso me pareció un buen aliciente.
Más adelante continuaré leyendo a Fernanda Trías porque hasta el momento no me ha defraudado. Este libro, aunque me resultó más complejo de todas maneras me pareció brillante artísticamente, literariamente. La escritura de la autora es destacada y trae a primer plano de forma novedosa temáticas que aunque pueden generar cierta incomodidad, son pertinentes y a veces no tan abordadas. Siento que además de la satisfacción por la belleza de la prosa, Trías es sincera con el lector y se toma el tiempo de reflexionar profundamente sobre lo que le interesa exponer dejando ver de paso todo ese proceso de reflexión. En el panorama de la literatura contemporánea latinoamericana, pienso que es una escritora fundamental.
Una mujer y una montaña. Las dos narradoras de esta historia. Una escribe en sus cuadernos como puede, apenas pudo aprender a hacerlo. La escritura y el lenguaje como escape y como regreso, como forma de recordar, de volver, de comprender, de nombrar, de validar, de conocer y reconocer. La otra, en su grandeza y majestuosidad, nos muestra quien es. Su memoria, cómo está ahí desde el principio, salvaje e imponente, cómo somete y gobierna sobre todo.
Fernanda construye así un relato con una fuerza arrolladora, en una atmósfera casi mística pero a la vez muy real, que te atrapa y no te suelta, con su estilo tan personal y marcado, y nos habla de soledad, de identidad, de pertenencia, de la rabia e impotencia, de los cuidados, del vínculo materno, a veces complicado, a veces roto, a veces deseado, otras detestado. Conversa sobre la vida y la muerte, y de cómo nos relacionamos con ellas, sobre violencia, deseo y el propio cuerpo, sobre la naturaleza y su fuerza implacable, hay ira y furia, de la que se enquista como un veneno y hace daño, hay destrucción, hay denuncia y hay preguntas, aunque no siempre con respuestas.
Hay mucho entre estas páginas, creo que es una historia que puede tener varias lecturas, y yo siento que debería volver a leerla para ahondar más en ella y comprender todo lo que contiene. Al no seguir una estructura típica hay puntos que se quedan en el aire y reconozco que me quedé algo insatisfecha con el final. Quería respuestas, explicaciones, la conclusión. Pero después de reposarlo un tiempo, de volver a algunas partes, de ver alguna entrevista de la autora, me he reconciliado con ese sentimiento. Me gustaría saber más, sí, pero también está bien así, lo realmente importante está escrito y es brutal
Hay un cambio fuerte entre sus libros anteriores y este, o al menos, entre La Azotea, Mugre Rosa y este libro, los otros tenían una trama mas centrada, un sentido de fondo más fácil de dilucidar, en este libro me pasa que claramente no termino de entender a que trata de hacer referencia, de que temas existenciales trata. O sea, veo que hay algo relacionado a el ambientalismo, nuestra relación con la naturaleza, pero no va solo de eso, hay otras cosas de fondo, que no me terminan de cerrar, creo que es un libro que disfrutaría mas después de tener una charla con alguien mas para ver que podemos acordar. Esta muy bien escrito, es super disfrutable de leer, Trias sabe como mantenerte atento y como deleitarte con el uso de las palabras. Es un poco viajada la experiencia, tiene esta onda media chamanistica que se puso de moda recientemente en la literatura latinoamericana, una especie de misticismo nativo que gira en torno a la extraño de lo natural, no es necesariamente lo que mas me gusta, pero como es una onda nueva, por ahora me gusta en dosis pequeñas. Pense que lo iba a disfrutar mas, es bueno, pero hay algo ahí que, como no me cierra, no me permitió disfrutarlo del todo.
«Las almas salen de la tierra. Salen con las piernas enredadas. Raíz ronca, su grito ensordece a los perros. Un estremecimiento sacude la ciudad. Es el frío que baja de la montaña, dicen. Miran hacia arriba con rencor: ¿qué hicimos para nacer acá?, ¿por qué merecimos esto? Sopla, dicen, hiela. Es el viento que enloquece. Las almas vestidas de seda roja vuelan su vuelo sin cabeza. Se inclinan sobre la mujer a la que llaman la montañera: tiene una pierna de rama; barbas de musgo le cuelgan de los dientes; exhala el olor de los pantanos; hongos blancos le brotan bajo la axilas y tiene los dedos retorcidos como nudos de árbol; una mata de helecho le crece en la cabeza; la lengua, una babosa; los ojos, pequeños caracoles sin concha. La montañera se alimenta de brasas y ceniza, del sexo expulsa una lengua de colibrí —va chupando el néctar de todas las flores—, y en su corazón zumba un enjambre de abejas. La mujer no duerme; la mujer escribe. No hay luna ni estrellas».
Es un libro onírico, lleno de símbolos y pensamiento filosófico, basado en una relación y una transfiguración constante entre una mujer y una montaña
Este libro con matices góticos se abre al ecosistema del bosque de niebla inspirado en los cerros orientales de Bogotá y construye una historia cruda, enrevesada, inesperada donde aparecen la maternidad y la feminidad en el centro de muchas preguntas que la autora plantea.
La historia está llena de conflictos y contradicciones. Hay belleza, cotidianidad y locura. Todas muy bien tejidas con el estilo cada vez más bello de Fernanda Trías y una estructura circular muy original del libro.
Quedo admirada por esta obra y muy feliz de ver el crecimiento de Fernanda, una de las voces más auténticas de la literatura latinoamericana contemporánea
Enigmática, Fernanda vuelve con con el estilo atmosférico en esta novela.
Metafórica, desoladora y oscura la historia nos plantea a dos protagonista, la montaña y una mujer, ambas con muchas cosas en común. Fernanda vuelve a presentar la maternidad, la naturaleza, el impacto humano en el ecosistema y la soledad y aunque son elementos que aparecen en otros de sus textos jamás se siente repetido.
Las descripciones se vuelven vividas, opino que es una novela muy sensorial y que sus personajes están llenos de abismos.
¿Quién se pregunta qué es lo que sueñas las montañas? Lo que se encuentra más allá del bosque de niebla y el camino de regreso a las figuras maternas más relevantes de la cultura latinoamericana: la abuela y la madre.
Terminé anotando casi la mitad del libro por el hermoso uso del lenguaje que tiene la autora en el libro. Terminé conectado mucho con la protagonista por como habla de mantener cuadernos para que la memoria permanezca.
“Si alguien viniera ahora y me dijera: Este es el cuerpo de tu madre, yo le respondería: Un cuerpo no puede cuidarme. Y si ese alguien me dijera: Acá lo tenés, agarralo, yo le respondería: No se puede agarrar lo que no se ama.”
Fernanda Trías lo ha hecho nuevamente. He aquí el libro más interesante y complejo que he leído en mi vida, junto a "La cresta de Ilión" de Cristina Rivera Garza.
"El monte de las furias" de la autora uruguaya Fernanda Trías, obra galardonada con el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz (2025), es una novela psicológica, en la que tenemos de protagonistas a "La montañera", cuyo nombre desconocemos, y la montaña. Esta mujer, acepta un trabajo como cuidadora de una montaña cercana a Pueblo Pobre, donde vivía con su abuela y su madre. Se instala en una pequeña casa en un terreno destapado junto a un jardín. Ella estaría encargada de proteger la montaña, El Alambre y su cerco eléctrico, además de avisarle al Celador de cualquier anomalía en el sector. Un día comienzan a aparecer cadáveres en la ladera de la montaña, y junto al Celador, entierran al primero, pero luego ella le oculta que siguen apareciendo más, cuando se da cuenta de que la montaña es una entidad viva y con memoria propia, hasta que la relación entre estos cuerpos y la mujer se va estrechando, como si ella fuera la misma montaña, y los cadáveres, sus propios hijos.
Si te gustaron libros como "Carcoma" de Layla Martínez, "Calabobos" de Luis Mario, "La cresta de Ilión" de Cristina Rivera Garza, "Como bestias" de Violaine Berot o alguna novela de Tatiana Tibuleac, te recomiendo muchísimo esta obra.
Los capítulos de la montaña me han parecido de lo más profundos, preciosos, etéreos y contemplativos, otorgándonos su propio punto de vista desde el origen de la existencia, de la Tierra y la naturaleza. Todo este libro es increíblemente atmosférico.
Fernanda Trías, al igual que en "Mugre rosa", nos habla íntimamente de la maternidad desde una mirada compleja. La protagonista mantiene una relación sumamente violenta y brutal con su madre, llena de abuso verbal y maltratos. En el pueblo, su madre bebe, fuma y se acuesta con hombres todo el tiempo, y es espectadora de la decadencia en la que está sumida. Todo llega hasta tal punto, que la joven incendia la colcha de su madre mientras duerme, para intentar acabar con su vida y librarse de sus abusos.
También a lo largo de esta historia, desde su inicio trata el tema de la infertilidad. La protagonista es una mujer infértil, que es abandonada por el hombre que cree amar, cuando este descubre que ella no puede concebir. Hay un contraste entre su vientre y el jardín de la casa. Su cuerpo es infértil como una piedra, mientras que el jardín que ella cuida, es extremadamente fértil, creciendo en su tierra malezas, enredaderas y plantas a más no poder, pues ella tiene el trabajo de cortarlo y limpiarlo todos los días debido a su rápido crecimiento. Esta mujer odia seguir menstruando, pues es un recordatorio de que nunca podrá engendrar un bebé.
Cuando a la montañera “le sube el veneno a la sangre”, como dice ella misma, dominando su actuar, se provoca lesiones, dejando que su cuerpo herido sangre para drenar este veneno. El veneno se puede entender (como dice el título), como la furia que mantiene almacenada y aplacada en su interior, hasta que no puede reprimirla más. Este se podría haber introducido en su cuerpo al momento de nacer, pues nació con el cordón umbilical enroscando su cuello, sofocándola y generando su rechazo hacia la vida. Cada vez que la furia la consumía, ya sea por recuerdos del pasado, o los rechazos de los hombres hacia su cuerpo, ocurría alguna desgracia en la montaña.
La relación con su abuela aquí también es fundamental. Cuando se fueron a vivir con ella, la madre seguía violentándola, y su abuela la defendía contra ella, intentando salvar a su nieta de las garras de la madre trastornada. Es muy importante esta relación por tres cosas. Primero, mientras ella estaba viva, era como un refugio para la protagonista, en el que podía recurrir y esconderse cuando todo iba mal. Lo segundo, luego de su muerte, la recordaba cada instante en que su mente se quedaba en blanco, extrañando su presencia en casa cada vez que veía los objetos que le pertenecieron, mostrando su apego hacia ella. Y tercero, la dedicatoria del libro. Trías dedica este libro en memoria de su propia abuela Perla, y me ha parecido algo emocionante y bello.
Me encantó también la diferencia que se hace entre conceptos del lenguaje, como patio y jardín, mirar y ver, hospital y asilo, monte y montaña (el primero siendo parte del segundo), entre otros.
Me ha llamado mucho la atención la extraña relación que mantiene con Raimondi Guzmán, el Celador, pues tiene una inmensa dualidad. Al ser los únicos dos que viven en el sector, de a poco comienzan a sentir atracción el uno por el otro, pero cuando el Celador ve a la mujer desnuda por primera vez, aborrece su cuerpo, recordándole a su anterior pareja que había quedado embarazada de un día para el otro.
También me gustó mucho el enfoque que se le dio a la fotografía en estas páginas. El hecho de capturar cosas que no se pueden explicar y expresar con palabras, y mantenerlo para uno mismo como un tesoro.
La parte en la que habla sobre las pastillas que se consumen en la ciudad para todo, me ha recordado mucho a la sociedad actual, que vive a base de pastillas y medicamentos para todo tipo de cosas.
La protagonista es una mujer muy imaginativa. Es una persona que tiene un deseo insaciable por estudiar y por aprender cosas nuevas. Sueña con ser una científica, hasta que su madre decide sacarla de la escuela para que trabaje, pues piensa que la enseñanza no le servirá para nada. Todo este libro es el diario íntimo de su protagonista, quien reconstruye una historia familiar invadida por el dolor, y donde narra su vida en el monte, los hallazgos de los cuerpos, sus encuentros con el hombre de la montaña y el celador y sus pensamientos.
Respecto a los cadáveres encontrados en el monte, ella se niega a que sean confundidos con basura. A sus ojos son seres vulnerables que despiertan compasión en su corazón. Estos cuerpos los ve como una parte de ella, como si fueran los hijos que nunca tendría, dada su infertilidad. Cuidó veintiún días el cuerpo de la Revivida para saber qué se sentía hacer nacer, o traer a alguien al mundo.
Este libro es la viva crítica social hacia la contaminación de las fábricas e industrias, el consumismo, apropiación de terrenos, sobreexplotación, tala de árboles y la violencia y abusos (cuerpos heridos abandonados en la ladera de la montaña).
La religión también tiene un papel en esta novela, pues los recurrentes personajes de las mujeres de Jehová, le dicen que la única salvación de su situación, pues creen que es insostenible y que se está convirtiendo en una salvaje y una mujer loca, es a través de Dios. Ella rechaza esta ayuda de las dos mujeres, quienes se van y nunca más vuelven al monte.
"El monte de las furias" nos muestra el cómo podemos encontrar nuestro lugar en el mundo, aunque sea donde menos lo esperamos. La montaña la ha traído para cuidar de los cuerpos, pero así como encontramos un hogar y todo es temporal, también se nos puede ser arrebatado, y ser despojados de él. Esta mujer se convirtió en parte del monte porque ella tenía en parte el monte en su sangre. Es su alma, esencia y corazón., y vuelve al lugar al que siempre perteneció.
”Veintiún días la había forzado a respirar solo para saber qué se sentía: hacer nacer, traer al mundo. Decir: fui yo. Mío, mío, mío.”
Este libro me fue un poco meh. Ni bueno ni malo. Como que hay un conjunto de temas y personajes que revolotean, dan forma a la historia; pero no hay uno que sea central y especifico, lo que me provocó que me sintiera un poco desorientada.
En la novela encontramos a dos personajes importantes: por un lado tenemos a la mujer, que es quien cuida el acceso a la montaña y nos cuenta su día a día a través de cuadernos: las visitas esporádicas de las mujeres Testigos de Jehová, su relación con el Celador e incluso traza un poco de su pasado con su abuela y su madre. Por otro, tenemos a la montaña, que aparece en algunos capítulos apartados en los que nos muestra desde su perspectiva el avance del hombre entre sus caminos y espacios, a su vez de que es consiente de la presencia de la mujer y el Celador.
Entre estos giran los temas la naturaleza, las relaciones de poder (y lo que estas conllevan), la soledad, el deseo, la furia y un sinfín más de cosas, que es mejor conocer al adentrarse a la historia.
Es un libro que puedo recomendar para más que nada debatir, charlar largo y tendido sobre lo que trata o por lo menos con la vista de alguna entrevista de la autora que pueda dar una buena perspectiva (recomiendo un montón la que le realizaron en RTVE).
Tenía ganas de disfrutarlo más pero las expectativas me jugaron en contra. Las expectativas de la propia autora con su libro (mugre rosa que amé) y lo que la sinopsis del libro dice, que si bien habla de una parte de la historia, no creo que sea la principal ni la más relevante.
Este es un libro sobre el linaje familiar, sobre como el trauma de la infancia se refleja en la vida adulta, como las carencias afectivas y económicas hacen mella. Y aunque el tema resulta interesante, no sentí el impacto que he sentido con otras historias que manejan estas ideas.
Algo muy valioso es como la naturaleza juega un papel importante en la narrativa, incluso teniendo capítulos de intervención donde "escuchamos" su punto de vista de los sucesos, no sé me pareció original.
A pesar de que no fue mi libro favorito, seguiré encanta leyendo el resto de libros de la autora.
Solo con leer la primera frase del libro supe que lo iba a amar y no me equivoqué ¡que pedazo de historia! Siento un nudo en el estómago, una tristeza abrumadora que no me ha dejado pararme de la silla por un buen tiempo. Es una escritura que despierta la mente y el alma, hermosamente escrito, para señalar frases sin parar, con twists muy bien conectados y con el recurso literario de empezar con el final que te hace releer y conectar aún más, he comprado mugre rosa para seguir con la autora, ya que de verdad este libro se quedará con migo por mucho tiempo, digámoslo así.
No sabía muy bien qué calificación darle a este libro. Me gusta que no acelera la narración, sino que respeta el ritmo de la historia, lo que da como resultado una estructura muy bien lograda. Es cierto que las descripciones y los diálogos siguen un orden algo caótico debido al enredo temporal y de ideas que hay dentro de la novela, pero eso no le resta valor al conjunto. Al revés, es una obra con mucho potencial, que deja espacio para la interpretación o, mejor dicho, para explorar lo que queda entre líneas. A veces, se siente como un rompecabezas, lo que puede desorientar, pero al mismo tiempo te hace regresar con más curiosidad. El texto invita al lector a adentrarse en un ejercicio de mirar más allá, entre los espacios, una tarea que también se impone al personaje principal.
Aún así, me ha dejado un poco triste. Me pasa siempre con los libros que incorporan la perspectiva de la naturaleza. La montaña es la mejor y LA AMO.
Es la segunda novela que leo de Fernanda Trías y, aunque me parece una persona increíble y cada vez que veo una entrevista suya me dan ganas de casarme con ella, no termino de conectar con sus novelas, aunque la considero una escritora muy interesante. En cambio, sus cuentos me fascinaron. 🌼
Empecé varias veces, no sabía hacia dónde me llevaba la historia, me vi tentada a dejar de leer, pero por disciplina y porque siempre me ha gustado esta escritora seguí.
Al final pude ver, entender más bien, de qué se trataba, pero es un libro con el que no me pude conectar, que me aburrió por momentos. La escritura limpia, pero una historia sin mucho piso.
How we see our world is our world. This book is a different world. Trías gives us insight into a primordial way of seeing. This story is what it would be like for a sensitive, intuitive, even genius personality to interact with the world if it had never been trained into thinking about the world as we are normally trained. A key insight here is that there would be less subdivision. Creatures and objects and the elements would not be seen as profoundly discrete from one another the way we are now trained to see them. Also there would be a recognition of all things, even apparently inanimate ones, as beings. This strikes me as a pre-societal point of view, perhaps like that of the super ancient artists who created the cave paintings. Trías is able to pull this off and still make it accessible by portraying a character who is a sort of medium, or possibly autistic. She is just enough on our side of this perceptual divide to show us what is on the other side.
For anyone inspired by magic realism this book is a feast and a storm. Very enigmatic and poetic and transcendent and full of deep resplendent imagery and texture. It is rich enough to support many different interpretations and so I by no means claim to have identified the only one. Trías goes to the roots of how we exist.
If you like my reviews, my new book might interest you. It answers perhaps the ultimate question of the human condition: Why We Hurt. I worked on it, sporadically, for 14 years.
ha sido una experiencia muy cambiante, al principio me costo entrar un poco en el libro pero luego le cogí el gusto y una parte me ha parecido maravillosa, sobre todo por la forma taaaan bonita en la que esta escrito, pero a la vez me ha echado pra atras algunos pasajes excesivamente turbios, y al final perdí un poco de interés en la historia como tal…. una montaña rusa amigas no sé, pero mas bien que mal
Me lo he devorado en 3 días. Hacía mucho que no conectaba así con un libro y me ha encantado. Está súper bien escrito y la historia es muy chula. Súper recomendadooo 💖
Un libro quieto que desborda poesía y un lenguaje exquisito. Una de las mejores lecturas del año, sin duda. Es cierto que por momentos uno no sabe a dónde de se dirige la historia, pero es ese tipo de libros que más vale el trayecto que el destino. Fascinado con la escritura de Trias, con su uso del lenguaje y su experimentación en la forma de la novela. Un 4,5 estrellas en realidad.
Piel, fuego, montaña, veneno y palabras. Este libro es de los que cuando los cierras empiezas una segunda lectura, la del pensamiento y la reflexión. 🔥
Pensé que sería un libro corto y ligero, pero todo lo contrario. La escritura es densa, poética, simbólica y a veces cotidiana. La temática sobre la relación con la madre y la abuela me tocó mucho personalmente. Recomiendo, aunque no me haya fascinado.
Es imposible quedar indiferente tras leer este poema de 239 páginas. La dulzura y contundencia con la que cuenta una historia llena de dolor, pero también de lucha, resistencia, inocencia y ternura, es una delicia. Agradezco haberme encontrado este relato en este momento de mi vida.
Me gustó: El ritmo de la narración, la delicadeza con la que encajan las palabras, la idea de leer la montaña, el realismo y a la vez la magia de los personajes y sus lazos.
No me gustó: Todo me gustó, pero es un libro que duele, que cala, que conecta muy emotivamente, con todo lo que eso implica.
I don't know if it's because I read this one in Spanish or because she just keeps getting better, but I honestly think this is Trías' best yet
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Let me apologize now to those of you who can’t read this book anytime soon because I think this is Trias’ best yet. (the English translation should be coming in 2026)
While The Rooftop had us stuck in an apartment with a father and daughter and Pink Slime follows a woman in an empty-ish port city, The Hill of Wrath bursts open as a woman leaves the “poor city” and her mother behind to live alone, up in the clouds, taking care of a mountain. She isn’t sure who she actually works for and what she’s actually taking care of: is it nature or, maybe, the barbed wires splitting the mountain?
In a way this is classic Trias - a woman with a complicated relationship with her mother (this is such an understatement), loneliness, identity, caring, and that perfect atmosphere. This time I feel like there’s this sly, albeit dark, humor, showing through and a play with words. I can’t wait to see how this is translated.
I need to go back to the language. I don’t know if it’s because this is the first time I’ve read Trias in Spanish but I noticed word choice is even more important here. Even though the narrator and, in turn, the writing, are simple - we’re reading four of her notebooks- the book still reads as poetic. The narrator would say she lives WITH the mountain, not on or in it. It’s a subtle difference, but it turns the idea of loneliness upside down. She’s never truly alone, she’s surrounded by nature, by living things. Trias also gives language to the mountain itself, not anthropomorphizing it exactly but using the only words she can as the mountain is a pov. It is alive.
This is a nature book where a human isn't trying to conquer it. If anything the narrator knows that humans are more dangerous than what surrounds her. Later in the story dead bodies start to show up, we never know who they are or who's dumping them. I'm still thinking about what this part could mean. Is it about the disappeared? Is it the human violence we can't ever get away from? The woman and the mountain work together to clear the grounds if you will; they share a symbiotic relationship.
Me costó mucho terminarlo. Aunque la premisa me pareció muy poética, el uso del lenguaje se me hizo agotador y a veces rebuscado. No conecté con la protagonista y nunca pude engancharme con la trama (quizás la entendí muy poco). En las escenas más morbosas la lectura se volvió muy incómoda. No fue un libro para mí.