4.5 estrellas.
Cuando Antón Chéjov arribó a la escena literaria, entendió que el propósito de escribir sobre hazañas heroicas y sobre grandes pasiones había sido ya superado, por tanto debía escribir sobre la realidad misma sin pretensiones y sin moralejas. Tendría que evitar repetir los esquemas agotados y las fórmulas exitosas para crear historias que nos hablen más que de sucesos extraordinarios sobre los efectos que estos causan en los personajes. Para ello tendría que valerse de un ritmo literario parsimonioso y anti-climático semejante al de la vida cotidiana. Hoy en día los buenos escritores de relatos siguen escribiendo como les enseñó este gran maestro.
Esta magnífica edición de Alba Editorial ofrece una selección de novelas ligeramente diferente a la que nos han ofrecido otros sellos. El lector encontrará cinco narraciones que gozan de una estructura definitivamente novelesca (la idea de que aquí encontramos los “cuentos más largos” del maestro ruso sería errónea), además las historias se ambientan en escenarios más o menos semejantes (la ciudad, clase media, burócratas) proponiendo una indudable coherencia temática. Tal vez por ello es que se excluyeron novelas tan memorables como “Campesinos”, “La estepa” y “Un asesinato”, las cuales se desarrollan en un ambiente rural y con personajes de diferente idiosincrasia.
Los personajes son los seres que el doctor Chéjov conocía hasta la médula; comerciantes, profesionistas y funcionarios; hombres y mujeres que a pesar de haber experimentado un ascenso en su estatus laboral, no necesariamente verán reflejado un bienestar económico o emocional. La tardía revolución industrial rusa creó una nueva burguesía no exenta de experimentar insatisfacción social. Sin embargo, nuestro escritor evita ocuparse de la cuestión política para enfocarse en la vacuidad del espíritu; entiéndase por ello las grandes carencias emocionales en el alma humana.
El libro inicia de manera pesimista con “Una historia aburrida” que quizás no haya sido la elección más adecuada (el traductor eligió acomodar las obras por orden cronológico). Es posible que los lectores nuevos se sientan un tanto abrumados con esta sombría historia acerca de la vejez y la soledad. El protagonista Nikolaí Stepánovich, es un profesor universitario que narra en primera persona las dificultades que va enfrentando durante la última etapa de su vida. Entre otros conflictos, ha dejado de entenderse con su mujer; cree que sus hijos no valoran su esfuerzo y no goza del derecho a la jubilación. Por si fuera poco su hija adoptiva sufre el rechazo de los miembros “legítimos” de la familia, por lo que ella no encuentra otro camino que el de apoyarse en el amargado y vacilante Stepánovich. El mensaje de esta magnífica pero triste historia es que deberíamos mostrar mayor empatía con nuestros padres y con las personas mayores, pues es posible que estén enfrentando más problemas de los que una persona joven podría imaginar.
La siguiente narración titulada “El duelo” es la más extensa del libro y podría parecernos un tanto lenta ya que dilata en revelar su verdadero conflicto (la búsqueda de la verdad). Sin embargo, en la segunda mitad Chéjov logra finiquitar convirtiendo con gran éxito una historia lenta y dispersa en otra vertiginosa y emocionante. El argumento se refiere a una tensión creciente que no encuentra otra salida más que la resolución absurda y pasada de moda que nadie desea: el duelo. El choque ente Laievski (un hombre disipado, irresponsable y nervioso) y Von Koren ( un resentido de ideas extremistas) simboliza la confrontación ideológica entre el nihilismo y el conservadurismo del siglo XIX. Contrario a lo esperado, el desenlace es luminoso y esperanzador, por lo que he de recomendar ampliamente su lectura.
“La sala número seis” (1892) es la novela más conocida de este volumen y también la más celebrada por su prodigioso alcance social. Se ubica en el pabellón psiquiátrico de un miserable hospital olvidado de la mano de Dios. En su primera lectura propone una novedosa valoración de la enfermedad mental formulando la pregunta ¿quién es el verdadero loco; el paciente que esta encerrado en un hospital o la sociedad torcida que le provoca su padecimiento? Con esta cuestión tendríamos suficiente para desarrollar un gran embrollo. Sin embargo, el tema central de la novela no es otro más que la corrupción. “La sala número seis” debe ser leída por todos los profesionales de la salud y por todos los funcionarios del mundo. El mensaje sigue siendo válido y universal, dejando en el lector contemporáneo la sensación de haberse topado con una gran revelación. Este portento pudo haber sido escrito por Tolstói, pero le corresponde a Chéjov el honor de escribir esta nouvelle que indiscutiblemente podemos considerar patrimonio literario de la humanidad.
Ahora hablemos sobre “Relato de un desconocido”. En tiempos de Chéjov el imperio Ruso albergaba a una enorme burocracia que servía para mantener a la gente empleada pero que no cumplía con el principal propósito de ofrecer desarrollo y bienestar. Este gran elefante blanco operaba para que muchos servidores se refugiaran en la mediocridad o bien para que se envilecieran. Esta novela trata sobre las torpes andanzas de un ilustre pero abyecto funcionario llamado Órlov y de su destructiva relación con una mujer casada de nombre Zinaida. La originalidad radica en que el narrador es el mayordomo Stepan (quién juega un papel decisivo en la historia). Aquí el autor se muestra más crítico de lo usual y en efecto, de las cinco narraciones contenidas en este libro ésta es la que ofrece mayor intriga.
“Tres años” es la gran novedad de este volumen pues no recuerdo haberla visto publicada en otra edición en castellano). Trata sobre temas más mundanos como por ejemplo el matrimonio, de tal suerte que podemos considerarle la novela más amable de toda la colección cerrando el libro con un estupendo sabor de boca. El protagonista Láptev no debió haberse casado con Yulia y esta jamás debió haber aceptado su proposición, pero se casaron como tantos matrimonios que no tienen razón de ser. Para colmo, ninguno de los dos fue capaz de abrir sus ojos a los únicos momentos de felicidad que pudieron haber compartido como cónyuges. El lector notará que esta novela desarrolla una psicología muy profunda, siendo el principal conflicto la baja autoestima que observan los personajes producto de una vida hipócrita y materialista impuesta por el padre del protagonista. Si tuviésemos conciencia del daño que le hacemos a los hijos poniendo los negocios por encima de cualquier otro valor, cederíamos en mucho a nuestra codicia.
Esta edición fue supervisada por el respetado filólogo Víctor Gallego Ballesteros y su traducción no rompe con los ritmos ni complica la sintaxis, por lo que podríamos señalarla como ejemplo de lo que deberían ser las traducciones de libros antiguos. Su trabajo da la sensación de que esta literatura hubiera sido escrita en la actualidad, de modo que el lector joven puede adentrarse sin temor a toparse con lenguaje arcaico o con palabras en desuso. Mi recomendación es que aborde estas obras en orden inverso: empiece con “Tres años” y guarde para el final “Una historia aburrida”, así podrá experimentar con menor dificultad la majestuosa literatura chejoviana.