Escrita en 1953 por Roy Chanslor, Johnny Guitar, novela inédita hasta ahora en español, habría pasado sin pena ni gloria de no haberse fijado en ella la actriz Joan Crawford, que en la madurez de su carrera deseaba protagonizar un western en el que pudiera sentirse como Clark Gable. El director Nicholas Ray se encargó en 1954 de convertir ese relato literario en un mito del cine, una historia épica de amor entre una mujer dura y fuerte, Vienna, propietaria de un saloon frecuentado por muy malas compañías, y un hombre que oculta tras una guitarra su pasado como pistolero. Pasión, celos, mentiras y muerte, que Carmen García Iglesias ha ilustrado realizando un claro homenaje a uno de los clásicos inolvidables de la gran pantalla.
Un western clásico, con forajidos, jugadores profesionales, buenos, malos, amores desastrosos y personajes protagonistas muy intensos. Aun así, varía en el tema central de la narración, porque si en la mayoría de las “novelas del oeste” nos encontramos con algún romance más o menos serio de fondo, en este caso es el punto de partida y motor de toda la historia. Viene a ser un culebrón con fondo de desierto, caballos y tipos duros, la mayoría de ellos predestinados a acabar mal sin remedio. Destaca, por supuesto, el carácter femenino principal: independiente, fuerte, completamente en contra del amor y que termina encontrarlo a su maravilloso principe azul por mucho que se resiste. Entretenida, sin más, con vocación de película desde la primera línea y mucho plano cinematográfico por medio, aunque después la película no se ajustase al texto exactamente.
No suelo leer novelas “del oeste”. Es más, estoy intentando recordar y solo me salen “La última película” y “Hud, el salvaje”, ambas de Larry McMurtry, que tampoco son muy western que digamos. Pero leeré más, porque “Johnny Guitar” me ha gustado y me ha dejado con ganas de más bourbon, damiselas, noches de luna llena y partidas de póquer a cara de perro.
«Vienna, que iba en el centro, no se entretuvo en mirar atrás, hacia el edificio en llamas. Miraba al frente, hacia el puente donde iba a morir de forma tan vergonzosa, intentando controlar el nervio que latía en su cuello, apretando con fuerza las manos, desesperada por poder morir sin inmutarse, sin quejarse y al mismo tiempo odiando aquella situación, la idea de la muerte, el rostro de la muerte; odiando a la vengativa y fanática Emma Small y a sus hombres».
This was the first western I read. Spring '61 age 11. The ladies at the library wouldn't let me check it out (they'd let me check out Gone With the Wind) because it was too 'steamy.' My dad checked it out. I'd seen the movie, which was not your typical 'oater.' I think some of the book and the movie went by the 11 year old. Going to re watch the movie next week and then we'll see about a reread on the book.
a couple of fundamental differences from the movie (which made improvements) but recognisably more or less the same tale, and thus rather enjoyable, with an effective whambam final page