La verdad, me resulta muy complicado conectar con las opiniones de la autora. Su visión de que los niños y adolescentes no tienen que tener límites, que cuestione que tengan que ser escolarizados, que valide la homeopatía y las pseudoterapias, que diga que tienen que comer cuando les de la gana y adaptarnos en todo a ellos, que no tiene nada de malo que se pasen el día pegados a pantallas, que hay que eliminar totalmente los lácteos y la leche de vaca de la alimentación, que los profesores son unos ineptos y que no enseñan nada... francamente, me parece que este libro está plagado de soberbia y de muchísimos consejos para hacer de los hijos unos pequeños déspotas malcriados. No negaré que haya cosas interesantes, también; pero hay tantas aberraciones, que puedo darle, como muchísimo, 2 estrellas.
Se lee de manera amena porque tiene formato de entrevista, con preguntas y respuestas. En muchas opiniones no coincido. No soy madre, no me veo capaz de criticar, pero no estoy muy convencida.