Después de un hecho aberrante de su infancia, Romi, una joven de 23 años, se encuentra atrapada en una historia de silencios. La aparición azarosa de una mujer con la que vive una breve historia de amor le brinda una oportunidad para reorganizar los hechos del pasado con un orden propio, sin rendirle cuentas a nadie.
Una canción para la siesta es un relato que investiga y juega con distintas voces, que se pregunta por lo que elegimos o lo que podemos mirar de un mismo pasado, y por cuánto tiempo puede sostenerse un silencio de manada sin que termine por desvanecernos.
Hay libros que te cortan la respiración y este es uno de ellos. Las palabras se convierten en una traducción del cuerpo; un baile para encantar a la muerte y decirle que no, que todavía no.
Una canción para la siesta es un cuaderno. Es una vida. Es un recuerdo. Recuerdos que plagaron los brazos de Romina. Recuerdos que se convirtieron en canción. Recuerdos que muchas veces no se pueden explicar.
De esta historia me atrapó la dulzura del relato. A pesar de rematar silencios, Romina encuentra paz en revolver el pasado para ver si las piezas del rompecabezas encajan. Para ver si puede encontrar vida en el dolor.
Desde la primera página este libro me absorbió. Fui testigo de cómo el cuerpo habla cuando no alcanzan las palabras, cuando solo se puede sentir.
Al cerrar el libro volví a respirar: me di cuenta que estuve conteniendo la respiración, que caminé con cautela como un gato en el taller de Marisa para no interrumpir la historia. Para saber más. Para sacarle todo el dolor a Romina así dormía en paz.
Me sentí una más de la historia. Y cuando pasa eso solo puede significar una cosa: acabamos de leer una obra maestra.
Me ha encantau. Le pongo fallo a la sinopsis que hace la edi en la contraportada. Creo que cada lectora asume una trama destacada distinta pero para mí gana en plasmar en una prosa no muy enrevesada lo que es crecer acompañada por un trauma de abuso infantil. Me molaría que hubiese desarrollado más la historia de la tía y ver por qué una mujer entrega a su propia sobrina a un abusador, conscientemente. Creo que hay algo de perspectiva Fem que desanudar por ahí. Tiene frases muy muy buenas, y eso q a mí no me suelen gustar demasiado los libros con _frases_. Pero me quedo con ganas de leer más de Gandini. Hay q recordar que es su primera novela!! Aunque lleva escribiendo toda la vida. Además dice en una entrevista que el libro salió en un taller de escritura. Seguro que puede escribir grandes cosas integrando el tema de la música ya q su carrera profesional se centra en ello.
Está muy bien narrado, ha pasado una semana desde que lo terminé y sigo pensando en Romi, en cómo narra su historia y te engancha, como te hace querer saber más, y te hace sentir su piel. Te demuestra que a veces el perdón que buscamos no es el que queremos y el que encontramos de casualidad es el que necesitamos.
“En esa habitación perdida en el medio del olvido, rodeada de basurales, de ruidos, de pobreza, de encierro, el tiempo viene a pedir asilo y se olvida de ser tiempo.”
Que linda su manera de escribir. Ojalá saque otras novelas. La parte de la joyería me pareció durísima de leer.
Una ópera prima maravillosa. Muy bien escrita, profunda, sensible, con mucha poesía para relatar lo indecible y el dolor. Mención aparte para el tratamiento del narrador: sorprendente y original trabajo. Hay una investigación exhaustiva para la construcción de climas y escenarios, un compromiso profundo con la escritura. Da ganas de leer más de Victoria.
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Una pérdida. Un cuaderno. Recuerdos. Silencios. Dos mujeres con mochilas pesadísimas que merecen una segunda oportunidad.
Con una manera de contar muy cercana, simple, hasta tierna, la autora nos pone en el lugar de espectadores de una historia oscura, fuerte.
Es de esas historias que perduran en uno aún después de haber terminado el libro. Porque reflexionamos sobre lo leído, porque nos atraviesa, porque podemos sentir lo que sus personajes viven.
El amor como salvavidas, cómo pócima para exorcizar demonios, para dejar de callar.