El 19 de septiembre de 1983, una chica de catorce años murió al precipitarse desde el tercer piso de un reformatorio de San Fernando de Henares vinculado al Patronato de Protección a la Mujer. Pese a la gravedad del caso, ya que la joven murió bajo tutela del Estado, los jueces dieron carpetazo a la investigación con una rapidez pasmosa y la historia de aquella chica acabó perdiéndose en el olvido. Hasta ahora. Marta García Carbonell, Esther López Barceló y María Palau Galdón se propusieron dignificar la memoria de Inmaculada Valderrama, que así se llamaba la protagonista de aquella tragedia. Sirviéndose de archivos y de testimonios, las autoras sacan a la luz muchos detalles desconocidos del caso y se adentran en el siniestro funcionamiento del Patronato de Protección a la Mujer, una institución franquista dirigida al control de las mujeres y que siguió operando hasta 1985, bien entrada la democracia.
Marta García Carbonell (Gandia, 1999) es periodista e investigadora sobre memoria democrática con perspectiva de género. Interesada desde bien pequeña en la memoria y el feminismo, estos dos ámbitos han marcado tanto su vida profesional como la personal.
García se graduó en Periodismo por la Universitat de València y cursó el máster en Estudios de Género y Políticas de Igualdad en la misma universidad. En 2023, presentó su trabajo de fin de máster, titulado Buenas y malas niñas: análisis de las identidades femeninas y los roles de género en los cuentos infantiles durante el franquismo (1941-1960), un estudio sobre la literatura infantil durante la dictadura y su papel como herramienta fundamental en la trasmisión de los estereotipos de género.
Durante sus estudios, Marta García Carbonell hizo prácticas en la delegación de La Safor del diario Levante-El Mercantil Valenciano y en la Casa de la Cultura Marqués González de Quirós en Gandía dentro del programa La Dipu et Beca. Su experiencia laboral incluye también un año en el gabinete de comunicación de la Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencia (SGISE).
En 2023, publicó junto a María Palau Galdón su primera obra, Indignas hijas de su patria. Crónicas del Patronato de Protección a la Mujer en el País Valencià. Este trabajo, resultado de la IV Beca Josep Torrent de la Institució Alfons el Magnànim y la Unió de Periodistes Valencians, se adentra en la realidad de un organismo creado en 1941 y disuelto en 1985 que persiguió «la dignificación moral de la mujer» con el objetivo –al menos sobre el papel– de controlar y eliminar el ejercicio de la prostitución clandestina de menores de edad. Sin embargo, se erigió como un sistema de control patriarcal sobre la población femenina que trató de imponer un arquetipo homologado de mujer regido por la decencia, el recato y la castidad.
También juntas, han divulgado la memoria de las supervivientes del Patronato, las víctimas del franquismo y las mujeres republicanas en medios como La Vanguardia, elDiario.es, El Salto, Pikara, El País y Quaderns de Memòria i Justícia (publicación de Memòria i Justícia. Acció Ciutadana contra la Impunitat del Franquisme. Plataforma de Suport a la Querella Argentina – País Valencià).
Libros del K.O. es una editorial que me encanta y, cuando me metí a explorar sus novedades el Día del Libro y me encontré con que habían escrito un libro sobre una víctima del Patronato, fui a por él sin ninguna duda.
Conocí la existencia del Patronato por casualidad, a través de un episodio de La Sexta Columna con el que me topé, también, por casualidad. Y desde que me enteré de qué iba todo aquello es como si me sintiera impulsada a seguir sabiendo más de todo ese horror. Porque sabemos de muchos horrores de la dictadura, pero sabemos poco de los que afectaron (y siguen afectando) más específicamente a las mujeres.
El libro me resultó un tanto caótico en ocasiones (reflejo de la experiencia de las propias investigadoras) y a veces siento que se repite la misma información en varios capítulos. No obstante, también considero que es difícil contar de otra manera la historia de Inmaculada y de muchas otras mujeres que sufrieron el Patronato en sus carnes, teniendo en cuenta lo escaso de toda la información (a pesar de todos los esfuerzos de las autoras).
Todas deberíamos conocer esta historia para que, ni Inmaculada, ni muchas otras compañeras, mueran también en la memoria colectiva.
En este libro hay dolor, terror y rabia, pero también justicia, reparación y memoria. Ojalá todos aquellos que sueltan lo de "con Franco se vivía mejor" leyeran este libro, ojalá. Una lectura necesaria para conocer nuestro pasado y no repetirlo.
Exhaustivo, documentado y emotivo este thriller-retrato-perfil de la historia de la muerte, con dudas por esclarecer aún, de Inmaculada Valderrama en la institución franquista Patronato de Protección de la Mujer. Hay momentos, capítulos, que hielan la sangre, como la oscura Torre B, o las palabras sinuosas del juez al padre de Inmaculada para que no se esclareciera su muerte y no pidiera verdad, justicia y reparación. Un abrazo a los Valderrama Morato por el sufrimiento que aquello supuso. Otro texto brillante de las autoras de Indignas hijas de su patria. (Y gracias a las autoras por citarme y citar al equipo de Bisílaba ❤️)
Escuchar a las autoras y algunas de las víctimas del Patronato en la presentación que hicieron en la FLV fue un regalo del que todas las presentes no podremos olvidarnos. Como tampoco debemos olvidarnos ni permitir que nos hagan olvidar todo lo que ha pasado. "De su piel nacen nuestros derechos. Y reconocer esto es profundamente político." Cita Nerea Barjola en su prólogo y no podría ser más clarividente.
Nuestra obligación es hacerles llegar el mensaje no a las convencidas y convencidos, si no, como dijeron las propias autoras, a los que están por convencer. Tenemos que recuperar la voz que por tantas décadas se ha silenciado y seguir nuestro propio mensaje "divino": que la vergüenza cambie de bando. Gracias por vuestra investigación, por darle nombre e imagen a Inmaculada y hacernos conocer nuestra historia.
Me enteré que existió una institución llamada el Patronato de Protección a la Mujer después de ver Alumbramiento, de Pau Teixidor, inspirada en Peñagrande, una maternidad donde tantas mujeres sufrieron violencia, abusos y el robo de bebés.
Más tarde leí La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes, cuya historia transcurre en parte en el psiquiátrico de Ciempozuelos, donde fueron encerradas muchas mujeres por no ajustarse a las normas franquistas.
Y después llegó Indignas hijas de la patria. Un libro que me ayudó a entender por qué mi abuela hablaba con miedo de las monjas y por qué alrededor de edificios como La Cigüeña, en València, circulaban tantas historias y tantos silencios.
Es un libro demoledor. El cuento de la criada a la española.
Tenemos muchísimas cuentas pendientes con la memoria en este país, y especialmente con la memoria de las mujeres. Libros como este ayudan a rescatarla del olvido y a ponerla, por fin, sobre la mesa.
“Que Dios nos pille confesadas. O no. Mejor aún: que Dios nos pille informadas.” ❤️🩹
Una lectura dura, però necessària per entendre. Marta, Esther i Maria reconstrueixeb el sofriment, el control i la violència institucional exercida sota el paraigua del Patronat i el nacionalcatolicisme a través de la història d’Inmaculada.
El més colpidor és com t’obliga a mirar de cara a una part de la nostra història que encara té conseqüències en el present. Si faltaven motius per combatre qualsevol fanatisme religiós, la història d’Inmaculada n’és un de més. Farem honor a la seua memòria. Recordarem.
Desde hace tiempo sabéis los que me seguís aquí mi gran interés por el patronato de protección a la mujer. La verdad que leer este libro ha sido una maravilla. Pelos de punta. Que todo el mundo conozca a Inmaculada.
Mi frase en esta ocasión, a pesar de que es una cita dentro del libro, será:
[No] se trata de que tanto dolor, muerte y asesinatos en todas partes del mundo nos obliguen a sentirnos permanentemente culpables por ello, pero sí de comprender que, desde el momento en que haya un solo desaparecido (…) o un solo torturado en el mundo, todos los demás somos sobrevivientes de un sistema que no dudaría en desaparecernos. Alma Delia Murillo.
No podemos no ser sobrevivientes, pero está en nuestro poder ser conscientes de ello.
Este libro es un manual de memoria democrática feminista con todas las letras. De cómo hacerlo, del proceso, de las trabas, del compromiso, de la emoción. De todo lo que significa. Gracias a las tres por escribirlo.
Libro muy necesario puesto que es un tema del que es muy complejo conseguir información y/o documentación y del que se sabe muy poco. Me ha encantado como está escrito, una lectura muy amena dentro de la dureza del tema.
Como profesora de Historia no me cansaré de explicar que paso en el franquismo para todos los y las jovenes que creen que la dictadura les queda lejos, no fue para tanto o que con Franco se vivía mejor y gracias a libros como este puedo hacerles llegar más historia, información, nombres y casos.
Como persona con documentación española y mujer solo tengo que decir que me alegra saber que hay gente trabajando para que el olvido sea selectivo y no impuesto.
Memoria histórica necesaria. Antropología de género imprescindible. Igual cuando lo termines quieres quemar contenedores pero es que es necesario conocer todas las represiones a las que hemos sido sometidas “por nuestro bien”.
Una investigación periodística híper minuciosa, hecha a 6 manos y con una sensibilidad increíble. Que la historia de Inmaculada se haya rescatado del olvido se siente como una redención y como un acto de justicia con todas las "suicidas" que tuvo el Patronato que hace que acabes el libro con una sensación de alegría en el pecho.
Gran labor de investigación que culmina en un libro super necesario.
Me parece increíble que este organismo existiera durante 10 años de democracia y que jamás hubiera escuchado hablar de él hasta que leí "Un aborto, 8000 pesetas".
Libro totalmente necesario. Lo he devorado en una tarde y seguramente hoy tenga pesadillas con el Patronato. Espero que la familia Valderrama Morato y todas las mujeres supervivientes encuentren paz algún día…
Un meticuloso trabajo de investigación sobre Inmaculada Valderrama, una niña de 14 años, que murió en un reformatorio del Patronato de Protección a la Mujer en 1983 -después incluso de la transición- y que propició el cierre de esta terrible institución recreada por el franquismo en 1941 para encerrar y castigar a las mujeres que no respondían al modelo de mujer nacionalcatólico. Un episodio, el de Inmaculada, plagado de irregularidades, zonas grises, carpetas vacías, silencios ominosos y muchas preguntas por responder. Además del trabajo investigador, impecable, y de la voluntad obsesiva por hacer justicia y reparar en la medida de lo posible las injusticias cometidas, las autoras son capaces de transmitir emociones, tan importantes para despertar conciencias.
Vaya por delante que me parece que las autoras han hecho un trabajo magnífico de investigación y admiro su tesón a la hora de desenmarañar esta red de informes, testimonios y tapaderas, y que consigue algo nada fácil: narrarlo de forma accesible para prácticamente cualquier lector y con un ritmo ágil.
Siiiiin embargo, y pese a sus virtudes (la mera existencia de este libro lo es), creo que es precisamente la forma de narrar lo sucedido lo que termina jugando en su contra, y es que si bien empieza escrito casi como un thriller, conforme avanza cae en un tono cercano al true crime y termina con un epílogo que a veces puede resultar incluso frívolo y que me ha hecho fruncir el ceño unas cuantas veces (no tantas, eso sí y obviamente, como las que me he cagado en la gentuza que regentaba el Patronato).
Con todo, pecata minuta frente al hecho de haber sacado a la luz otra de las maravillosas obras de la siempre benévola y entrañable Iglesia y cómo el Estado les falló a incontables mujeres.
En fin, hay que leerlo, y más en estos tiempos en los que hay gentuza que no dudaría en devolvernos al siglo pasado.
emocionada por esta historia, y sorprendida porque me parece alucinante que apenas sepamos de la atrocidad franquista que supuso el patronato de mujeres, y, que además, siguiese operando bien entrada la democracia. un libro didáctico, que intenta hacer justicia (yo creo que la hace) y honra la memoria de inmaculada valderrama, víctima del sistema ya a los 14 años. me encantan las intervenciones del doctor cabeza, icono jesusgilista.
Riguroso y arduo trabajo de las autoras para desvelar la muerte e historia de vida de Inmaculada. Fundamental para acercarnos al funcionamiento del patronato de mujeres, vigente hasta ya entrados los años 80. Imprescindible para comprender la historia de las grandes olvidadas de nuestra sacrosanta transición.
He devorado el libro. Me he indignado, que sufrido y he llorado con la historia de Inmaculada, sabiendo que ella representa a muchas otras victimas de un sistema represor brutal. No he podido parar de pensar en ningún momento en cuantas mujeres con las que nos cruzamos diariamente que pueden ser supervivientes del Patronato, y nunca lo dirán por miedo, por vergüenza o por un simple acto de autoprotección. Se habla mucho de los represaliados del franquismo (y falta hace), ¿Pero que pasa con estas niñas, adolescentes y mujeres? Ojalá este libro llegue muy lejos (ojalá a todos los institutos y bibliotecas) y tenga toda la repercusión que esta historia olvidada se merece.
Tomando como punto de partida la muerte de Inmaculada, una niña internada en un centro del Patronato de Protección de la Mujer, las autoras nos adentran en los rincones más oscuros de esta institución.
Con un estilo periodístico, reconstruyen los hechos y sacan a la luz las prácticas y los secretos mejor guardados de estos “internados”.
Todo comienza cuando conocen la historia de Inmaculada, una niña de 14 años que falleció tras precipitarse desde un edificio mientras se encontraba bajo la tutela del Estado. Convencidas de que el caso nunca se investigó como debía, las autoras emprenden una exhaustiva investigación para intentar esclarecer qué ocurrió realmente y descubrir la verdad detrás de su muerte —¿o quizá de su asesinato?— a través de testimonios, entrevistas con antiguas trabajadoras y compañeras del centro, documentos judiciales y noticias de la época.
A partir de este caso, el libro también da voz a muchas otras niñas (ahora mujeres) que fueron maltratadas y privadas de libertad en esta institución franquista, que continuó funcionando sin apenas control ni supervisión hasta bien entrada la democracia, cerrando finalmente en 1985. Fue “gracias a” la muerte de Inmaculada, que se decidió que el Patronato de Protección de la Mujer debía desaparecer.
Gracias a libros como este, podemos tomar conciencia de las atrocidades que se cometieron contra tantas mujeres —en este caso, menores de edad— por no ajustarse a determinados cánones o normas sociales. Bajo la excusa de “educarlas” y “reencaminarlas”, se vulneraron sistemáticamente sus derechos y se ejerció una violencia difícil de imaginar.
A nivel literario, en algunos momentos me ha parecido un libro algo caótico y desordenado, e incluso un poco repetitivo. Sin embargo, en este caso estos aspectos no han hecho que disfrutara menos de la lectura: me ha parecido muy interesante y me ha mantenido enganchada de principio a fin.
Relatos como este, que recuperan la memoria y dan voz a las víctimas, nos permiten conocer algunos de los capítulos más oscuros de la historia de nuestro país. También nos recuerdan la importancia de proteger la democracia y los derechos fundamentales, para no olvidar nunca hasta dónde puede llegar una sociedad cuando se normaliza la falta de libertades, especialmente para los más vulnerables.
Se me han saltado las lágrimas en varias ocasiones. He tenido la suerte de haber nacido en una época totalmente distinta y totalmente alejada del contexto que se plasma en este libro, y la desgracia de no haber escuchado nunca hablar del patronato ni de Inmaculada. Me parece muy grave que desconozcamos tantas partes de nuestra historia. Que no caiga en el olvido.