A veces, para encontrar un lugar propio, es necesario romper algunas reglas, aunque eso pueda destruirte.
«Mis dedos producen un espasmo y por un instante, hacen contacto con los de él. Me tenso. Retraigo la mano. No debería haber hecho eso. Fue tan rápido que ni siquiera pude sentirlo. Estoy llevándola hacia mi muslo cuando me agarra y enreda nuestros dedos. Quedamos así. Sosteniéndonos. Mi pecho sube y baja entrecortado. Mi cuerpo vibra. Y entonces siento la extrañeza. Su piel. Es caliente. Un calor artificial. Reconozco esa frontera, esa línea entre lo que queda y lo que ya no está. Es siniestro, sí. Y justamente por eso, irresistible. Giro nuestras manos, con miedo, porque no quiero interrumpir lo que está pasando. No quiero equivocarme, no quiero que esto termine».
Ariana es joven, lindísima y está donde tiene que estar. Desde chica aprendió que el talento es un proyecto y la belleza, una obligación. Cuando una vida privilegiada se disciplina para que no haya ni una sola nota fuera de registro, el éxito, obediente, llega. O, mejor dicho, está por llegar. Solo falta que firme el contrato que le ofrece la discográfica más importante de Estados Unidos. Pero a minutos de hacerlo, bloquea a todos sus contactos y escapa a Buenos Aires, su ciudad natal. Perturbada por el control obsesivo de su propio peso, por no ser la que imaginaron y por un dolor que insiste, está dispuesta a probar todo con tal de evadirse. Fiestas, pastillas, sexo casual, incluso un "trabajo de verdad". En una funeraria. Cambia los flashes por la constancia de tubos fluorescentes, las alfombras rojas por mesas donde aprende a limpiar, preservar, maquillar y vestir cadáveres. Restaura lo que fue deshecho con violencia para una última puesta en escena. Entonces, ocurre lo Teo, su primer amor, muerto trece años atrás, vuelve.
Visceral, ácida y erótica, Oriana Sabatini trenza lo fantástico con una autopsia mordaz y contemporánea sobre el cuerpo como capital, la identidad como producto y el deseo como forma extrema de resistencia. Una exploración adictiva sobre el control, el hambre -de alimento, de aplausos, de afecto-, sobre la violencia silenciosa de la perfección y el peligro de volver a donde una fue feliz. Carla Quevedo
1,5 ⭐ Realmente me sorprende mi voluntad por terminar el libro, esa media estrella se la doy por el final que me conmovio un poquito pero lo demas 😬
No voy a decir que es como una novela de Wattpad pq no puedo ofender asi a las chicas que escriben y que tanto me dieron. Pero siento que en todo momento que escribe en pose, no puede solo describir las cosas tiene que poner una metafora que intenta ser poetica y simplemente da paja leer (sin contar que describe todo como si eso aportara algo a la trama).
Siento que no tenia un rumbo muy fijo hasta la mitad del libro y aun asi le costaba, no estuvieron bien desarrollados sus problemas y me dio una pobre niña rica sufriendo.
NI HABLAR del capítulo donde empieza a trabajar en la funeraria, no ne suele molestar lo explícito pero esto era ya asqueroso, y me parecía completa desagradable que haga referencias sexuales al hablar de una vieja MUERTA.
Es como un tinte mesio erotico que intenta tener pero es grotesco, no queda sexi aino que incluso da cringe.
En fin si les dio fomo leerlo como a mi DEJENLO PASAR
Bueno el libro para ser su primera obra. A ver, eh, me hubiera gustado que existiera un poco más de conexión entre la primera y segunda parte del libro, que hubiese indicios sobre su historia de amor frustrada, ya que, al final, se supone que es una de las partes definitivas en la vida de la protagonista. Me gustaron mucho algunos detalles, como el hecho de que escogiera los objetos favoritos a los que tendría acceso después de medio partir al final. La mejor parte viene una vez que ingresa a la funeraria, ahí cogió sabor la historia, bastante truculentas las descripciones sobre los procedimientos fúnebres, tuve que poner a un lado la chispeante Coca-Cola que me embutía {guiño al marketing en la novela :P} Ahora, esta tendencia en el mundo hispanohablante de salpicar las conversaciones con palabras gabachas me irrita de sobremanera, esa mala costumbre le ha costado una de las 4 estrellas que pensaba darle a la obra.