Una mujer se pregunta si no hubiese sido mejor no ser madre, una pareja de profesoras que compite y se acompaña con la misma intensidad, dos adolescentes que buscan formas de escaparse de su destino, un corro de amigas en Madrid que se obsesionan con que una de ellas decide tener un hijo de un tipo que conoció en Tinder. Personaje secundario compone magistralmente un bestiario femenino para adentrarse en lo que supone vivir cargando con un mundo interior espeso, complejo y saturado, que se impone sobre el ánimo de sus personajes como una fuerza oscura. Las mujeres de estos cuentos orbitan alrededor de sus hombres, miran para otro lado e intentan mantener a raya el propio ruido, callar las cosas que saben de sí mismas; cargan con un monstruo que amenaza con devorarlas. Cada cuento se interna en la ficción para escudriñar el pozo femenino del que hablaba Natalia Ginzburg y construye con una tensión interna, particular y exclusivamente femenina un sistema para pensar qué significa hoy ser mujer y estar en el mundo.
Es muy bueno. Cinco cuentos, cinco historias de mujeres cuyas vidas giran alrededor de otras figuras: parejas, padres, hijos. Es divertido, está bien escrito y tiene frases para tatuarse; pero además hay un análisis sociológico brutal detrás. Recomendadísimo.
Unha copla desas que habitan a miña cabeza di algo así como “voume por aquí abaixo, coma quen non quere a cousa…” e penso un anaco no libro de Sofía como un xeito de atrapar esas vidas baixas, vidas que pasan desapercibidas en relatos nos que a atmosfera, o ambiente condiciona todo. Disfrutei moito dos contos, especialmente do primeiro, e pensei moito no tranche de vie do que falaba Flaubert e que as veces non é necesario un realismo extraordinario para captalo, só poñer os ollos nos personaxes secundarios
Estaba muy entusiasmada con esta antología. Disfruté mucho de Sutura pero estas historias lamento decir que no estuvieron a la altura. La última "Felicidades" se lleva todos mis aplausos 👏 si hubiera sido la única de la antología no dudaría en ponerle 5 estrellas. Las demás parecen más ejercicios de escritura que no terminaron de pulirse. Faltó edición, tal vez. Sentí que el material del relato era muy bueno, pero le faltaba bastante trabajo antes de publicarse.
De todas maneras la voz de Sofia Balbuena me gusta mucho, seguiré leyéndola.
El ganador del Ribera del Duero más flojo que leí hasta ahora. Es parecido al de Etchebarne, con temas y acontecimientos coloquiales, tiene algo como de costumbrismo porteño, con una mirada femenina sobre los vínculos y la maternidad, pero no funciona igual que el de Magalí. Arranca muy bien, me gustaron sobre todo los dos primeros relatos, pero se va desarmando y el último cuento se me hizo directamente tedioso.
Los cinco cuentos atrapan desde el primer párrafo, se nota que todo está elegido con mimo. Es notable la decisión de capturar apenas unos momentos de la vida de estas cinco mujeres sin cerrar nada, casi ni abrirlo, como si las historias siempre hubieran estado ahí a la espera de ser contadas. Mi favorito, Tsunami.
Me pareció acojonante la perfección con la que se relata como la vida de las mujeres muchas veces orbita al rededor de cualquier otra: marido, amigas, compañeras.
El primer cuento me heló la sangre. Pero me encantó en conjunto.
Es una sensación pero noto que faltó como pulir los textos. La oralidad del último sí que me impresionó, me imagino a Sofía leyendo y releyendo en voz alta, analizando cómo suena después de haber escuchado atentamente conversaciones de ella misma con sus amigas y me lo he pasado en grande con “Felicidades”. Los otros me han dejado una nebulosa quizá por esa falta de precisión. Por otro lado la idea que cruza el libro sobre esas mujeres secundarias que quedan al margen de los ejes principales de las historias me ha parecido fascinante.
Qué placer cuando se nota el progreso de una escritora con el pasar de los libros. Cinco cuentos redondos, cada uno con su composición de lugar y personajes, con sus voces distintas y definidas, en el espacio justo, en los que se puede percibir alguna temática de fondo en común como por ejemplo el estar “lejos de casa” (sea lo que sea eso). “La mejor persona del mundo” nos lleva por los caminos sinuosos del volverse adulta, pareja, hijo, y de repente estás en donde nunca te imaginaste; de pasada toca temas como la incertidumbre habitacional y las miserias de la carrera académica, pero sin bajar línea. “Avenida Rivadavia” hila con maestría lo que debe ser en un buen cuento la historia principal y las reminiscencias / lo no visto o no dicho. La composición de lugar es fenomenal y mediante la acción, las preguntas en indirecto libre y las descripciones logra que nos sumerjamos en el momento vital de la protagonista. “Tsunami” es quizás el más NewYorker-esco y por tanto el menos destacable. La vida académica en el EEUU profundo, ese de los inviernos largos y la sociabilidad de compromiso, alcohólica, que ya nos dejó ver en Borracha menor, aquí aderezado con un poco de lesbianismo y celos. “Mejores amigos” tiene ese cine coming-of-age de principios de siglo de Julia Solomonoff, Milagros Mumenthaler o Inés M. Barrionuevo, con sus veranos eternos y soporíferos, pero por eso mismo llenos de vida. El nombre “Nereo” me encantó; el uso de argentinismos por suerte no suena nunca a pose. Y para terminar por todo lo alto, “Felicidades” es una absoluta obra maestra de la cuentística en español de lo que va de siglo, un homenaje a las “minitas” de los primeros 2000 de Romina Paula en ¿Vos me querés a mí? pasadas 20 años, migración millenial, trabajos precarios, sexo casual y causal, vivienda compartida o padres guitudos mediante, y todas las paradas intermedias. Mirá que la estructura dialógica puigiana pura es un desafío, pero Balbuena definitivamente la pegó.
En «Personaje secundario» Sofía Balbuena presenta cinco cuentos altamente realistas y actuales. Todos ellos entrelazados, de una u otra manera, por la sensación de ser outsider de la propia vida, por esa extrañeza de estar viviendo una vida que pareciera no pertenecerle a la protagonista por completo.
Dudas y preguntas cruzan la vida de las mujeres que dan forma a estas historias: madres sin aparente ganas ni idea de cómo serlo, mujeres que aman pero sin la seguridad de ser correspondidas, sueños que tienen el nombre de otros, nunca el propio, y mujeres que a cierta edad se sienten demasiado viejas para ciertas cosas.
La narrativa de Balbuena es supremamente cercana. Y cumple con ese principio que siempre tanto me emociona: escribir como se habla. Aquí la argentinidad se siente en cada párrafo. Y aunque quizá —no me parece netamente excluyente— esto haga más quejumbrosa la internalización de la obra, es realmente admirable escribir para quien te leerá antes que nadie.
Gracias, Sofía, por atreverte a poner un "deforestada mental" en medio de un libro. Es tan real que duele 😅
Un libro que disfruté, que me resultó entretenido pero que también invita a la reflexión. Somos realmente lo que queremos o seguimos procurando ser lo que otros esperan. Atraviesa, o no, nuestro género las decisiones que tomamos y los roles que asumimos.
No es solo un libro de cuentos; es más potente, es un espejo incómodo donde la identidad femenina se fragmenta entre el deber ser y el deseo silenciado. Toca puntos clave sobre la psicología de los personajes. La obra de Sofía Balbuena disecciona ese "pozo" donde la identidad femenina se diluye en el autosabotaje y la mirada del otro, revelando que el refugio en el reproche o los pensamientos autodestructivos son, en realidad, gritos desesperados por recuperar el protagonismo en una vida que se siente ajena. Estos personajes se cuentan historias para anestesiar la insatisfacción y el peso de las decisiones impuestas, pero al final del día, ese ruido interno —el "monstruo" que menciona— demuestra que el miedo no es a la soledad o a los sentimientos propios, sino a la aterradora sospecha de que, tras haber cedido tanto espacio vital, uno ha terminado por convertirse en un decorado prescindible en su propia historia, un personaje secundario de la película de otro, de la historia de otro.
Aprecio cómo la autora narra a esas mujeres que lidian con un mundo en que se ven relegadas a ser personaje secundario de la vida y necesidades de otro (en la familia, el trabajo, el amor) mientras tratan de conservar su identidad y sus propias aspiraciones o deseos, y arrastran sus limitaciones, porque son personas reales y, por tanto, profundamente imperfectas. Pero también me ha costado un poco “entrar” y conseguir la identificación con los personajes. Justamente, y quizá tenga que ver con eso, los cuentos que más me han gustado de los cinco que componen el libro son los dos últimos, “Los mejores amigos” y “Felicidades”.
Me han gustado los argentinismos, que Sofía Balbuena haga gala de ellos y no los oculte en un español más neutro y comercial, le dan mucha personalidad y realismo a las protagonistas.
En todo caso, es un buen volumen, otro de autora latinoamericana, que ha merecido el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve, razón para estar atentos al catálogo de la editorial Páginas de Espuma, que tanto hace por este género y por dar a conocer a sus autores.
Cinco relatos en los que el protagonismo se lo lleva la carga interior femenina.
Entendiendo por carga todo lo que se tiende a reprimir y no expresar.
La duda, en el caso de una joven doctoranda que se pregunta cómo hubiera sido un camino en solitario en lugar de un embarazo no programado que la deja a ella en segundo lugar frente a los logros profesionales de su pareja.
La sospecha, de una secretaria hacia un marido que cree que le está siendo infiel.
La dependencia emocional de una mujer hacia su pareja, que le proporciona una calma que enseguida pierde cuándo ésta se ausenta temporalmente por trabajo.
El resentimiento de una joven hacia su primo, porque él sabe lo que quiere conseguir en la vida.
Los celos, de aquellas amigas que desean ser madres, que desean sentirse vivas, que fingen alegría por una amiga que logra embarazarse.
Relatos tensos, llenos de inseguridades, frustraciones y rendición, frente a los cuales dan ganas de levantar la voz y decir a estas mujeres que reaccionen, que digan, que hagan, que sean.
La verdad que estoy un poco aburrido de este tipo de cuentos. Emitiendo que la mujer es un personaje secundario para la mirada del hombre, pero resulta que necesito algo más que ese pretexto para poder disfrutar de los cuentos que aquí tenemos . Soy yo seguramente que estoy un poco saturado de este tipo de lecturas, intimistas en los que las mujeres salen sufriendo constantemente, No hay sorpresa no hay lugar a la imaginación es como convertir en relatos todos esas confesiones tristes que aparecen en los programas de maltrato. Que sí que hay que relatarlo y hay que poner voz pero quizá también podríamos hacer otras cosas a la vez. Me ha dejado muy frío. El cuento que aplaudo con las orejas porque es maravilloso es el último felicidades. Muy inteligente.
me interesó mucho la cuestión de la pareja post-maternidad, en el primer cuento, por la manera en la que se puede leer que el tipo solo piensa en sí mismo. es un tema interesante para tratar desde la ficción.
el segundo cuento está ok, y el resto de los cuentos también, pero tengo que decir que los personajes femeninos de estos cuentos (menos la clarita) son todos bastante insoportables. si es la idea está bien lograda porque la verdad me resultaron infumables.
en fin. no es un libro que vaya a recomendar pero estuvo ok.
Balbuena se mete en situaciones bastante cotidianas —la maternidad, la amistad, las relaciones, la adolescencia— y consigue sacar de ellas historias que tienen bastante más fondo del que parece al principio. Hay momentos incómodos, otros que me han hecho sonreír y personajes con los que resulta fácil empatizar, aunque no siempre entendamos o compartamos sus decisiones.
Me ha gustado mucho cómo escribe. Tiene una prosa ágil y precisa, sin necesidad de adornarla demasiado, y sabe entrar en la cabeza de sus personajes sin que los relatos se conviertan en una sucesión de pensamientos. Hay mucho de lo que se calla, de lo que se piensa y de lo que se hace mientras intentamos mantener una apariencia de normalidad.
Creo que precisamente ahí está uno de los grandes aciertos del libro: Balbuena observa muy bien a sus personajes y sabe encontrar la historia que hay detrás de una situación aparentemente corriente.
No suelo terminar un libro de relatos pensando que todos me han convencido, pero con Personaje secundario sí me ha ocurrido. Una lectura que recomiendo y una autora a la que voy a seguir.
Además, no me extraña que haya ganado el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero.
Como dice el titulo del libro, en “Personajes Secundarios” nadie es extraordinario, no hay grandes argumentos; acá solamente hay personajes tratando de navegar la vida, con sus quilombos y sus desafíos de la cotidianidad, lo rutinario. Algunas historias estan mejor logradas que otras, siento que hay algunas que les faltó edición y una vueltita más a la escritura. La última historia para mi es la mejorcita, los diálogos son puro realismo.
le pondría 3,5 y no 4, porque me angustio un poco. Pero los cuentos están buenos, muy diversos en su escritura y temática. A su vez, presente en todos, el concepto de personaje secundario. Algo pasa con el embarazo, el abandono, la rupturas, el otro detras del principal. Quien determina eso? uno mismo (creo yo). Me llevo a la reflexión de que uno debe ser uno mismo, “uno propio”, no el otro. Difícil, pero interesante mirada.
Me gustó mucho como la autora logró que cada cuento tenga su voz particular. En ningún momento sentí que se me mezclaban, todo lo contrario. Si bien hay un gran marco/hilo que une a todas las historias, creo que hay un trabajo artesanal por capturar los detalles del lenguaje a nivel casi sociológico.
El primer cuento y el último me parecieron excelentes, ambos 5 estrellas. Los otros tres, aunque no son malos, definitivamente son olvidables. Siendo mujer cada uno de estos personajes secundarios me interpeló de manera distinta.
Lindo libro para pasar el rato, aunque me hubiera gustado que todos los cuentos tuvieran el altísimo nivel del primero y el último.
Ideas interesantes pero desarrollo irregular. Rescato el último relato. Y no veo que escudriñe el pozo femenino del que habla Natalia Ginzburg. Los personajes de “a propósito de las mujeres” son cercanos, los de “personaje secundario” medio que infumables. A duras penas 3
Busca traer a los personajes que en general son secundarios, como protagonistas. Mujeres atravesando la maternidad, o buscándola, en pareja o encontrando su lugar en la pareja, en la adultez o en la adolescencia. Estuvo bien pero no creo que sea memorable.
Me ha gustado muchísimo. Relatos independientes, muy bien resueltos. Enganchan todos desde las primeras frases. Me gusta mucho cómo va transformando el lenguaje según quién hable y los distintos registros. Muy muy bueno.
Sentí que estaba espiando por la ventana en las vidas de muchas otras mujeres como yo. En algunas ocasiones me ví tan reflejada que dudé de mi salud mental. Los personajes están muy bien construidos y los diálogos del último cuento, Felicidades, son impecables.