Haber descubierto la historia de Saore ha sido toda una aventura.
La novela ha sido escrita por los historiadores Anna Brunnet y Alberto Campillo (@relatohistoria ) y editada por @edicionesb_es .
«La portadora de la luz» ha sido la primera novela ambientada en el mundo tartésico que he leído y, si bien su planteamiento resulta muy original —ya que apenas existen novelas históricas centradas en los Tartesos—, lo que más me ha cautivado ha sido su ambientación.
Las rutas marítimas, el comercio, las creencias y la forma en que se recrea aquella civilización consiguen transportar al lector a una época tan fascinante como poco conocida. Se percibe un gran trabajo de documentación detrás de cada página, pero nunca de forma pesada o enciclopédica; al contrario, la información se integra con naturalidad en la narración y enriquece la historia.
También me ha parecido especialmente interesante la forma en que se reflejan los animales, los rituales y sacrificios, las creencias en los dioses y la rica amalgama de influencias culturales que caracterizaban a los Tartesos. Todo ello está descrito con sensibilidad y rigor, dando vida a un mundo complejo, lleno de simbolismo y matices.
Pero, por encima de todo, destaca Saore, la última reina del mundo tarteso. Es una protagonista con fuerza, inteligencia y una gran humanidad, marcada por el peso de su destino y por las difíciles decisiones que debe afrontar. Su evolución a lo largo de la novela resulta creíble y emotiva, y es fácil conectar con sus dudas, sus anhelos y su determinación para proteger a los suyos y preservar su legado. Es uno de esos personajes que permanecen en la memoria mucho después de cerrar el libro.
Además, la prosa destaca por un tono cuidado y poético que envuelve el relato, aportándole una belleza especial sin restar fluidez. Es una novela que no solo entretiene, sino que también despierta la curiosidad por una cultura que sigue rodeada de misterio y que merece mucho más protagonismo en la novela histórica.
Sin lugar a dudas ha sido una gran novela y tengo muchísimas ganas de seguir leyendo a los autores🤗.
Esta novela me llamó mucho la atención a pesar de ser un género literario que no suelo leer, pero ¿para qué están las zonas de confort? Pues para salir de ellas de vez en cuando y probar cosas nuevas porque sino la vida sería muy aburrida. Aunque la ficción histórica no es mi género predilecto, no me ha impedido apreciar el enorme trabajo de documentación que hay detrás de sus páginas ni el cuidado con el que la autora construye la ambientación y los personajes.
Me llamó la atención porque nos habla sobre la primera civilización de la península ibérica, totalmente desconocida para mí, que es Tarteso. Me ha parecido una civilización fascinante. Apenas sabía nada de ella antes de empezar esta novela y he disfrutado mucho de descubrir su historia, sus costumbres y los conflictos que marcaron su destino.
Más allá de la ambientación, que es espectacular y muy visual, uno de los puntos fuertes de esta novela son sus personajes. La autora consigue que sus motivaciones sean comprensibles y que nos interesemos por las decisiones que toman. Nos encontramos con gran variedad de personajes: entrañables, crápulas, valientes, odiosos, seres de luz, etc., pero quiero destacar la fuerza que tiene la protagonista, Saore. Una mujer que desde que nació, lleva una profecía sobre sus hombros y cómo carga con ella con mucha elegancia, sabiduría y fuerza. Quiero hacer una mención especial a cierto músico, ya que me encantó su personaje y su perrete súper fiel.
También me ha gustado mucho toda la parte de la política. Las alianzas, las traiciones y luchas de poder convierten Tarteso y el Gan mar en un auténtico tablero de ajedrez donde cada movimiento tiene consecuencias y cometer un error puede ser el fin. Esta parte tiene un gran peso en la novela y se va construyendo a fuego lento.
Una cosa que me ha encantado es que hay un momento de la novela en la que cambiamos de localización y pasamos a Emporion. No sabéis la ilusión que me ha hecho, ya que yo soy de esa zona. Ver mi tierra desde el punto de vista del siglo VI a.C. ha sido una experiencia maravillosa que voy a guardar para siempre en mi memoria.
Si tuviera que destacar un elemento que me sorprendió especialmente, sería la religión. Las escenas de los templos, los distintos rituales y la importancia de los dioses dentro de la sociedad tartésica, con esa atmósfera mística que envuelve las escenas hizo que fuera de las partes que más disfruté. Es increíble la labor de investigación por parte de la autora, se nota que ha hecho su trabajo y un poco más.
Así que, pese a que el género literario no es mi favorito, he disfrutado mucho varios de sus elementos y he aprendido cosas que desconocía.
Si os gustan las novelas históricas súper bien documentadas, con personajes bien construidos, una ambientación que te transporta a ese lugar, las intrigas políticas, creo que La portadora de la luz puede ser una lectura muy interesante.
Este libro nos traslada a los Tartesos, una de las civilizaciones más fascinantes que se asentaron en la península ibérica y sobre la que, trágicamente, se ha escrito poquísimo en narrativa.
La novela nos invita a recorrer la vida de Saore, la última princesa del reino de Tarteso e hija del legendario rey Argantonio. La acompañamos desde su nacimiento, marcado a fuego por varias profecías, hasta la dramática caída de su reino.
La atmósfera te atrapa desde la primera página. Además, me he montado un juego personal buenísimo intentando asociar las ciudades y enclaves antiguos que exploran en la novela con nuestras ciudades actuales. ¡Adictivo y súper divertido!
El rigor documental se entrelaza de maravilla con las licencias narrativas que se toman los autores. Logran encajar cada pieza sin que el relato se sienta jamás como un denso libro de texto.
La novela está dividida en cuatro partes, un preludio y un epílogo. Al tener capítulos cortitos, la lectura fluye con un dinamismo increíble.
Acompañar a Saore me ha permitido descubrir a fondo sus costumbres, sus ritos religiosos y la compleja trama política de la época. Vamos, que este libro ha sido toda una inmersión cultural.
Aunque como siembre, quiero ser sincera con vosotros y deciros que el final me ha dejado con la sensación de que me falta la mitad de la historia. No sé si es algo intencionado porque los autores estén gestando una segunda parte, pero desde luego me he quedado con un mono increíble de saber más.
En definitiva, una lectura apasionante para viajar en el tiempo y reivindicar nuestro pasado.