No es fácil hablar de suicidio, y mucho menos confesarlo. Emmanuel Restrepo, actor y productor, se lo cuenta a Alejandra Chamorro, dramaturga y actriz, y de ahí nace "Goodbye", la obra de teatro protagonizada por ellos que se convierte en esto, un libro que deja testimonio para siempre de la existencia de esta pieza teatral, así como una evidencia del amor fraternal que existe entre ellos y se lo que pudo haber sido.
El libro comienza con una serie de cartas entre ellos, recordando el por qué y cuándo fue que Emmanuel pensé en suicidarse, y solo se lo contó a Alejandra por teléfono. Esto da pie a la ola de recuerdos relacionados con la muerte y los traumas que se creían olvidados.
Sus palabras tienen ternura y nostalgia, pintan lugares y situaciones muy fáciles de imaginar, que nos transportan a esos lugares para ser testigos silenciosos de sus vidas, como quien lee un diario que no le pertenece.
Respeto y admiro mucho esa capacidad que tienen ambos, como actores y como personas, de abrir el corazón de esta forma y confesar tantas cosas tan íntimas. Seguramente esa es la razón del éxito de este proyecto de amigos, porque viene de un lugar honesto, doloroso y protegido, en el que todos podemos sentirnos identificados, porque "darle un nombre al dolor es el primer paso para identificarlo", como dice Alejandra en el libro.
Y como dice Emmanuel, para eso se están escribiendo, para reescribir lo que no son capaces de recordar. Ojalá todos pudiéramos reescribir el pasado, pero solo nos queda enfrentarlo en el presente, como lo hicieron ellos, y verlo desde el aprendizaje y la madurez, pero también el dolor y la nostalgia, porque todo eso nos hace ser nosotros mismos, ese conglomerado de cosas que nos hace únicos e irrepetibles.
Nunca había leído una obra de teatro convertirse en un libro, y eso me pone a pensar en como el arte se puede convertir también en otro tipo de arte, y se me hace algo mágico.
Goodbye es un sueño, ojalá no muy lejano, donde cada persona como dueña de su vida también debería decidir hasta donde vivirla.
Conocí a Alejandra y a Emanuel en la FILBo, y son hermosas personas, gracias por creer en el arte y en recordarnos cuan importante es escribir y actuar.