Lo leí por Mariana Matija y ahora he conocido a dos de mis futuras lecturas: Andrés y Gabi.
En este librito, como en los demás de la serie de Conversaciones, los autores tocan un tema desde diferentes perspectivas, intercambiando ensayos, enriqueciendo la conversación desde su muy particular forma y mirada. El tema central: hablar desde lo animal, sobre lo animal, con lo animal, y no solo lo animal, sino lo natural. Yo nunca había escuchado sobre este concepto de LiterNatura, pero sin darme cuenta he estado en leve contacto con eso, desde el mismo libro de Niñapajaroglaciar de Mariana Matija (que es de mis libros favoritos, sino es que el favorito), hasta los poemas de Isabel Zapata en Un país es una Ballena.
Leer sobre lo animal, sobre la naturaleza, no como un paisaje sino como un personaje tiene un encanto maravilloso, como bien los autores ya mencionan en el texto, dejar de poner al hombre en el centro, nos ayuda a recordar que no somos seres aislados e independientes, solo parte de una red, de un ecosistema donde cada miembro tiene una función vital.
Una Conversación Animal nos pone sobre la mesa la importancia de leer más (y escribir quien sabe hacerlo) sobre lo nanohum (naturalezas no humanas) porque es una conversación que necesitamos tener con urgencia por el bien de todos en este planeta.
Que bonito leer a personas que están más conectadas con lo no humano que nos rodea, y llenarse de ese entusiasmo.
Llevo tiempo siguiendo el trabajo de Mariana y de Andrés. Ver que habían sacado un libro juntxs me despertó la necesidad de leerlo, y más sabiendo que la presentación iba a ser en mi “ciudad”. Me gusta que sea un libro a seis manos, tejido, como las arañas. Nunca había leído un libro con una estructura parecida y tampoco había leído a Gabi Martínez. Fue interesante en estructura, aunque me decepcionó los saltos bruscos entre cada escritor. Tienen estilos tan diferentes y puntos tan distintos que no se siente tan fluido como una conversación, al contrario, se siente brusco y un tanto innecesario. No sé, para mi que valía la pena solo leer los fragmentos de Mariana. Porque es Mariana. Porque escribe con tanto cuidado, precisión y asombro, que es contagiosa. Me encanta leerla.