Todo comienza una madrugada, en el barrio de Palermo, donde encuentra en la puerta de un policía una chica joven muerta. Las medios automáticamete echa a la culpa a la víctima por vender contenido, drogadicta o simplemente por salir a bailar con sus amigas. Pero nadie menciona que la joven es hija de una bruja y su hermana, Camila, deberá busca las personas que mataron. Pero estará acompañada por Amanda, abogado reciente recibida de la facultad, que era clienta frecuete de la bruja debe acepta representa a la familia.
En esta historia se abren dos caminos, por un lado los tribunales, la grabadoras y los documentos que construye el mundo juricial y un retrato, que a pesar que es ficticio se asemeja a la realidad, del ritmo de la justicia que a veces quiere resolver rápido para pasar la página. Por el otro, la magia que se manifiesta en limpieza, mezclas con olores fuertes, amuletos de protección y “trabajito” para embocar al protector de la familia y que se despeje el camino de la justicia.
El relato es rápido por la sed de justicia (opinión personal, me hubiera gustado que el ritmo bajara un poco). El desarrollo de personaje, tanto los principales y secundarios, está construido en 3D que podes ver sus miedos, preocupaciones e incluyó ver sus momentos felices y motivaciones previo a la trajeria. Siento que desde el comienzo del relato hasta pasada la mitad el relato se tiraba mas en el lado de Camila y después se equilibraba por la narración de Amanda.
La contrición del mundo de la brujería es asesible a quienes no sabemos mucho o tiene cero conocimiento. Y nos da otra imagen totalmente diferente, que nos muestra en la tele o cine, sobre las brujas y sus trabajaos.
Me encantó y eso que no soy mucho de leer policía pero en este caso es un policía donde el poder de la justicia se entrelaza la magia.
SPOILER: Opinión personal, no estoy descuido que Camila tuvieran que sacrificar su amor, me parece muy injusto y siguiendo el “mandato” o “tradición familiar” cuando el corazón expresa otra cosa
Primera vez que leo a la autora y me dejó fascinada. Novela que mezcla un caso de asesinato y curanderismo, con una herencia familiar que atraviesa toda la historia: lo que se sacrifica en el camino y lo que implica aceptarlo. A partir del crimen de una chica, se exponen prejuicios que pesan más que los hechos. Cómo la víctima termina siendo juzgada por su estilo de vida, junto con una justicia ausente.
Una historia que se siente cercana, que refleja una realidad que se repite y deja en evidencia cómo se normaliza la impunidad.
Rarísimo especímen este libro: es un policial, pero con brujas. Brujas contemporáneas, reales. De las que podría haber en una crónica de Leila Guerriero, narradas con los detalles de la cotidianidad. Ojo, despejen la agenda antes de agarrarlo porque es es un amarre, insoltabe.