Regresa La flor de la sal, la serie ambientada en la isla de La Palma perfecta para leer con los pies en la arena. Tabea Bach. Un fenómeno de la literatura femenina, bestseller del Spiegel con más de 600.000 lectoras. Una isla que impone su propio compás. Una mujer que descubrirá que la receta de la felicidad se cocina a fuego lento. En la luminosa isla de La Palma, la chef Julia ha logrado su sueño de abrir su propio restaurante. Ahora aprenderá que la felicidad no está solo en llegar, sino en quedarse, defender lo que ha construido y proteger las salinas que dan sentido a su nueva vida.
La chef Julia por fin siente que pertenece a La su recien inaugurado restaurate, el Mesón Flor de Sal es un éxito, la comunidad empieza a aceptarla y su relación con Álvaro se ha convertido en un refugio sereno. Pero la calma se rompe cuando un ambicioso proyecto turístico amenaza el frágil entorno que da sentido a su vida. El restaurante, el jardín de sal y el futuro de la isla están en juego. Obligada a posicionarse, Julia deberá enfrentarse a tomar decisiones difíciles y defender lo que ama, incluso si eso pone en riesgo su historia con Álvaro.
En esta segunda entrega de La flor de la sal, Tabea Bach ofrece una novela emocionante sobre el amor puesto a prueba, la fuerza de la comunidad y la valentía de quienes luchan por proteger lo esencial.
Mucho ha cambiado la vida desde que la conocimos en la primera entrega de la serie. Ahora es la propietaria de un restaurante, donde da rienda suelta a su talento culinario creando auténticas obras de arte. Sin embargo, tras los acontecimientos del primer libro, su vida dista mucho de convertirse en un remanso de paz. . Pronto vuelve a verse envuelta en nuevos problemas, sobre todo por culpa de su hermano Jens, incapaz de estarse quieto. Está empeñado en construir una escuela de buceo, aunque para ello tenga que poner en peligro una parte de la isla y las salinas, ese pequeño paraíso que Julia y Álvaro consideran su hogar.
La trama romántica ocupa un lugar muy discreto en esta novela. Aun así, tratándose de una lectura ligera, el gran acierto de la serie está en las maravillosas descripciones de La Palma. La gastronomía, la vegetación, el mundo submarino, las salinas o las abejas cobran vida de una forma tan vívida que es imposible no sentirse transportado a la isla. Si en la primera entrega ya me parecieron magníficas, en esta continuación son todavía más detalladas y evocadoras. Se nota el profundo cariño de la autora por La Palma, una isla en la que pasó muchos inviernos, y la novela acaba convirtiéndose en un precioso homenaje a este rincón del Atlántico. . En definitiva, la combinación de una historia entretenida, unos paisajes descritos con enorme sensibilidad y una gastronomía que despierta todos los sentidos hace que estas novelas sean especiales y que disfrute mucho de ellas aunque se salgan de mi zona de confort.