„Véronique Poulain zeigt uns die Welt der Gehörlosen. Das ist lustig, erfrischend und bewegend.“ L’Express: Hallo, Ihr Arschlöcher!" So begrüßt Véronique Poulain eines Tages ihre Eltern, als sie aus der Schule heimkehrt. Die Reaktion: eine zärtliche Umarmung. Véroniques Eltern sind gehörlos. Das hat seine guten Seiten, kann aber auch ganz schön nerven. Als Kind ist Véronique mächtig stolz, wenn sie sich vor aller Augen in Gebärdensprache unterhält. Doch möchte sie nach ihrer Mutter rufen, muss sie sich etwas einfallen lassen. Und anders als man denkt, sind Gehörlose nicht unbedingt leise Menschen. Véroniques Eltern schmatzen genüsslich, pupsen geräuschvoll in der Öffentlichkeit und haben lauthals Sex. Ganz still ist es bei ihr zu Hause nie. Und richtig wild wird es, wenn ihre Mutter hinterm Steuer eine Diskussion beginnt. Humorvoll, unsentimental und anrührend erzählt Poulain von ihrer Kindheit – und gewährt dem Leser einen eindrucksvollen Blick in die Welt der Gehörlosen.
„Eine wahre Geschichte voller Leben, manchmal bissig und dennoch voller Zärtlichkeit.“ Le Figaro Littéraire
Iba con la idea de encontrarme un libro de ficción, y ha sido toda una sorpresa descubrir que en cambio es una autobiografía.
Verónique Poulain es hija de una pareja de sordo mudos, y aunque confiesa que su vida nunca fue fácil, reconoce que no la cambiaría por nada del mundo. Ha sido muy interesante acompañarla en su soliloquio, y tiernamente divertido conocer sus anécdotas sobre sus fechorías en compañía de sus primos a sus padres y tíos sordo mudos.
Un viaje interesante a lo largo de la vida de una niña que tiene que aprender a vivir en un mundo de sordos. Impresionante la manera en la que cada palabra te deja entender que en un mundo tan silencioso hay mucho ruido.
Un libro que nos muestra un universo diferente: el de las personas sordo-mudas.
En esta novela, la autora relata cómo fue su vida creciendo con unos padres sordo-mudos y ella no, los pros y los contras, cómo tuvo que afrontar el estigma de una Francia obsoleta en donde las personas sordas ni siquiera tenían los mismos derechos que una persona que sí podía oír e incluso habla de su propia vergüenza ante la discapacidad de sus padres.
La pluma de la autora es muy directa e incluso a veces la siento un poco grosera (no sé si se deba a que la escritora es francesa y sea algo cultural) y es por eso que el libro no me terminó de gustar a final de cuentas. Hay algunas partes que me hicieron reír pero sentía mucha pena por los padres de Véronique y no empaticé para nada con ella, se me hacía una persona voluble, fría y egoísta, tanto que terminé enfocándome más en la personalidad de la autora, que en lo que realmente yo quería ver y entender, que era el mundo de las personas sordo-mudas y cómo logran comunicarse y vivir en un mundo lleno de ruido.
Eso sí, es una lectura sumamente ligera, muy fácil de leer y que se puede terminar en un día.
Unas mini memorias de una niñita normal (oyente) que creció con dos papás sordomudos, y digo mini porque son súper cortitas. Están escritas como de a retazos... solo pinceladas que van avanzando en el tiempo, pero que igual dejan una imagen bastante clara. Como ella es joven todavía, y el libro es nuevo, la historia llega hasta más o menos sus 20-30 años nomás, y entonces no vemos cómo ha de ser la vejez para sus papás sordos... pero sí los enormes cambios que ha habido en la cultura al respecto, durante los últimos años, que a ella le toca experimentar de bastante cerca, lo que es muy alentador.
Además de que el tema es muy interesante, me gustó que esta autobio está elaborada con mucha sinceridad y sin mayores ambiciones. Es decir, la autora la hizo sin "tratar de escribir bien" y sin entorpecer por eso el desarrollo de la historia (a veces pasa). No usa palabras enormes, ni descripciones difíciles, ni intenta convertir esta experiencia en algo político/religioso. Para ella, es simplemente la historia de sus primeros años donde, como casi todo el mundo, tuvo una familia, con la sola salvedad de que varios de ellos resultaron ser sordos.
Lo recomiendo harto. Es un libro distinto y además se lee muy pero muy rápido. Y las anécdotas familiares son geniales. Aunque también un poquito tristes.
Esta narrado de forma sencilla, amena y cercana, nos convierte en cómplices de la historia y en vez de tomarlo todo de forma dramática nos regala momentos divertidos que nos harán sonreír o reír con algunas de las anécdotas. Así que es un libro muy en la línea de las publicaciones de Nube de tinta, una historia especial, diferente, que te hace reflexionar, que te enseña una nueva perspectiva de un mundo poco conocido y todo ello en una atmósfera distendida y con una protagonista con la que empatizas
No esperaba para nada esta historia y me terminó agradando bastante. Quitándome la idea errónea y haciendo caer en cuenta que en la vida sordo muda por fuera hay un mundo de ruidos. Da datos bastante curiosos y a tomar en cuenta.
Recuerdo cuando hace años leí “Donde Termina el Arcoíris” de Ahern y una frase hablaba sobre ese “silencio” que se daba entre los protagonistas, es algo que siempre se quedó en mi mente, que a veces el silencio comunica mucho más que las palabras, porque no siempre se dice todo verbalmente. También ocurre que el mes de Enero de este año tomé un curso básico de lengua de señas chileno, que alegremente aprobé, ya que no es un lenguaje universal, en cada lugar existen señas distintas y en Latinoamérica el que predomina es el argentino. ¿Por qué entré a estudiar ese idioma?, porque toda la vida me ha llamado la atención como las personas sordas (La sordera no es lo mismo que ser mudo, lección aprendida) se comunican utilizando las manos como herramientas y pienso que es increíble intentar comprenderlos a pesar de que no solo sea cosa de aprender un idioma, es una cuestión de tolerancia que no siempre es fácil de aprender. Este es el primer libro que leo en mi vida sobre los sordos.
Al principio creí que era un relato ficticio, pero luego me doy cuenta de que era una autobiografía. El principal problema que puede tener el libro es que no está contado de forma cronológica y tampoco está separado por capítulos, es tal cual es el lenguaje de señas, un conjunto de anécdotas, que para los que no están acostumbrados puede llegar a confundir. Véronique, la protagonista indiscutible, nos cuenta su vida junto a sus padres, ambos sordos mientras que ella puede escuchar y hablar, su mundo está derivado a los sonidos, situación que a veces le juega una mala pasada con la gente y con sus propias amistades. Cosas como hacer ruido al comer, que no pueda llamarlos debido a alguna pequeña emergencia o que el resto de los mortales los miren como extraños además de no poder entenderles, la frustran, especialmente en la adolescencia, alternando entre el rol de defensora así como en la que más los juzga y culpa. Fue muy interesante encontrarme con cosas que aprendí en el ASOCH (Asociación de Sordos de Chile), símbolos que conocía pero que en Francia se dicen de otro modo, también nos muestra que a pesar de no poder escuchar ni hablar, los padres de Véronique son como cualquier otro par de padres, un poco más excéntricos y muchas veces sin ningún tipo de filtro, lo que puede dar risa en su momento.
El modo que Véronique tiene para narrar es muy singular, lo hace con una mezcla de humor e ironía ante su situación de vida, mostrando el lado gracioso de convivir con dos padres, más bien, con una gran parte de su familia que no puede escucharla ni comprenderla. Pero también se nos habla de una realidad que no siempre sabemos reconocer. Acostumbrados como lo estamos ante el ruido, los sonidos, asumimos que cualquiera reaccionará ante cualquier tipo de sonido y no siempre se sabe qué hacer frente a una persona que no tiene la capacidad de escuchar e interpretar esas cosas que para nosotros son tan fáciles como rutinarias. A su modo, ese mensaje está implícito en este libro de forma breve y ahora que he podido conocer más de cerca esta situación, siento que se ha eliminado una pequeña barrera a través del lenguaje de señas. Aún con sus pequeñas fallas, lo recomiendo absolutamente. También les recomiendo ver la película francesa "La familia Bélier", basada en las experiencias de este libro.
"El silencio. Impuesto desde que nací, domesticado por obligación y después aceptado por necesidad, acabó haciéndose indispensable para mi equilibrio como una vieja costumbre, un viejo amigo. Es de mi familia. Me reconforta, me tranquiliza y me calma". -Véronique Poulain.
Uno de esos libros que sonaban como una buena idea pero... meh.
"Todas las palabras que no me han dicho" suena como un viaje profundo y esperanzador sobre una niña que nació en una familia de sordos. Habla sobre las dificultades, la soledad, la frustración y la falta de comprensión que puede haber en un mundo que no está hecho para personas con capacidades diferentes y como página por página una niña va obteniendo lo mejor de dos mundos.
Desaforutnadamente, la narrativa y el orden cronológico o de situaciones no apoya al libro. Es un libro tierno, ya que gran parte del mismo está narrado en primera persona por una niña de no más de 10 años, sin embargo, esto no justifica que la forma en que están narrados los eventos y las mil y un divagaciones que hay entre fragmento y fragmento son FATALES.
El libro no tiene capítulos, son como mini entradas de algo así como un diario, pero entre eventos no hay ni pies ni cabeza, además que las descripciones de los eventos hacen que estos se sientan demasiado tediosos.
Es un libro con un título fuerte y que tiene palabras que pueden llegar a conmover a cualquiera, pero al momento de ya estar dentro de la historia, deja mucho que desear. Tal vez sonaba como un título muy pretencioso para una historia un poco vacía. (cosa curiosa, porque creo que lo narrado aquí sí pasó en la vida real y se pudieron haber contado grandes historias con eso)
Attraverso rappresentativi episodi autobiografici l'autrice di questo libro introduce felicemente all'inesplorato mondo dei cosiddetti "Coda" (Children of deaf adults), i figli udenti di genitori sordomuti. Il suo piacevole umorismo aiuta a comprendere nella giusta prospettiva, libera dal disagio e dal dramma, la specificità delle interazioni e la complessità del senso di appartenenza che i bambini e gli adolescenti possono vivere in una famiglia caratterizzata da questa diversità. In particolare è molto divertente la descrizione del modo in cui nel linguaggio dei segni si "parla" del sesso e della sessualità: facendo ricorso a gesti che per i non udenti sono puramente esplicativi e niente affatto scostumati ma che per gli altri interlocutori risultano fonte di volgarità e imbarazzo si generano equivoci spassosissimi. È un invito arguto a condurre una riflessione sulla relatività, l'adeguatezza e l'efficacia di tutta la nostra comunicazione.
A questa lettura consiglio di abbinare la visione dell'eccellente film La famiglia Bélier, diretto da Éric Lartigau, che racconta dello stesso tema con molta ironia e dolcezza.
Spontan von einem Aufsteller aus der Bücherei mitgenommen, weil es interessant klang. Disclaimer: ich bin weder gehörlos noch CODA, habe also keinen persönlichen Bezug zum Inhalt dieses Buches.
Kurzweiliges und leider meiner Meinung nach nicht besonders inhaltsvolles Lesevergnügen. Die Anekdoten sollten wohl im Ton authentisch und unverblümt wirken, kommen aber stattdessen in der Gesamtheit sehr harsch rüber. Ich hatte gehofft, dass mir die Autorin noch irgendwann sympathisch wird, aber spätestens als es um die Geburt ihrer eigenen Kinder ging war es damit dann auch vorbei. Insgesamt so unreflektiert, dass ich mich frage, warum sie dieses Buch überhaupt geschrieben hat. Aber hey, diese Ausgabe hat ja ein Interview mit ihr im Anhang, und genau das ist die erste Frage! Was sagt sie also dazu?
Ich wollte schon immer schreiben, und welches Thema hätte sich besser zum Anfangen geeignet als mein eigenes Leben?
Como curiosidad no está nada mal. Considero que es un libro del que no se puede hablar con toda la libertad que podríamos hablar, por ejemplo, de un relato de fantasía. ¿Y por qué? El libro es una especie de biografía de cómo la autora, Véronique, fue afrontando desde que era pequeñita hasta que fue adolescente el hecho de que sus padres fueran sordo-mudos. Ha habido ciertos momentos en los que me ha sabido fatal el cómo se portaba tanto ella como sus primos, pero, ¿qué puedo decir?, ya sabemos que los niños pequeños no siempre son del todo buenos, ¿no? La historia tiene pinceladas muy dulces y se lee en un suspiro. Recomiendo leerla, aunque sólo sea por conocer un poquito más el maravilloso mundo del lenguaje de signos.
Magnifique témoignage qui m’a permis de réaliser ce que signifie vraiment la surdité dans le quotidien. L’auteur aborde avec humour les situations de la vie quotidienne où, seule entendante de sa famille, elle ressent à la fois colère, gène, honte, fierté, amour et rire. Un superbe livre enrichissant sur cette différence que l’on connait souvent mal et face à laquelle on ne sait jamais vraiment trop comment réagir.
Ganz nett geschrieben. Musste an ein paar Stellen auch echt grinsen. Manchmal hat mir jedoch nicht die Wortwahl gefallen und deshalb kam es für mich an bestimmten Stellen etwas diskriminierend vor, da von Gehörlosigkeit sehr defizitär gesprochen wurde.
If you know nothing about deaf people, get to know them, and read the book. If you know deaf people, read this, and be ready for awkward feelings. Not the best book.
Compre este libro porque su portada se me hace muy bonita y el título me parecio adecuado de acuerdo a la sinopsis.
Tenemos una historia corta, narrada de forma sencilla en anécdotas que la protagonista nos cuenta sobre cómo es el silencio que ha vivido al crecer y comprender una vida con dos padres sordomudos.
Hay muchas situaciones divertidas y otras no tanto, pues a pesar de conocer lo que se vive , se presentan hechos que como terceras personas no logramos comprender del todo porque no hemos vivido con ello en carne propia.
Así que solo nos queda como lectores, disfrutar y ser cómplices de las travesuras que Veronique realiza con sus primos a sus padres.
3.5 Realmente no esperaba que este libro me trajera a una autobiografía, cuando lo compre me llamó mucho la atención la contra portada, pero la sorpresa fue grande.
A pesar de que no me gustan mucho las autobiografía, este libro fue muy bueno.
En este libro encontramos la historia de Verónique, que es hija de una pareja sorda, nos cuenta desde la historia de sus padres, hasta todo lo que ha vivido en toda su vida con una familia de sordos, no todo es miel sobre hojuelas. Me gusto la manera en la que relata su vida, y me hace reafirmar la idea de que todos debemos deaprender lenguaje de señas.
me ha encantado esta historia, pensando cuando la comencé que sería otra movels contemporánea igual a las demás llenas de clichés para descubrir una autobiografía diferente a lo regular, llena de un mundo nuevo, un mundo que existe y que muy pocas veces préstamos atención...
Súper. Me ha encantado como esta escrito de manera fácil y divertida la historia de Veronique. Nunca había visto de esa manera la vida de los sordos. Interesante.
Unas memorias muy interesantes de una hija que nace sin discapacidad de ambos padres sordomudos. Sobre todo muy curioso, se tocan muchos temas que nimca me había planteado: los sordomudos pueden ser muy ruidosos, son más desinhibidos con respecto al sexo y muchas peculiaridades de la lengua de signos. Escrita en un lenguaje muy llano, accesible y llena de sentido del humor
La verdad es que el libro es bastante peculiar, me gusta el modo en el que presenta la historia ya que hace que la lectura sea amena y el modo en el que cuenta las historias cotidianas hace que valores y empatices mejor con las personas sordas.
Je suis en général, peu attirée par les romans de la Rentrée Littéraire mais celui-ci a retenu mon attention. A force de lire et d'entendre de bonnes critiques, j'ai eu envie de découvrir à mon tour "Ces mots qu'on ne dit pas". Quelle grosse claque! Je viens à peine d'en terminer la lecture, encore chamboulée par toutes les émotions contenues dans ce petit livre de 144 pages. Bravo à Véronique Poulain pour ce beau témoignage.
Née de parents sourds, Véronique Poulain elle, entend. Dans ce roman autobiographique, elle nous raconte son enfance, son adolescence, jusqu'au passage à l'âge adulte. Sur un ton naturel et bourré d'humour, l'auteure se confie à nous. Elle ne s'autorise aucune censure et les différentes émotions se succèdent. Véronique Poulain a toujours aimé ses parents et pourtant, elle a pendant longtemps mal vécu leur handicap. Tendresse, colère, honte, admiration, rejet, culpabilité, amour, fierté... tant de sentiments qui se suivent et se mêlent tout au long du roman. Véronique Poulain ne se cherche pas d'excuses. Oui elle a été dure avec ses parents. L'adolescence est une période difficile, les jeunes se sentent incompris et c'est encore pire quand parents et enfant viennent de deux univers radicalement différents. Pourtant, à la fin du livre, on ne ressent que de l'amour. "Les mots qu'on ne dit pas" est un bel hommage. L'auteure nous dit avoir du mal à exprimer ses sentiments et pourtant, ce livre en est rempli. Elle s'exprime à sa manière. Elle n'a pas dit "je vous aime" par les gestes, elle l'a fait avec un livre. Arrivée à l'âge adulte, Véronique Poulain est "une sourde qui entend". Après des années de rejet, elle comprend désormais ses parents et a réussi à trouver sa place aussi bien auprès des sourds que des entendants.
Véronique Poulain nous parle de sa vie, de sa famille mais aussi du quotidien des sourds. A notre époque, les gens différents sont toujours dévisagés mais dans les années 1960 (date de naissance de l'auteure), c'était pire. Il n'y avait pas internet, pas de sms ni de fax. La seule manière de communiquer ? Les gestes. Véronique Poulain a donc appris très tôt cette langue quasi universelle. J'ai aimé tous les paradoxes développés dans ce livre. Les sourds n'entendent pas et pourtant, ils sont plus bruyants que les entendants. Véronique Poulain nous explique à quel point elle était gênée, plus jeune, par les mastications de son père lors des repas et des pets bruyants de sa mère dans le bus. Les sourds ne parlent pas avec la voix mais ils sont capables de communiquer avec n'importe quel autre malentendant dans le monde. Ils sont également plus libres, plus directs. Les sourds utilisent des gestes pour exprimer des idées, ils ne tournent pas autour du pot et ne ressentent aucune gêne à parler de sexe. Au delà du témoignage personnel, Véronique Poulain nous ouvre les yeux sur le quotidien des sourds et nous aide à mieux comprendre le langage des signes, qui demeure un mystère pour beaucoup d'entre nous.
Pour conclure, "Ces mots qu'on ne dit pas" est un roman autobiographique à la fois drôle et émouvant. Véronique Poulain dresse le portrait d'une famille peu ordinaire, la sienne, mais toujours avec humour.
Voici une petite citation qui, à mon avis, reflète complètement l'esprit du livre :
"Dans la langue de mes parents, il n’y a pas de métaphores, pas d’articles, pas de conjugaisons, peu d’adverbes, pas de proverbes, maximes, dictons. Pas de jeux de mots. Pas d’implicite. Pas de sous-entendus. Déjà qu’ils n’entendent pas, comment voulez-vous qu’ils sous-entendent ?"
In der Uni höre ich ja nun so einiges zu gehörlosen/hörgeschädigten Menschen und deren Leben. Auch die so genannten CODA - hörende Kinder gehörloser Eltern - (child of deaf adults) waren natürlich schon Thema. Aber auch wenn wir auch schon unzählige Interviews mit diesen Personen gelesen haben, ist es natürlich nochmal etwas ganz anderes, die Lebensgeschichte in einer solchen Form zu lesen. "Worte die man mir nicht sagt" ist ein wunderbar ehrliches, bewegendes Buch, das einem sagt, wie es nun einmal ist - ohne irgendwelche Beschönigung oder ähnliches. Die Autorin spricht offen über die Gefühle, die ihre - eigentlich gar nicht so - besondere Situation in ihr ausgelöst haben. Vom Schreibstil her wunderbar kurzweilig und zugleich emotional bewegend. Jedem, der sich mit der "Welt" von Menschen mit Hörschädigung beschäftigt und jedem, der einfach nur mal etwas darüber erfahren möchte, lege ich dieses Buch sehr gerne ans Herz. :)
(2.5) Al principio me pareció un tema bastante interesante, además de que la forma en la que estaba contada era muy peculiar, el ir saltando del presente a diferentes momentos del pasado sin ningún orden en particular lo hicieron dinámico ya que en ningún momento me perdí. Sin embargo la historia finalmente no me atrapó. Es la primera vez que puntúo con menos de 3 estrellas a un libro de Nube de tinta y la primera sorprendida soy yo, aún así el libro no me pareció malo, simplemente no conecté con él.
Se lee súper rápido. La verdad esperaba más del libro, tiene un buen título y la sinopsis es buena, el problema fue la autora/protagonista que me pareció alguien muy egoísta y poco sensible, demasiado caprichosa y mamona. No conecté jamás con ella. No es un libro que recomendaría para pasar el rato, si eres psicólogo está bueno para leerlo y analizar la dinámica, pero no creo que sea de esos libros esenciales que hay que leer en la vida, hay más libros y poco tiempo, así que dudo que valga la pena perder el tiempo en éste libro. 6.4/10