Qué difícil es hacer una reseña sin contar demasiado… porque en esta tercera entrega de Vindicare pasan tantísimas cosas que cualquier detalle podría ser spoiler.
Tras acabar la segunda parte y quedarme totalmente impactada con ese final tan sorprendente que me dejó con muchísimas ganas de más, empecé este libro con las expectativas altísimas… y aun así las ha superado con creces.
Esta tercera entrega continúa exactamente donde terminó la anterior y desde las primeras páginas ya te mete de lleno en la acción. Lo único que os voy a contar es que Valeria, tras huir de Axel y Gina, es perseguida por toda la policía de Chicago mientras intenta sobrevivir y enfrentarse a su pasado, descubriendo por fin por qué ella y su madre huyeron de España cuando era niña.
La trama es trepidante, adictiva y llena de giros sorprendentes. En cada página ocurren cosas y es prácticamente imposible dejar de leer.
Acción, violencia, asesinatos, venganza, tensión, un toque de ciencia ficción… pero también escenas divertidas, momentos cargados de emoción y otros llenos de pasión. Cuando pensaba que después de dos entregas Valeria ya no podía sorprenderme más… lo ha vuelto a hacer. Se ha convertido en uno de mis personajes favoritos y, sinceramente, el final me ha dejado con muchísimas ganas de seguir descubriendo qué más le espera y cómo continúa su historia. Ha sido una lectura de esas que te mantienen en vilo hasta el último momento. Un thriller intenso, dinámico y totalmente recomendable. Eso sí, para leer este libro es imprescindible haber leído antes las dos entregas anteriores. Y por cierto… qué bonitos quedan los tres libros juntos Sin duda, me he quedado con ganas de leer más historias del autor y seguir explorando el universo Vindicare.
Sabemos poco de Valeria (aunque en el tomo 2 descubrimos parte de su pasado) en este tomo descubrimos el porqué de todo. Con el tercer tomo ya conocemos bien a Valeria, junto a una historia que es pura acción, con momentos divertidos, momentos crudos y pura, pura acción. Sin duda leyendo está trilogía me lo he pasado bomba.