“¿Pero es posible que no pueda dominarme? –se dijo-, ¿Es posible que haya sucumbido ya? ¡Señor! Pero Dios no existe. Solo existe el Diablo. Y es ella. Me tiene en su poder.”
Luego de leer el volumen completo de Relatos de Lev Tolstói, necesitaba escribir algunas líneas acerca de este poderoso cuento en el que se mezclan la obsesión, el adulterio, la sensualidad, la traición y las pasiones desenfrenadas.
La historia de un rico hacendado, Yevgueni Irténiev que cae en una desenfrenada obsesión por Stepanida, una campesina que termina trabajando para él y que está casada.
Toda la historia está contada a modo de una verdadera “atracción fatal” que va arrastrando a Yevgueni a los sus bajos instintos.
Tolstói, de férreos concepto morales y cristianos comienza el cuento con un epígrafe tomado de un versículo de la Biblia (Mateo 5, 28-30) establece claramente su posición para el resto del relato.
Durante todo el transcurso de la narración el lector terminará posicionándose en la atormentada mente de Yevgueni quien cuyos impulsos no puede frenar hacia Stepanida.
La resultante de estas acciones será que detonarán en su cabeza una serie de pensamientos encontrados muy del estilo de Rodion Raskólnikov de “Crimen y castigo”.
Narrado en forma soberbia por Tolstói, el relato absorbe completamente al lector y como corolario y por motivos de trabajo del autor sobre el relato entre 1889 y 1909, podemos leer dos desenlaces distintos para el cuento, en los que el autor nos da la elección de elegir el que más nos guste.
Un cuento impecable, apasionante y verdaderamente entretenido surgido de la pluma del gran Lev Tolstói.