Bueno, que yo espero que el muchacho éste, Pron, con el contrato que firmó para editar el libro ahora pueda comprarse un teclado al que le ande la tecla del punto.
Porque macho, que un poco está bien pero que todas. las. putas. páginas. tengan oraciones que son más largas que el soliloquio de Molly ya es demasiado. Un ratito el ejercicio literario te lo banco; el libro entero, ya no puedo.
Después está el tema del qué cuenta Pron. Pues la verdad que me ha chupao todo como tres hectáreas de verga. No entiendo la obsesión con los actores porno y los accidentes de tránsito. No termina la primera oración y ya hay un perro muerto. Qué les pasa con los perros muertos, en serio, les pagan más por poner perros muertos o qué.
También está la manía de contar los cuentos para atrás. No en pasado: para atrás. "Hoy comí fideos porque ayer fui al súper a hacer las compras porque el domingo vino mi madre a casa a visitarme y cociné todo, y ella vino porque se había peleado con el novio la semana anterior, y se pelearon porque hacía dos meses que estaba todo mal". Ugh. De nuevo, en un cuento es un lindo ejercicio. En todo el libro, pierde la novedad.
Como si fuera poco (ah, qué, se pensaban que mi queja era por los puntos nomás? Minga!), el tema con nombrar las cosas. Los personajes muchas veces no tienen nombres sino que son referidos como "El autor argentino que vive en el piso de arriba". Y nunca El autor argentino que vive en el piso de arriba es nombrado como "el autor" o "el vecino" o simplemente "él". No, es El autor argentino que vive en el piso de arriba siempre. "Iba subiendo el ascensor y me crucé con el autor argentino que vive en el piso de arriba, él me saludó y yo le pregunté al autor argentino que vive en el piso de arriba si tenía hijos, y el autor argentino que vive en el piso de arriba me dijo que sí, que tiene uno pero justo está enfermo y por eso el autor argentino que vive en el piso de arriba tuvo que ir a la farmacia".
¿Querés más? La constante manía por contarte argumentos adentro de cuentos. No cuentos adentro de cuentos, eso sería novedoso en este libro. No, Pron te cuenta que el autor argentino que vive en el piso de arriba estaba pensando en escribir un cuento sobre una mujer que ama las flores y cuando muere su madre decide invertir toda su herencia y abrir una florería, pero a los pocos días empieza a estar muy enferma y resulta que es alérgica a los pétalos de las flores, pero que el autor argentino que vive en el piso de arriba nunca empezó a escribir ese cuento. Argumentos para cuentos no escritos, a raudales.
PERO
Está "Cincuenta y cuatro veces". Tal vez el cuento más delirante pero menos pretencioso. Es un cuento sobre el perro de Picasso, que fue pintado 54 veces. Es una hermosura ese cuento. No hay experimentos sin puntos, ni contar cosas para atrás, ni flashear capítulos con los números en random. Es un cuento simple, directo, hermosísimo, de esos que te emocionan de verdad.
Sólo por ese cuento va la segunda estrella.