Un libro excelente, que retrata las tres crisis vividas por la economía entre 2019-2024, por el estallido, la pandemia y los shocks populistas (retiros de fondos de pensiones). Creo que lo mejor es dimensionar el rol que tuvo el Banco Central durante toda la crisis y el análisis que hace de la política fiscal como un continúo desde el segundo gobierno de Piñera al de Boric, con los aciertos y errores. Suma un montón al debate económico, para salir de los slogans y trincheras políticas.
Desde que Marcel comentó que estaba escribiendo este libro yo sentí la necesidad de leerlo. No soy experto en la economía pero poder tener una crónica tan rigurosa e íntima de estos últimos años es algo imperdible. En ese sentido, yo venía a La Montaña Rusa más por la política y el testimonio que por la economía. Al final salí con un poco de todo.
Este es evidentemente un libro escrito con un enfoque académico. Lo sabemos por las citas y por la redacción, que sin ser árida se enfoca más en la transmisión del conocimiento que en embellecer o entretener. No hay necesidad, porque el contenido ya justifica el tiempo de lectura. Por mi parte, diría que las mejores partes del libro son donde Marcel abarca temas más personales. Ver esa mirada le da otro gusto al libro. Destaco su historia de cuando casi fue ministro en la concerta o los detrás de escenas de las reformas, tanto las que salieron bien como la que no. Eso lo humaniza harto. También valoro la narración de cómo Boric le pidió ser ministro. Eso fue un poco yaoi.
Destaco también su capacidad para balancear la autocrítica con la defensa de lo que se hizo con convicción. Eso se ve harto en la fallida reforma tributaria, por ejemplo, donde muestra su frustración, destacando las bondades del proyecto y defendiendolo, pero siendo capaz de criticar otras ideas. Ver esa dualidad le da más credibilidad y transparencia.
Salí con una buena panorámica sobre la economía nacional. Me gusta que Marcel abarque esos temas, especialmente ahora que el tema de las expectativas negativas se está tomando un poco la agenda. El exministro se adelantó a eso y lanzó sus propias hipótesis, que suenen bastante convincentes.
Más allá de su prosa técnica y cuidada, este libro se convierte (tal vez involuntariamente) en una mirada desnuda a las contradicciones más profundas de un sector político. En sus páginas se percibe cómo el trasfondo de desconfianza y resentimiento hacia un sector económico no desapareció, sino que tuvo que ser replegado a la fuerza ante la asfixia de una realidad económica que no pudieron ocultar.
Lo que el autor intenta vender como un ejercicio de "evolución natural", "aprendizaje" o "pragmatismo institucional", no es más que el maquillaje narrativo de una evidente falta de seriedad y preparación para el ejercicio del mando.
Descubrir sobre la marcha el impacto de la "permisología" o la urgencia de dar certidumbre a la inversión no es un mérito del cual enorgullecerse, es la prueba de que el dogma ideológico postergó el desarrollo del país, obligando a las autoridades a hacer su curva de aprendizaje directamente desde el poder.
El texto deja un sabor amargo. No por el hecho de que hayan tenido que cambiar de postura ya que adaptarse es una responsabilidad republicana, sino por la incapacidad de asumir un mea culpa transparente. Al intentar justificar las contradicciones "entre dientes", el relato esquiva la responsabilidad política del sesgo de origen y traslada al país el costo de su improvisación y sorpresa.
Un testimonio histórico del choque frontal entre la retórica del eterno opositor y las exigencias de gobernar.
Este libro recorre los tres shocks económicos que marcaron a Chile entre 2019 y 2024: el estallido social, la pandemia y el auge de medidas populistas. Más allá de los datos y análisis que Marcel aporta, que sin duda resultan valiosos, su principal atractivo está en la mirada personal con la que relata este período. No es menor que durante esos años se desempeñara primero como presidente del Banco Central y luego como ministro de Hacienda, lo que le da una mirada privilegiada de los hechos. Esa experiencia hace que el relato sea cercano y fácil de seguir, permitiendo comprender no solo los hechos, sino también la lógica detrás de muchas de las decisiones que se tomaron en esta etapa. Destaco además el tono optimista y la visión estratégica que transmite a lo largo del libro, ofreciendo una perspectiva esperanzadora. Después de todo, siempre debemos estar preparados para enfrentar el siguiente shock.