Este libro es un notable ejemplo de como una novela puede funcionar como una herramienta, como un canal por el cual el autor expresa sus ideas principales. Escrita en 1919 por Eduardo Urzaiz, un médico cubano-mexicano especializado en obstetricia, se trata de una fuente excepcional para comprender no solo el pensamiento del autor sino también el impacto y expectativas que generaban en ese entonces grandes acontecimientos que comenzaban a sacudir a la humanidad como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y, en un sentido más regional, la Revolución Mexicana.
Ambientando la historia en la Yucatán imaginada por el autor 300 años hacia el futuro, Urzaiz presenta una sociedad utópica, donde no hay distinciones de clase, la gente no pasa hambre, la guerra ya no existe y la tecnología, puesta al servicio de las personas y administrada por la autoridad estatal, modificó sustancialmente la forma en que los seres humanos se reproducen, liberando a la mujer de la pesada carga de la gestación y la maternidad.
El sueño de Urzaiz, el mundo utópico aquí presentado, es la contraposición del mundo en que le tocó vivir y escribir, el de inicios del siglo XX. Las críticas, desde su perspectiva socialista, se presentan no solo en las descripciones de Villautopia y del funcionamiento general del mundo imaginado por el autor en 2218, sino también en extensas tertulias y debates protagonizados por algunos personajes secundarios. El autor ve con esperanza el reciente estallido de las revoluciones rusa y mexicana, y se muestra muy crítico del hipócrita sustento ideológico con que los gobiernos de las principales potencias mundiales justificaron el horror de la Primera Guerra Mundial.
Párrafo aparte para todo el tema de la reproducción y la formación de la familia: Urzaiz es muy crítico en ese sentido, visualiza todo el proceso como algo brutalmente patriarcal cuyo resultado, muchas veces no deseado y fruto del deseo carnal, hace que la infelicidad e inequidad de los seres humanos se arrastre y extienda por generaciones.
Frente a todo este panorama de expresiones propuestas por el autor, creo que la exposición de la trama de la novela queda muy en segundo plano. Una historia de desamor bastante lineal y con personajes que no denotan mucho desarrollo.
El texto está muy bien escrito, es una lectura muy amena y enriquecedora, que se lee rápido. Urzaiz aporta buenas descripciones de la apariencia de los personajes y de los lugares en que se escenifica la historia. Recurre en más de una ocasión a comparaciones y alusiones al arte clásico (sobre todo griego) y a la literarura universal de variadas épocas.
Recomiendo su lectura, aunque insisto en que no debemos esperar una historia atrapante o una trama trepidante, no está en ello la riqueza del libro sino en la expresión del pensamiento del autor respecto a su época: creo que esta novela ha de ser pensada antes que nada como fuente histórica.