Manual de patologías es un libro de cuentos con «una propuesta metaficcional que introduce al lector en logrados juegos psicólogicos, creando un lenguaje corrosivo en el que sus personajes deambulan a través de la máscara, símbolo satírico que devela las inconsistencias del mundo moderno».
En este libro, Víctor Mosqueda Allegri emplea «diversas estrategias narrativas a través de una escritura que asume distancia crítica hacia sus propios medios expresivos, los cuales comprenden desde la ironía y la parodia hasta la multiplicidad ficcional o el desplazamiento de los géneros; entre otros recursos que, a pesar de su diversidad, logran insertarse en una ajustada estructura».
Valencia, Carabobo, 1984. Licenciado en psicología, narrador, involucrado activamente en la escritura y la promoción literaria. Forma parte del Colectivo Letra Franca. En el año 2008 recibe el 2do lugar en el 3er Concurso de Poesía y Narrativa Breve Alejo Moreno, en su capítulo Narrativa Breve, por su cuento Hace mucho que no lee, en el año 2013 recibe la primera mención en el IX Concurso Nacional de Cuentos SACVEN por su relato Los 7 mandamientos de la Granja Muck, y en el año 2014 resulta ganador del VIII Concurso Nacional de Narrativa Salvador Garmendia con su libro Manual de patologías, y recibe mención especial en el VIII Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores con su cuento La mesa. Participó como escritor y corrector de trama en el proyecto colectivo de literatura e ilustración Ilustratura, que reunió a 11 escritores y 12 ilustradores, en su mayoría españoles, para la creación de una novela ilustrada (Memorias del porvenir, 2015), cuyos beneficios irán destinados a la fundación SIMA en España. Desde el año 2010 publica sus textos en su blog personal: convictoryconfeso.wordpress.com.
Me gustó el duelo entre los yoes, la conciencia de los personajes, y la fluidez con que se iba relatando cada historia, aunque algunos relatos me parecieron obligados. Descafeinada Irlandesa fue uno de mis favoritos, al igual que Cuando Freud atendió su primera prostituta.