Eduardo ha trabajado durante años esperando este día. Al fin podrá inaugurar su tienda de diseño y así cumplir la promesa que le hizo a su padre antes de morir. Hoy no puede descuidar ningún detalle. Hoy todo tiene que salir perfecto. Hoy nada resultará como lo planeó.
Me gusta la historia de El Lado B, los primeros dos tomos tienen una mezcla de estilos que, en este caso, estuvo ausente y esa era una de las principales características de la saga (en mi opinión). Como dije esta parte es completamente estilo cómic, pensé que era larga pero se pasó volando, antes de que me diera cuenta la había terminado. Creo que todo fue muy rápido, o puede que sea la poca costumbre de leer novelas gráficas, pero no me di cuenta que estábamos en el clímax hasta que pasó y noté que estaba terminando la novela. Debió ser más larga en mi opinión, tiraba mucho para un final épico y me dejó con demasiadas ganas, el final fue demasiado apresurado, como si de la nada dijeran que tenía que terminarlo y en vez de hacerlo en 100 páginas lo pusiera en 10. Me gusta y me gusta harto, pero este final no estuvo al nivel de lo que las primeras dos partes me prometieron. Sobre todo teniendo en cuenta que ahora sí se tenía una idea general de la historia, mientras que en las partes anteriores se está perdido leyendo fragmentos y cambiando de forma continua de estilo de escritura. Este tomo tiene una estructura más clásica, ya conocemos a los personajes, ya nos encariñamos y, por fin, estos se conocen entre sí, podía sacarse para varias partes más, en mi humilde opinión. De todos es una gran saga, extraña, sí, en especial las primeras partes, en las que los cambios de estilo y la historia solo logran marearte. Sin embargo, la historia atrapa y vale totalmente la pena. Por cierto, todos los dibujos de la saga son muy buenos y hay varios tipos.
Siento que ha pasado mucho tiempo desde El diario de Miguel Estévez, y no es porque los haya leído en épocas distintas (al contrario, leí los tres seguidos) sino porque el desarrollo de los distintos elementos avanzó tanto que lo primero parece un prólogo, una puerta de entrada para todo lo que vendría después. Llegados a este punto ya todo está armado, tanto los personajes definidos como la misión clara, incluso el lector, que ya sabe algunas cosas más que los mismos personajes, por lo que en este punto ya la historia puede avanzar a pasos agigantados y dedicarse a tirar toda la carne a la parrilla.
Y lo hace centrándose en lo más vistoso, mágico y entretenido de desarrollar, que es la misión en el lado B, donde podemos ver en grande todos sus elementos, la inmensidad de sus entornos, la diversidad que hay en cada elemento que vamos conociendo, y en definitiva la vida que irradia en cada viñeta. Acá me saco el sombrero ante Dreg que hace un trabajo expectacular en la creación de mundo, con escenarios vivos y llenos de personajes, donde la falta de color no se siente sino que te obliga a poner más atención, pudiendo estar varios minutos pegado en una página doble en la entrada de una ciudad mercado, lleno de comerciantes de todas formas y tamaños, mostrando sus mercancías o discutiendo con clientes, fumando o paseando a sus mascotas. Está todo mezclado y se siente orgánico, con la necesidad de vida que han tenido en aquel lado donde el peligro parece estar en cada esquina, lleno de monstruos feroces y energías canalizadas. Todo funciona de gran forma, y la llegada de Eduardo no parece sólo una excusa para mostrarlo, sino que una oportunidad para disfrutarlo. Y vaya que lo logra.
Acá el libro se deja de preámbulos y va a lo que quería contar, que es el viaje de Eduardo para salir de aquel lugar. Sin embargo, su camino estaba marcado desde el inicio de esta saga, desde ese pequeño instante en que vemos una sombra dejar a un niño con un medallón, pasando por varios momentos de su vida en donde vemos su personalidad temperamental y engreída, por lo que sus reacciones al ingresar al lado B se sienten muy naturales. Su egoísmo y ganas de volver sin importarle el resto se veían venir libros atrás, sus decisiones una vez que se enfrenta a peligros van creciendo con él, y sus dilemas son claros y las decisiones morales dolorosas, pero como se siente que hemos hecho un largo viaje con él podemos ponernos en su lugar, sentir su angustia ante la pérdida y la forma en que ha trabajado por tantos años por cumplir la promesa que le hizo a su padre. Esa búsqueda de no depender de nadie para hacer sus cosas, de valerse por sus propios medios, es la que lo ha definido toda su vida -desde el lujo heredado, sí- pero que le ha cerrado la puerta a más de una oportunidad de vivir otra vida, de experimentar cosas donde tiene que bajar la guardia, y que ha rechazado cuando ha visto lo que eso le provoca. Ahora no tiene opción más que seguir y buscar después una salida, y en ese camino forzado es donde va aprendiendo el real valor de las otras alternativas, es ese viaje el que lo obliga a crecer y a creer.
Me sorprende que en el lado B sepan tanto del lado A, pues nada de lo que dice o hace Eduardo al principio les sorprende a Silah y Kail. No sé si esto sea porque Marah les comunica las visiones que va teniendo -cosa que dudo, por su arco- o si es un tema de conocimiento normal en ese lado, pero esa interacción al principio se siente extraña a la hora de buscar mostrar que él está en un lugar totalmente distinto, donde claramente no pertenece. Su personalidad, sin embargo, es la primera cosa que choca contra esa nueva realidad, y la indecisión en su rostro es prueba clara de ello, en ese mundo donde no hay tiempo para dudar cuando hay peligros mucho más grandes que en su mundo, unos de vida o muerte. Aquí las personalidades de Silah y Kail se hacen notar y funcionan de maravilla, como una muestra clara que no son dos iguales sino que compañeros que se complementan, reflejando justamente de lo que se trata aquel lado en su conjunto. Aquí Arva llega de improviso (¿o no?) a mover las cosas un poco, a insertarlos en peligros que no habrían tomado incialmente, pero donde sus reales motivaciones siempre quedan en duda desde su primer a último momento. Sabemos cosas de ella pero no las suficiente, y la verdad es que sus extremos me parecieron tan interesantes que con gusto vería más de ella en el futuro.
Y cuando la historia termina se cierran arcos y otros quedan inconclusos, pequeñas pistas en el transcurso de toda la saga van cuajando poco a poco, y lo que pasa al final es satisfactorio por todo lo que implica para los involucrados, y que como lector fui conociendo poco a poco en el transcurso de los tres libros. ¿Fue cambiando el tono de los libros, del suspenso a la aventura?, sí; ¿el lado A se siente muy plano y solitario frente a la vitalidad y diversidad del B?, un poco; ¿algunos desenlaces se sintieron algo abruptos?, también, pero eso no le quita las virtudes que tiene este libro, que son varias. Me gusta que haya terminado así, sabiendo que algunas cosas quedaron cerradas y otras puertas se abrieron a más historias, que de seguro hay mucho que explorar y desenlaces que conocer, que hay varios porqués aún en el ambiente que sería genial llegar a responder, pero que si esas respuestas no llegan está bien, porque el camino recorrido permitió que los distintos personajes crecieran y aprendieran de sus errores, a reconocer sus aciertos, y a entender finalmente que tal vez esas locuras inciales no lo eran tanto, que el lado B existe y está ahí, a una puerta de distancia.
El final fue demasiado apresurado y a mi parecer, la historia daba para muchísimo más. Pero al menos lo que sí mostraron estuvo bueno, así que 4 estrellas!
Esta tercera parte me gustó cómo la segunda, siento que tuvo más hilo y desarrollo, lo cual hizo que se disfrutara muchísimo. Pero igual extrañe esas variantes de estilo que se observan en las anteriores entregas.
Lo que si el final no me convence para nada, siento que faltó desarrollo, por ejemplo quizás con el personaje de Marah porque queda como muy en el aire, aparte de un posible continuará ...
Es genial como muestran la amistad y apoyo como equipo que realizan los personajes.
Cómo Eduardo llega a implicarse en este lado B con naturalidad, observamos su crecimiento lo cual es muy agradable.
Es una lectura que disfrute y recomiendo por qué la historia te atrapa sin dudas.
la historia de Eduardo, un joven tratando de lidiar con su vida es arrastrado a un mundo paralelo extraño y adverso. Ahí se tendrá que enfrentar a monstruos y a un pasado desconocido. La historia del héroe que tras las hazañas se va consolidando no solo en su valor y fuerza sino en toda la confirmación de la identidad heróica. no es para nada mi tipo de historia pero siento que muchos de mis estudiantes lo disfrutarían.