El Apocalipsis ya está aquí. Pero no será ningún meteorito gigante el que lo cause, ni tampoco una guerra nuclear. Ni siquiera una invasión extraterrestre. Por increíble que pueda parecer, los encargados de llevarlo a cabo serán tres niños de Blanes y un anciano neoyorquino de 88 años de edad.
¡Dios, qué ida de pelota! Me lo he pasado en grande con el libro. Un buen libro para el verano. Sin pretensiones. Simplemente muy entretenido. Es la historia de unos niños y un anciano que, por cosas que pasan, terminan desatando el apocalipsis. Con historias muy cogidas por los pelos, con secundarios muy desaprovechados, con situaciones demasiado irreales, pero muy divertido. El autor parece un tanto perdido. Al principio del libro las cosas se hacen extrañas, la gente se comporta raro. Pero unas cuantas páginas más adelante todo eso importa poco o nada. Después, cuando el plan flaquea, el autor, en vez de solucionar el problema o ahondar, tira por el camino de enmedio y dilema... ¿Qué dilema? Lo dicho, un libro para amantes de la diversión literaria, aunque un tanto gore.