Diferente fue, para mí, una experiencia distinta a lo que esperaba. Es un libro que me costó muchísimo terminar; de hecho, me tomó varios años leerlo por completo. Desde el inicio presenta principios muy particulares sobre nuestra relación con la adoración y la manera en que vivimos la fe, lo cual considero valioso y relevante. Sin embargo, a medida que avanzaba en la lectura, sentí que el contenido se volvía reiterativo y que las ideas principales se repetían con frecuencia.
Continué leyendo con la expectativa de que, más adelante, el autor ofreciera un enfoque nuevo o una profundización diferente del mensaje, pero al llegar al final me encontré con que, para mí, el libro no aportó elementos sustancialmente nuevos después de las primeras hojas. Más bien, el mensaje se mantuvo constante y continuo, reforzando una misma idea central sin grandes variaciones. Aunque reconozco su intención y el valor de su planteamiento inicial, personalmente fue una lectura exigente y difícil de concluir.