Correzione di bozze in Alta Provenza è un’immersione nella vita di uno scrittore faccia a faccia con la propria opera. È il 1972 e Julio Cortázar, con un bagaglio di cibo in scatola, vino rosso e macchina da scrivere, parte per dedicarsi all’ultima rilettura del Libro de Manuel, il più politico dei suoi romanzi. Al riparo nel ventre del «drago Fafner» (il furgone Volkswagen che gli fa da casa, studio e rifugio), Cortázar tiene il diario di un fine settimana di perturbazione, atmosferica e interiore: affronta una tempesta sulle rive del Rodano e la burrasca dei suoi dubbi di uomo e scrittore all’apice del successo. In poche pagine ironiche e argute convivono un’infinità di temi: il rapporto con i lettori e quello con i fornelli, la musica e l’esilio, la passione per la boxe e l’attualità politica. Un testo inedito di uno dei narratori più amati del Novecento.
Julio Cortázar, born Julio Florencio Cortázar Descotte, was an Argentine author of novels and short stories. He influenced an entire generation of Latin American writers from Mexico to Argentina, and most of his best-known work was written in France, where he established himself in 1951.
"Dormir es derogar todo testimonio, toda compañía, ese "estar ahí" que nos define cuando hemos asumido nuestra vida lo mejor posible. Como dar vuelta a un espejo, cerrarle la puerta a un amigo, no ver el hambre en los ojos de un gato trepado a la ventana. La mañana del miércoles habría de multiplicar ese sentimiento de culpa que muchos encontrarían absurdo puesto que los de la vigilia bastan y sobran para tener jaquecas, hipo, fobias y asma."
"Hay que ser cínico para volcar sin el menor retaceo la culpa del terrorismo y su sangre en los grupos y los comandos que lo llevan a cabo" -palabras en referencia a la matanza de los deportistas judíos en las Olimpiadas de Munich de 1972.
Cortázar es un terrorista intelectual: enseñan el objetivo para que otros pongan la bala. Un hipócrita que ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio. Un filo-terrorista. Que el terrorismo sea de izquierdas no lo hace menos terrorismo.
Es un fetiche particular que nadie espero entienda, pero Cortázar batallando con su conciencia por haber escrito un libro comprometido y actual es un postre raro y delicioso. Me salte el prólogo de Villoro; en serio, ¿cómo se atreven?