Si en El mundo como Icono Cheetham se concentraba en explicar el término "tawil" de Corbin, en este libro, Imaginal Love, nos hace partícipes de su lectura comparativa entre Henry Corbin y James Hillman. Ambos ponen énfasis en el mundo imaginal como fuente tanto de los sentidos y la materia como del pensamiento y el espíritu. Sin embargo, mientras que Corbin sitúa el mundo imaginal por encima de sentidos y pensamiento, de forma un tanto trascendente, en una especie de neoplatonismo, Hillman lo sitúa en la inmanencia, en una especie de no-dualismo.
Gracias a este libro, como me suele suceder, he entendido mejor el concepto de vacuidad del budismo mahayana, así como el no dualismo, y esto a pesar de que no se nombra ninguno de los términos en el libro. Es cosa de mi lectura.
Le pongo cinco estrellas, aunque el libro merecería cuatro, porque para mí ha sido muy importante. Y es que con Corbin, pero sobre todo con Hillman, se cierra para mí un círculo. Hace varios años me alejé de la filosofía heideggeriana post-metafísica y de la filosofía japonesa, para adentrarme en el mundo de la teoría junguiana. Pues bien, es con Corbin y sobre todo con Hillman, con quien se cierra el círculo: Hillman es tan junguiano como heideggeriano, lo que me permite volver ahora a la filosofía japonesa pero entendiéndola mucho mejor que antes, desde la teoría junguiana. Así pues, con Imaginal Love se abre una puerta para mí, que lleva a un mundo que, creo, tardaré años en recorrer. No pienso dudar a la hora de traspasarla.