"¡Cavernícolas! es uno de los grandes libros de Héctor Libertella, quizás el mejor, pienso a veces. En su obra anterior, Nueva escritura en Latinoamérica, de 1977, Libertella se refería a los cavernícolas como aquellos escritores (o "excritores", como le gustaba decir de sí mismo) que custodian, en las cuevas y tolderías literarias del presente, la remota tradición de lo nuevo. ¡Cavernícolas! entreteje fantasías, leyendas e historias verdaderas, y está escrito con sarcástica sabiduría narrativa, en una prosa elaborada y jovial. Como Borges o Calvino, Libertella es un escritor conceptual; no distingue crítica y ficción, escribe para pensar, entrevera lo que sabe con lo que sueña y postula una intensa poética de la literatura" (Ricardo Piglia)
Hector libertella reescribe tres momentos de la historia para adecuarlos a su imaginativa literaria.
La estrecha línea que separa la ficción de la realidad se difumina con la violencia colonial de Magallanes, el tour europeo del artista vanguardista Jorge Bonino y el descubrimiento arqueológico de la antigua ciudad mesopotámica de Nínive.
Jugando con la memoria histórica y su imaginación, Libertella consigue una verosimilitud en hechos y sucesos que hacen plantear al lector el tremendo poder de la escritura y como unos pocos afortunados dejaron constancia de su único punto de vista que ahora llamamos relato histórico.
Quién pudiera descubrir los múltiples viajes que tuvo que emprender este ejemplar, que desde su edición en 1985, tuvo que recorrerse medio mundo para llegar de Argentina a España, y caer en mis manos. El desconocimiento sobre quien fue capaz de doblar sus páginas, nos impide hablar de certezas, ausentes también, en momentos históricos de nuestra humanidad que deberemos imaginar y creer.
Libro de personales reales ficcionalizadas, rico en formalismos, pobre en materia de libido narrativa. Más cerca de los ejercicios de estilo de Queneau que las vidas imaginarias de Schwob.
El fantasma que recorre su semántica es el de un gongorismo que acierta tomando el riesgo de aburrir por desinteresarse tan evidentemente de querer llegar o llevar hacia algún lado al lector.
Los subrayados por un lector previo implícito en el primer relato; la escritura espejada y la tensión entre el desentendimiento como fenómeno que posibilita la comunicación en el segundo y el juego de las interpretaciones como sendas que se bifurcan entre la muerte y el hallazgo de un objeto disímil del traducido (partiendo los prefijos de ciertas palabras para generar ambigüedad), más los juegos tipográficos que recuerdan a la poesía concreta, son experimentos interesantes pero no tan cautivadores como lo hubiese sido si compensaran con una narrativa más afable.
Héctor Libertella aseguraba que estos tres cuentos daban cuenta cabal del oficio de “excritor”: aquellos remotos autores que resguardaban en recónditos parajes, desde lo más profundo de la historia, la tradición literaria de lo “nuevo”: decir cosas verdaderas, aunque no necesariamente ciertas.
Pongamos por ejemplo a Bernal Díaz del Castillo o a Marco Polo, ambos “excritores” por antonomasia, donde la novedad casi inverosímil de la experiencia que relatan les permitió echar mano de no pocas licencias poéticas: ese es el espíritu de los relatos que están aquí.
Algunos podrían tildar estos cuentos de petulantes o incoherentes, pero hay que decir también que escribir en estos tiempos de literatura “academicista” o “experimental” como lo hacía Libertella es profundamente refrescante y liberador.
Un libro fuera de lo común, lo conseguí por una oferta y me llamo la atención la descripción, nunca espere encontrarme con algo que tuviera tan poco sentido y a la vez fuera tan atrapante. En los tres cuentos nunca sabes muy bien quien es el narrador y que es lo que realmente te cuenta, con esto quiero dar cuenta de la increíble habilidad de libertella para entre tejer y entre tener al lector con una variedad de sucesos in conexos. Llaman tanto la atención que uno trata de leer una palabra más para saber si ahí se encuentra el sentido de todo el sin sentido, tan motivador que hasta el sin sentido se pega a la razón
Un escritura exquisita. Cuentos de lo mas difíciles e in en ten di bles pero no por eso poco interesantes. Debería leerlo un par de veces mas para ver si entendí bien. Escritos de una manera que no se entiende quien relata, si el escritor, los protagonistas u otros hablando de los primeros dos. Erudición e intelectualidad sin ser snob, aunque si requiere cierta practica y gimnasia en la lectura.
Mi calificación no es un reflejo de la calidad del libro, sino más bien de mi experiencia. Debo admitir que aunque interesante, ha sido una primera lectura que no encuentra bien el entendimiento de la misma, está claro que el autor juega mucho con el lenguaje lo cual me gusta pero se vuelve a su vez complejo sobre todo en el segundo y tercer cuento. En todo caso, creo que es un libro cuyas relecturas son completamente necesarias si se quiere tener una impresión más acertada del mismo.