La psiquiatría clásica, y también en gran medida la psicología contemporánea, han promovido una concepción del sujeto que se caracteriza por su extraterritorialidad social. En este sentido las historias clínicas, esas fichas técnicas, personales e intransferibles, constituyen una buena prueba de la distribución de pacientes en casilleros y del reduccionismo imperante en los códigos médico-psicológicos.